Bitácora de un debutante. Día 29…

 


Los jóvenes a veces en lo que llamamos “nuestro idealismo” –que creemos propio de la edad– nos volvemos un poco ciegos e hipócritas, sentimos que hemos heredado un montón de problemas, y es verdad; los heredamos. Problemas de una y todas las generaciones que pasaron antes que nosotros. Pero también veo jóvenes que se juntan a fumarse unos buenos porros y a partes iguales; partirse de risa y fustigar la guerra al narco, a la prohibición y el gobierno. Ésta es responsable de todos los males asociados; corrupción y violencia. Si no fuera por la prohibición todos estos males no existirían queremos creer. Cada peso que un individuo saca de su bolsa para comprar un gramo de droga es una gota de combustible para encender la guerra, y ese mismo dinero es el que paga no sólo las casas y la ropa de mal gusto de los narcos, también financia las armas y las balas. Digo que las risas de unos son las lágrimas de otros. Se apurarán a decirme que esto es porque no se quiere legalizar; estoy de acuerdo, pero mientras sea ilegal así funciona la dinámica. Cuando esperamos que los políticos legalicen, nos estamos infantilizando como sociedad porque queremos que alguien más resuelva nuestros problemas. ¿A nadie le pesa esto en la conciencia o no lo habían pensado? ¿O no lo habían querido ver?

Nos juntamos a marchar y llevamos las fotos de nuestros ídolos en las camisetas; Lennon, Morrison, el “Che” Guevara. Entiendo que nos guste su música y la apreciemos, pero yo no quiero vivir en una sociedad donde la moral imperante fuera la de Lennon y entonces saliéramos un fin de semana y volviéramos 18 meses después, habiendo dejado olvidado a todo el mundo y nuestros compromisos y engañando a nuestra familia, o que viviéramos eternamente drogados como Morrison, o que como el “Che” fusiláramos a inocentes en juicios sumarios. Si  conocemos y aceptamos lo oscuro de nuestros ídolos, ¿podemos imaginarlo? ¿Nos parece bien esto?

Está bien que estas ilusiones y estos gustos nos congreguen, pero creo que en términos sociales, morales y humanos debemos mirar más arriba que ellos. Parece insignificante la imagen que llevamos en la camisa cuando vamos de marchar, pero creo que no podemos portar imágenes de tan cuestionables individuos y sentir que nos mueven por un ideal. Cuando nos aglutinemos detrás de un personaje, debemos hacerlo por las probadas cualidades morales que represente; no por su talento o imagen. Propongo que renunciemos a nuestros ídolos y los cambiemos por otros mejores, habrá quien piense en Buda, Sócrates, Marco Aurelio o Jesucristo; ninguno de estos hombres habrá sido un perfecto santo porque entre los hombres no hay tales, pero hagámosle caso a Lennon e imaginémoslos. Imaginemos que podemos ahora mismo como jóvenes ser más de lo que somos, de tal modo que nos quede la tranquilidad que hicimos lo posible por heredar algo mejor de lo que recibimos. Si estudiamos para sacar 6, vamos a sacar 5. Si estudiamos para sacar 10, es más posible que como mínimo saquemos un 8.

Estoy absolutamente convencido que Peña Nieto y Montiel no son productos exclusivos del PRI, o que Azcárraga y Salinas Pliego no son productos del capitalismo televisivo, o que el “Chapo” Guzmán y los Arellano Félix no son productos del narco y su dinero; todos ellos y nosotros mismos, somos productos de una sociedad que los que estuvieron antes y nosotros también forjamos y permitimos. ¿Estamos verdaderamente seguros que como individuos y sociedad somos algo distinto a nuestros males? ¿Quién se anima a tirar la primera piedra?

Decía Goethe que para merecer aquello que habíamos heredado, debíamos conquistarlo.

Heredamos males, y creo que con nuestra ceguera, egoísmo, nuestra apatía y nuestros vicios; lo malo que heredamos generación tras generación, lo hemos conquistado y por tanto muchas veces hemos llegado a merecer nuestros males.

 

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8 Comentarios en "Bitácora de un debutante. Día 29…"

  1. Eduardo 01/06/2012 a las 4:14 am · Responder

    Creo que hay que tener bien clara una cosa: no hay sociedad perfecta. lo que hoy heredamos, es mejor que lo que heredaron nuestros padres, y los que ellos heredaron es mejor que lo que tuvieron nuestros abuelos. Por supuesto, nuestra sociedad no ha madurado todavía, no como otras, pocas, lo han hecho. Hay que luchar, hay que levantar la voz y hay que intentar hacer de este un país, un mundo más justo y equitativo. Pero creo que por más justo y equitativo que sea, los hijos seguirán reclamando lo que no les parece, seguirán teniendo inconformidades. tal vez tus hijos luchen por cosas que ahora a ti te parecen nimiedades, dado el estado en el que se encuentra el país. pero seguramente, en las épocas de la esclavitud, los que luchaban por abolirla hubieran pensado que nuestra sociedad tenía muy poco de que quejarse. Lo que quiero decir es que no es la sociedad, no son lo viejos o generaciones pasadas, muertas, las que tienen la culpa de lo que pasa, ellos lucharon para traernos hasta aquí, y ahora nos toca a nosotros aprovechar lo poco o mucho que lograron, todo en vías de evolucionar como sociedad y ponerles a los que vienen un reto más grande que el que nosotros tuvimos.

    • Rodrigo Suárez 01/06/2012 a las 10:14 am · Responder

      Hola, no sé si seas el Eduardo que yo creo… Eduardo Capetillo.
      Bueno, me gusta tu punto de vista porque es de alguna manera complementario al mío. Quiero comentar sobre las sociedades que mencionas que ya han madurado. Se me ocurren los países nórdicos que podríamos considerar los más funcionales y equitativos. A pesar de que asumamos su madurez, no sabemos si en 20 o 100 años van a estar hundidos en el caos. Parece que las sociedades generan al menos tantos problemas como resuelven, a veces resuelven más y avanzan, luego se invierte y así va de un lado a otro. La esclavitud en una época está avalada, luego se consideró un crimen y hubo que pelear por abolirla y quizá algún día alguna sociedad vuelva a aceptarla; quién sabe.
      Saludos.

      • Eduardo 01/06/2012 a las 5:15 pm · Responder

        Pues no, no me llamo Eduardo Capetillo. Pero tienes razón, las cosas pueden cambiar en cualquier sociedad. Podemos poner el ejemplo de la antigua Roma, que de ser un pilar para formar las sociedades que hoy conocemos degeneró en…pues degeneró. Aunque creo que es más difícil para una civilización como la escandinava caer en el caos.

  2. Antonio 01/06/2012 a las 9:19 am · Responder

    Hola Rodrigo
    Me parece excelente tu articulo, pero lo que mas rescato, es que lo que heredas bueno y malo, lo tienes que conquistar o deshechar, ese es el chiste de ser joven. Asi como heredaste a Lennon, de él te quedas con su música, sus pensamientos y sus ideales, , pero deshechas su vida facil y su comportamiento, lo mismo te podría decir del Che o de Morrison o de tantos idolos de los jóvenes. Yo le digo a mis alumnos médicos: cuando pasas de Residente de 1er año a 2o o de 2o a 3o, adquieres una autoridad heredada, pero la autoridad moral que es la que cuenta, solo se adquiere con trabajo estudio y dedicación, esta autoridad “conqusitada” es la que te va a hacer respetable y admirado por tu subordinados, es decir se conquista como bien dices. Gandhi, Jesucristo, la madre Teresa, heredaron no solo ideales y pensamientos, tambien heredaron comportamientos congruentes, Estos son los ídolos heredados que todos quisieramos tener, desafortunadamente en este mundo se cuentan como garbanzos de a libra.
    Saludos

  3. Rodrigo Suárez 01/06/2012 a las 10:26 am · Responder

    Hola Antonio, gracias. Pues tú mencionas lo bueno que hay que conquistar y es muy cierto. Lo bueno se hereda pero se puede desechar, lo malo se hereda y se puede desechar pero a veces permitimos que prevalezca y entonces no hay manera de decir que no somos responsables de ello.
    A mí me sorprende por ejemplo Sabina. Se para en un escenario y se burla y cuestiona las políticas de FCH respecto al narco. Todo mundo lo aplaude porque es Sabina, el muy sagaz crítico social, pero yo me pregunto qué autoridad moral tiene Sabina para hablar de el combate a la drogas si de su bolsa habrán salido varios miles de dólares que terminando pagando balas y armas. Parece insignificante, pero lo que está implicado es una postura acrítica sustentada en la admiración o el fanatismo, y tal postura si la entendemos como un síntoma de algo más global que la foto de Lennon en la camisa, es algo que entorpece el debate y la mutua comprensión. O sea que para encontrar algo mejor para todos bien haríamos en dejar a un lado todos los símbolos y banderas.
    Saludos

  4. Mónica Maldonado 01/06/2012 a las 8:47 pm · Responder

    Muy buena reflexión!!! Justamente esas ideas son las que he traido en mente las últimas semanas, en busca de mis propias respuestas.

    Saludos!

  5. Bego 01/06/2012 a las 9:09 pm · Responder

    Rodrigo:

    Me encanta la idea que planteas de que si bien les hemos heredado muchas cosas el punto no es quedarse sentado y hablar o criticar esa herencia sino saber qué pueden ustedes los jóvenes hacer con ella. Me gusta ver que personas como tú se cuestionen y dejen de vivir en esa “indiferencia” ante las cosas que no les aporta nada. Por favor sigue escribiendo así pues estoy segura que “tocarás” a muchos jóvenes, y otros no tan jóvenes en su letargo y apatía.
    Te quiero

  6. sofia 03/06/2012 a las 9:23 am · Responder

    Bueno.

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