La superposición de una noticia ampliamente difundida se mezcla con extractos de la intimidad. Así, la obra de la pintora Shin-Young An reúne las condiciones de lo privado y lo público en una sola pieza por medio de sus pinturas.

Afincada en la ciudad de Nueva Jersey, Shin-Young parte de una base de periódico. De esta manera los medios se convierten en el escenario en el que la narrativa de la artista surcoreana se desarrolla. Las extremidades y los rostros humanos desfilan sobre esas primeras planas y notas de ocho columnas. La aparente levedad de una escena cotidiana y la gravedad ineludible de las noticias internacionales se funden en una sola imagen .

Uñas que se cortan, labores domésticas y actos cotidianos como enviar un mensaje de texto enviado por teléfono son el tema principal de la pintora. Sin embargo, a lo anterior se suman sus retratos de rostros.

Caras que parecen desvanecerse y apenas se notan sus rasgos. Lo fantasmagórico pone en evidencia la falta de identidad y actúa como metáfora de la vida real, en donde conocemos sólo las palabras de miles de personas con las que nos relacionamos a diario, pero alas que jamás llegamos a conocer en persona.

Apoyada en un estilo hiperrealista, la pintura de Shin-Young se convierte en un reflejo de lo diario, lo que ocurre ante nuestros ojos a cada instante y en lo que apenas reparamos o ignoramos deliberadamente en pos de la individualidad. Que mejor ejemplo que cortarse las uñas sobre una primera plana para ejemplificar la apatía que a veces nos embarga.