Daños de las protestas del pasado 1 de diciembre. Foto: Cuartoscuro

Daños ocasionados en el DF por las protestas del 1 de diciembre de 2012. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 1 de diciembre (SinEmbargo).– La mañana está fresca y en Avenida Juárez algunos locatarios ya empezaron a levantar las cortinas de sus establecimientos. En el restaurante Wings, ubicado casi frente al Hemiciclo a Juárez, las personas desayunan. Los meseros no se dan abasto, la clientela es numerosa y las 50 mesas del restaurante están llenas.

Hace un año, ese restaurante fue testigo de la marcha del 1D, cuando cientos de personas salieron a las calles, hace un año, para manifestar su inconformidad con la toma de protesta del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

El Recinto Legislativo de San Lázaro y el Centro Histórico fueron los escenarios donde la violencia se desató en el Distrito Federal y, simultáneamente, en varios estados del país la protesta se hizo sentir. Ese día hubo 107 detenidos, decenas de heridos, un hombre quedó en coma a causa de una agresión de los granaderos y un estudiante perdió un ojo.

En la refriega, al Wings le quebraron los cristales y algunos manifestantes ingresaron e hicieron destrozos, lo mismo sucedió con los bancos aledaños, las plazas comerciales y el Hotel Hilton.

La sucursal de Bancomer en avenida Juárez, frente a Bellas Artes y la de Banamex, en la misma acera perdieron vidrios y mobiliario.

El recién inaugurado restaurante de mariscos “La Trainera” se quedó sin ventanas y el hotel Hilton perdió esa lujosa cara que veía hacia la Alameda Central.

A la tienda deportiva Nike ubicada en la plaza comercial localizada en la esquina de Juárez y Balderas, los manifestantes entraron, quebraron los cristales y se llevaron mercancía.

“Las cosas sí cambiaron. Ahora desde que se anuncia que habrá una marcha, cubrimos el frente con tablas y sólo dejamos una pequeña entrada para los clientes. Cuando eso pasa, la venta baja mucho, habrá unas cuatro o cinco mesas ocupadas”, dice César Cruz, cajero del Wings Alameda.

César no trabajaba aún en el Wings ese día, pero en una tienda de bisutería aledaña, María Eugenia Ortiz, dependienta del lugar, recuerda su llegada a la Plaza Juárez.

“Yo llegué como a las 10 y todo estaba cerrado. Había mucho escándalo, era un desastre, había policías deteniendo gente, gritos, ¿encapuchados?, sí algunos eran jóvenes encapuchados”, recuerda.

María Eugenia ingresó a la tienda y vio a sus compañeras con crisis nerviosa. Estaban asustadas, los manifestantes habían ingresado a la Plaza y atemorizado a los empleados de las tiendas.

“Estaban nerviosas y tenían mucho miedo, pero no se podían ir porque no le habían avisado al supervisor. Luego todo se cerró y nos dejaron ir. Yo me fui como a la una y media y aún había mucha gente en la calle. Algunos estaban en la Alameda, pero ahí también hubo muchos destrozos”, dice.

Para ella ese día, como el resto del año donde las manifestaciones se hicieron cada vez más consecutivas, tuvo un impacto en sus bolsillos, pues tiene un salario base y gana también por comisiones de lo que vende.

“Septiembre fue un mes muy malo, hubo muchas marchas y pues aquí en cuanto avisan que viene una, se baja la cortina y se sube, hasta que pasa. Puede ser una hora, dos horas o 15 minutos, depende del tamaño de la marcha”, comenta.

Este domingo la joven empleada no espera un día violento. Dice que ha escuchado entre sus compañeros y los vigilantes de la plaza comercial, que hoy, no puede ser peor que hace un año, cuando Peña Nieto se colocó la banda presidencial.

Miguel Becerril tiene un puesto de revistas que despacha desde hace 20 años. Era de su padre y está ahí frente a la Alameda desde 1981.

Becerril no recuerda una marcha simular a la del 1D en las dos décadas que tiene en el lugar.

“Las de Cuauhtémoc Cárdenas, recuerdo, fueron muy numerosas: la gente siempre pasaba gritando y protestando, pero jamás se habían metido con nosotros”, dice.

El primero de diciembre del año pasado, le rompieron las micas de su puesto. Cuando Becerril vio que las cosas se pondrían feas, cerró y huyó.

LA CONSTANTE: DETENER INOCENTES 

Durante la manifestación del 1D hubo una certeza: la violencia vino desde el interior de la marcha y desde las vallas de los granaderos.

Ese día fueron detenidas 107 personas y de ellos 69 fueron trasladados al reclusorio. Se les dictó auto de formal prisión a 14 y después del 27 de diciembre de 2012, salieron tres el pago de fianzas por un monto de entre 40 y 45 mil pesos.

Actualmente se sigue el proceso a 12 personas, las cuales, han vivido un año difícil, dice Miguel Méndez, abogado de los acusados.

“Cada uno de ellos está sin hacer sus actividades: no puede alejarse de la ciudad, tienen que estar firmando cada mes su libertada condicional y muchos no ha podido recuperarse del estrés de haber estado en el reclusorio y de la constante de que están en un proceso y con antecedentes penales”, dice.

Méndez no niega que el 1D hubo destrozos y también jóvenes con palos, piedras y paliacates en el rostro.

Sin embargo, los detenidos fueron otros: personas aprehendidas en calles aledañas a los hechos, en el Metro, sin ninguna prueba de que participaron en los actos violentos.

“Resulta que la gente que tiene que ver nunca está detenida. De los vándalos, los mismos medios han sacado los rostros en esa manifestación y en otras durante el año y nunca están detenidos. Nunca han sido detenidos en el acto”, dice Méndez.

La sospecha es mucha, podría tratarse de infiltrados para desacreditar las marchas, pues del 1D, muchos de los encapuchados atacaban detrás de la vallas de los granaderos.

“No tenemos pruebas, podrían ser infiltrados, nosotros lo hemos señalado una y otra vez, pero la autoridad nunca ha querido ir más allá. Al contrario, solo ha tomado la violencia de esas marchas para hacer protocolos en contra de las manifestaciones, para modificar el código penal, para perseguir a la gente que se manifiesta”, dice.

El activista Jesús Robles Maloof asegura que al régimen no le preocupa que las personas se manifiesten, sino su capacidad de articulación.

“Yo creo que fue un momento importante [el 1D] por la desobediencia, la protesta, el enojo que hubo, fue muy significativo y ha bajado la presencia en la calles, los grupos que quedaron fueron duramente golpeados”, dice.

Maloof indica que a las autoridades les interesa antes que nada, bloquear la protesta, a través de la provocación de la violencia y una política represiva.

EL GDF NO CONTIENE LA VIOLENCIA

Foto: Cuartoscuro

Fuertes enfrentamientos se registraron en el Centro Histórico. Foto: Cuartoscuro

El 3 de octubre, después de los actos violentos de la manifestación del 2 de octubre, donde hubo incluso policías vestidos de civil deteniendo y golpeando personas, un grupo de organizaciones aseguraron que el Gobierno del Distrito Federal encabezado por Miguel Ángel Mancera Espinosa, es incapaz de contener la violencia que se volvió un patrón en las marchas en la Ciudad de México desde el primero de diciembre de 2012 y de procesar a los civiles violentos encapuchados.

Durante la manifestación del 2 de octubre, la red de defensores de los derechos de los manifestantes que coordinó la organización Artículo19 registró que del total de las agresiones que se registraron, 10% correspondió a civiles y 90% a los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF).

“En Artículo19 de ninguna manera justificamos ningún tipo de violencia. Me parece que los actos de violencia de civiles en contra de la autoridad son un crimen y cualquiera de nosotros si se comete un delito debe pagar”, dijo Darío Ramírez, jefe de la Oficina en México de la organización.

Ramírez prosiguió: “Pero no es lo mismo que el Estado agreda, si se está cometiendo un delito, su responsabilidad es detenerlos y procesarlos. Lo que vimos fue a una policía poco profesional, ausente de protocolos; ver a la policía lanzar piedras es vergonzoso, no hay justificación alguna para todas las técnicas que usaron. Los hechos de violencia debieron ser contenidos con eficacia y los violentos procesados. Desde el primero de diciembre de 2012 es un patrón la incapacidad de la policía para procesar a los violentos”.

El 2 de octubre, durante la refriega, la policía del Distrito Federal utilizó balas de goma, no sólo en contra de los encapuchados o contra quienes llevaban palos y bombas molotov, sino contra personas que se manifestaban de forma pacífica, defensores de derechos humanos y periodistas.

En total fueron cinco defensores del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh) y 25 reporteros y fotógrafos los que fueron agredidos de distintas formas por los granaderos.

Además los activistas y periodistas registraron la participación de policías vestidos de civiles que llegaron al Centro Histórico en una camioneta del Ejército Mexicano y realizaron detenciones.

“La Policía del Distrito Federal debería estar ahí para garantizar el derecho a manifestarse y aprender a los actores violentos. Debería resguardar los derechos humanos, en este sentido es de interés de toda la ciudadanía esta gente encapuchada, queremos saber quién es. A todas las personas que vivimos en esta ciudad queremos saber quiénes son y a qué intereses responden. Es un reclamo general. Están incitando a la violencia en contra no sólo de la policía, sino de las manifestaciones y libertad de expresión”, expuso Agnieska Raczynska, secretaría ejecutiva de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos.

Raczynska fue explícita y exigió al Miguel Ángel Mancera rendición de cuentas en torno a los sucesos del 2 de octubre.

“Deberíamos esperar ahora la rendición de cuentas de las autoridades. Un informe completo, serio. Me parece que es la constante en las manifestaciones, yo esperaría que las autoridades del DF nos den una investigación seria. Quiénes son estas personas, en múltiples videos se han identificado”, dijo la activista.

Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por los Derechos Humanos, indicó que el gobierno de Mancera debe estudiar minuciosamente y revelar quiénes son los civiles que cometieron actos vandálicos.

Recordó que la utilización de infiltrados en los movimientos sociales es una práctica que se utiliza desde hace varios gobiernos en México para justificar políticas públicas y acciones.

Los activistas hicieron un llamado a Mancera y al Gobierno Federal a realizar una evaluación profunda de la actuación de los cuerpos policiacos.

Ese mismo día, el Secretario de Gobierno del Distrito Federal, Héctor Serrano Cortés, justificó la presencia policiaca durante las marchas en recuerdo de la matanza de Tlatelolco, que desembocaron en detenciones arbitrarias y agresiones directas en contra de ciudadanos, defensores a los derechos humanos y periodistas.

“Previo a las marchas de ayer detectamos un manual promovido por estos grupos anarquistas de cómo lastimar a agentes de policía y dañar inmuebles. Me parece que es importante reflexionarlo, iban con toda la intención de agredir, estando o no la presencia policiaca”, declaró en entrevista radiofónica con la periodista Carmen Aristegui, en MVS.

El operativo policiaco desplegado para contener a los grupos violentos que se hicieron presentes en las marchas en el Distrito Federal fue para “garantizar la gobernabilidad”, justificó Serrano Cortés.

El funcionario local detalló que han detectado entre 70 y 150 individuos “que de manera cotidiana actúan de esta manera y que están autodeterminados a actuar con la agresión que hemos podido observar”.

También aclaró que hay otros grupos de jóvenes que se involucran en la dinámica de la violencia en respuesta a los ataques de los anarquistas, sin que necesariamente formen parte de estos grupos violentos.

La forma en la que actúan los “grupos anarquistas”, agregó, muestra que han tenido un entrenamiento intenso, además de que recurren a las redes sociales para compartir información, como los manuales en los que se dan instrucciones para agredir a agentes policiacos e instalaciones.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por autoridades capitalinas, algunos de los llamados “anarquistas” ya han participado en otras manifestaciones violentas en la Ciudad de México.

“A primera vista pareciera que muchos de ellos ya han participado en otras manifestaciones, como la del 1 de diciembre del 2012″, abundó Héctor Serrano.

“La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PDJDF) tiene un tiempo determinado para realizar las investigaciones y acreditar la participación de estos jóvenes en hechos violentos. De acreditarse la participación contundente de estos individuos, su condición legal será evaluada, y será presentados y consignados”, afirmó.

Para hoy se esperan marchas y movilizaciones en la Ciudad de México.

IMÁGENES DE LA MARCHA

Desde el viernes pasado con un video y diversos avisos desde las redes sociales, así como engomados que se colocaron en diversas estaciones del Metro de la Ciudad –justo en la parada de San Lázaro, donde se localiza el Congreso–, el movimiento IDmx.org convocó a la población a participar en la “#Operación1dmx”.

“Comienza el #1Dmx (algo va a suceder)”, difundió el colectivo. En Facebook aparece la imagen de la calcomanía que se ha colocado en diversos trenes del Metro sobre la de la estación San Lázaro. En ésta se destaca la leyenda: “#méxicosítienePRESIDENTE”.

El GDF anunció que diseñó una estrategia de protección a instalaciones privadas y públicas, contención de los manifestantes violentos, su desarme, consignación de los principales líderes y protección a las marchas que transiten de forma pacífica.

Mientras que la Comisión de Derechos Humanos participó en la creación, por segunda ocasión, de una red de organizaciones defensoras de derechos humanos, para monitorear las movilizaciones del 1 de diciembre, para prevenir cualquier acto de violencia y garantizar los derechos de todas las personas.