Empresas extractivas escogieron los cerros Tepetlaoxtoc, Edomex, para extraer piedra y arena que servirá para levantar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

El proyecto estrella de la actual administración trajo un boom de la minería en este municipio a costa del medio ambiente: Medio centenar de estos proyectos operan en zona que en algún momento era de uso de suelo forestal.

Hoy las cañadas, los cerros y el ajolote de las comunidades están en riesgo, alertan sus habitantes.

QUINTA PARTE DE UNA SERIE

 Ciudad de México, 3 de mayo (SinEmbargo).- En donde hay cañadas, las autoridades vieron un río de aguas negras. En el hábitat de una especie de ajolote que está en peligro de extinción, vieron el lugar perfecto para dar permisos a la instauración de minas.

Esa es la realidad del municipio de Tepetlaoxtoc, uno de tantos en el Estado de México al que desde hace dos años llegaron explosivos y maquinaria pesada a extraer basalto y arena que es usado para la edificación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

La palabra del náhuatl Tepetlaoxtoc significa “en las cuevas de tepetate”. Y en efecto hoy hace honor a su nombre, pues es un territorio de minas: desde un punto puede verse la actividad de al menos ocho. Y si se sigue el camino, la cifra aumenta, pues se tienen contabilizadas alrededor de 60 minas, de las cuales 24 están en zona de uso de suelo forestal y seis son clandestinas. Y las autorizaciones no paran.

La extracción en este territorio ancestral inició hace poco más de dos años. En noviembre de 2015, se aprobó el primer proyecto de cambio de uso de suelo en ese pueblo que provee a la polémica megaobra.

Al igual que en San Francisco Tlaltica, las explosiones y el traslado de material han modificado la vida de los pobladores, pero en el caso de Tepetlaoxtoc, las consecuencias ambientales son las que más preocupación generan, aunque las actividades mineras cuentan con el cobijo autoridades ambientales tanto estatales como federales.

Tepetlaoxtoc es perforado por más de 60 minas. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Los habitantes de Tepetlaoxtoc alertan que la extracción de minerales afecta el medio ambiente, principalmente las cañadas. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Juan Pablo Murillo, habitante de Tepetlaoxtoc, cuenta que la Dirección General de Ordenamiento e Impacto Ambiental (DGOIA) del Estado de México sostiene que son solo seis cambios de uso de suelo forestal, pero que ellos demostraron que la cifra es mucho mayor en este territorio –en el que coinciden varios núcleos ejidales–.

“Eso para hacer minas en suelo forestal. Además están las minas que no están en zona forestal, más las clandestinas, tenemos un total de 50 o 60 sólo en Tepetlaoxtoc”, señala.

En Tepetlaoxtoc se tiene una saturación oficial de 50 puntos de extracción, la mitad de ellos en zona de uso de suelo forestal, de acuerdo con el Ordenamiento Ecológico Territorial vigente del Estado de México, lo que supuso el cambio de uso de suelo forestal para poderlos llevar a cabo.

Los habitantes han documentado puntos que contravienen con las leyes vigentes sobre recarga acuífera, preservación del suelo, calidad del aire y en específico en el Inciso 4 del Artículo 12 del Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, que dice que a la hora de autorizar y evaluar uno de esos proyectos, el promovente [en este caso los empresarios] tiene que manifestar en su Estudio de Impacto Ambiental o Documento Técnico Unificado, cuál es la problemática ambiental en el área de influencia de la mina que se pretende aprobar –que es de 2 kilómetros a la redonda, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)–.

Murillo concluye que “se tendría que considerar que no hubiera otra mina en ese radio [los dos kilómetros] porque si no se está violando el principio de excepción del cambio de uso de suelo forestal que marca la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, que dice que esos cambios de uso de suelo se hacen por excepción. Si en el radio de influencia de 2 kilómetros ya tienes cinco minas, ya te olvidaste de la excepción que marca la ley.

“Con esos parámetros, si observamos en un mapa cómo se fueron autorizando todos los proyectos, es evidente que no se respetó para nada el concepto de zona de influencia, porque se traslaparon todas estas distancias y ahora tenemos conglomerados mineros a distancias mucho menores a dos kilómetros, incluso a menos de uno”.

Los habitantes han solicitado a las autoridades estatales y federales que se revisen los procedimientos de las minas autorizadas, sobre todo de las que son más nocivas por el lugar en el que fueron aprobadas, para que se clausuren y se revoquen los permisos, además de que se realice una evaluación y cuantificación de daños para ver si se pueden emprender acciones que permitan resarcir en alguna medida los ya hechos.

“La gente tiene perfectamente claro que esto no está bien, sin pedir expedientes ni nada. En muchos momentos de cada proyecto, al menos debe haber consultas públicas, la debida información del proyecto a la gente que está cerca, pero no se hizo así. La información está en Internet, pero el acceso acá todavía es complicado. Hay comunidades donde no hay acceso, ni buena señal. Es gente que tiene la tradición de ir a las oficinas por documentos, la peregrinación hasta Toluca”, explica Murillo, quien ha participado en reuniones con diputados y representantes empresariales a quienes ha expuesto sus argumentos y preocupaciones.

Tepetlaoxtoc es un municipio en el que la pobreza aumentó entre 2010 y 2015, El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reportó que la población pobre pasó de 46.5 por ciento a 56 por ciento. Son 18 mil 266 personas en esta condición, cinco años atrás la cantidad era de 12 mil 175 personas en esa condición.

El 83.8 por ciento de sus habitantes  vive con al menos una carencia social, siendo la mayor la de acceso a la seguridad social; el 77 por ciento en Tepetlaoxtoc no la tiene.

Mientras que el 62 por ciento vive con ingreso inferior a la línea de bienestar y 18.4 por ciento con un ingreso a la línea de bienestar mínimo.

Desde hace poco más de dos años, las minas perforan Tepetlaoxtoc para surtir material al NAIM. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Basalto y arena de Tepetlaoxtoc es usado para levantar la obra estelar del sexenio peñista. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

¿UNA CAÑADA O UN RÍO DE AGUA SUCIA?

La Semarnat aprobó un proyecto de cambio de uso de suelo forestal para minas en el límite de Otumba y Tepletaoxtoc.

El proyecto extractivo entró con el nombre oficial de Rancho San Vicente Calalpan, pero este lugar tiene un sistema de cañadas: el cerro que está enfrente se llama La Tonalteca y en su base está la cañada La Ornilla. Luego, le sigue Los Órganos, donde está otra mina.

“Esa es muy famosa. Es el tesoro natural de Tepetlaoxtoc. Más allá de su valor escénico, que es un factor importante a la hora de evaluar territorio, por la concentración de biodiversidad propia de las cañadas, por eso en muchos ordenamientos no se admite que en las cañadas se hagan minas”, comenta Murillo.

El habitante que ha dado seguimiento a las actividades mineras señala en que esta es una de las autorizaciones más inexplicables a simple vista.

“Conabio dijo: ‘para evaluar los impactos ambientales sobre las poblaciones de flora y la fauna del área donde se sitúa, recomendamos realizar una visión regional […] En conclusión, esta comisión nacional no puede evaluar los riesgos a la biodiversidad del área de influencia del proyecto y el predio donde se pretende llevar a cabo el proyecto, debido a que no cumple con la información necesaria requerida para su análisis’. Conabio les está advirtiendo que hay muchos proyectos similares en la zona y además añade un esquema en donde define el área de influencia del proyecto y lo marca dentro de una zona prioritaria terrestre, que es un hexágono”, relata el habitante del poblado.

A la observación de Conabio se suma la del Gobierno del Estado de México: “derivado de lo anterior y con fundamento en los criterios ecológicos estatales establecidos en el Modelo de Ordenamiento Ecológico Estatal, el desarrollo de dicho proyecto no es congruente con el uso de suelo forestal de la zona, debiendo obtener opinión técnica que emite la Semarnat”.

A ambas resoluciones, Juan Pablo Murillo agrega: “Para colmo, en el Documento Técnico Unificado de los promoventes (que son los que quieren abrir la mina) encontramos el siguiente párrafo hablando de la geohidrología e hidrología superficial de la zona: ‘básicamente la hidrología tiene su origen –y habla de los escurrimientos que no tienen que ver con este lugar– en donde nacen el río Hueyapan y el río San Bernardino, mientras que el río Los Órganos se origina en la sierra Tlapachica. Estas corrientes reciben descargas de aguas residuales de uso doméstico’”.

Y critica: “O sea, mediante mentiras, manifiestas en el Documento Único Unificado que promueven los empresarios, se están aprobando estos proyectos. Ahí no hay un proyecto con aguas de descarga de zonas habitacionales, porque no hay. Todas esas cosas acumuladas en un expediente para la aprobación de un lugar de altísima relevancia biológica y de biodiversidad, involucradas para sacar material”, explica Murillo”.

Juan Pablo concluye que no se debió autorizar el proyecto que no tiene más de medio año que inició operaciones: Ahí hay un bosque de encino que supuestamente debía de ser protegido y conservado, pero que ya es afectado por la actividad industrial.

OTRO AFECTADO: EL AJOLOTE

A los pies de una de las tantas minas de Tepetlaoxtoc, está el hábitat de una especie de ajolote (un ambystoma velasci) que está incluido en la lista de especies protegidas por la Norma 059 de Semarnat.

Jorge Daniel Fonseca Cando, también habitante del municipio mexiquense, explica que desde que las minas iniciaron actividad, el suelo, la calidad del agua, la filtración de los mantos acuíferos y los ajolotes que ahí habitan se han visto altamente afectados, y que incluso las autoridades han negado que esa especie en riesgo viva ahí.

“En abril realizamos un recorrido con autoridades de medio ambiente del Estado de México y federales. Sobre el ajolote, el Director de Evaluación e Impacto Ambiental, el licenciado Eduardo Díaz Díaz, dijo que ellos no tenían conocimiento de existencia del ajolote en esa zona”, señala.

Tan solo la localidad San Telmo quedó rodeada de ocho minas, al pié de uno de sus cerros está una jagüey donde habitan ajolotes.

Cuando llegaron las minas abrieron un camino que la conecta con Otumba para poder pasar de un pueblo a otro. Por ese camino transitan hasta 300 góndolas por día.

De algunas de las minas de San Telmo se extrae cascajo y basalto, cuyo proceso requiere explosivos.

“Una de las principales afectaciones que nosotros notamos para el ajolote es que es una especie muy sensible a la contaminación. Por ejemplo, están los derrames de aceite generados por el transporte automotor, esperamos verlo en la época de lluvias, ya que esas zonas se recargan con el agua de lluvia al ser de temporal. Con todo el arrastre que se genera, muchos sedimentos se irán hacia la laguna: plomo, boro, zinc, bario. Además de lo contaminante que son para los anfibios, generan una película de aceite que sobre el agua impide la oxigenación, por lo tanto, las especies de esas lagunas, como los ajolotes, pueden sufrir serias afectaciones en sus procesos biológicos”, detalla Fonseca Cando.

El ajolote, en riesgo en Tepetlaoxtoc ante la actividad minera impulsada por el NAIM. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Las cañadas consideradas por las autoridades como desagües, Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

Los ajolotes y las ranas son elementos que en el pueblo se utilizan para saber el grado de pureza del agua y cuando se detecta su presencia quiere decir que los niveles de calidad del agua son muy buenos, “pero de la noche a la mañana se autorizaron una cantidad indiscriminada de proyectos mineros que están teniendo repercusiones directas”, alerta.

El que una especie esté contemplada en la Norma 059, implica que la Semarnat y los ciudadanos deben darle los cuidados necesarios para su supervivencia.

Si se hace un proyecto, se debe cumplir con condiciones muy rigurosas para asegurar la preservación de ese espécimen, sobre todo cumplir con sus ciclos biológicos naturales de reproducción de manera normal.

“Pero en este caso la Secretaría y los proponentes de los proyectos ni siquiera lo manifiestan en su estudio de impacto ambiental la presencia del ajolote. Dicen las autoridades ‘cómo quieren que nos imaginemos que aquí había ajolotes, ¿cómo podemos saber?’ La Conabio tiene detectada la presencia de esa especie. Pero si el Director de la Secretaría lo desconoce es porque los estudios de impacto ambiental que son requisitos para los permisos, ni siquiera fue mencionada. Habla de improvisación. En un año en nuestro municipio se autorizaron de golpe 40 minas. Hemos revisado algunos de los proyectos y tienen una serie de irregularidades y mentiras”, concluye Fonseca.

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El día de ayer se informó a SinEmbargo de la autorización de dos minas más, justo enfrente de la mina que está en la cañada de la Barranca del Órgano.

La decisión la tomó el Estado de México sin tomar en cuenta el área de influencia de 2 kilómetros establecida por la Conabio. Se dio la autorización para la extracción de basalto, lo que requerirá el uso de explosivos.