De acuerdo con la última medición del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en el Estado de México votarán el domingo la población de Qatar y por otro, la de Ghana. ¿Por qué? Porque en la entidad que este 4 de junio se disputarán el PRI y Morena habitan dos tipos de mexiquenses que, en sus niveles de educación, salud y vida digna, pueden compararse con los habitantes de esos dos países.

No es que el Estado de México sea la entidad más desigual del país, sin embargo sí es una de las que lideran los contrastes de la inadecuada repartición de la riqueza, y más tratándose de un estado que lo tiene todo: recursos naturales, turismo, zonas industriales importantes, buena ubicación geográfica y suficientes recursos federales.

Pero nada pasa cuando la mitad de la población vive en la pobreza y aún batalla duramente para poder comer, para tener educación y para tener acceso a los servicios básicos en el hogar.

Ciudad de México, 3 de junio (SinEmbargo).– Tanto los miembros del Grupo Atlacomulco como muchos otros priistas han adoptado al Estado de México como la zona en la deben tener una casa de descanso. Han escogido, por ejemplo, Valle de Bravo, Malinalco o Metepec. Se trata de casas grandes y lujosas que contrastan con las que pueden estar ubicadas a unas cuantas cuadras y donde sus habitantes aún sufren por no tener drenaje o agua entubada.

Ese es el Estado de México que mañana votará por su nuevo Gobernador o Gobernadora. Es la entidad donde la pobreza y la riqueza pueden confluir en una misma colonia y estar separadas por unas cuantas calles. De acuerdo con las mediciones, no es la más desigual del país, pero sí una de las que con mayor fuerza refleja la diferencia entre muy pobres y muy ricos.

De acuerdo con académicos consultados por SinEmbargo, varios son los factores que crearon estas condiciones en un Estado que tiene muchos elementos para prosperar. Principalmente miran corrupción en el manejo de los recursos públicos y una política de desarrollo que terminó convirtiéndose en una repartición de dádivas con fines políticos.

Los especialistas coincidieron también en que la persistencia de los niveles de pobreza en la población mexiquense es también la muestra de que pasan los años y el estado no se enfoca en una política de desarrollo social y económico, y por eso hay zonas en las que se concentra el empleo bien pagado que beneficia a unos cuantos y, otros, los más, tienen que optar por trabajar fuera de la entidad o en la informalidad.

Esta es la población que mañana saldrá a las urnas el 4 de junio. Son personas que pueden gozar de ingresos de mil 500 a 2 mil pesos diarios y otras de entre 60 y 180 pesos: el 58.9 por ciento vive con un ingreso inferior a la línea de bienestar.

Así, casi la mitad de la población –el 49.6 por ciento– vive en la pobreza, de acuerdo con la más reciente medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Aunado a eso, el 7.2 por ciento vive en condiciones de extrema pobreza. Son entonces 8 millones 269.9 mil personas y 1 millón 206.9 mil personas, respectivamente. Del otro lado, sólo hay 2 millones 904.4 mil personas que son considerados no pobres y no vulnerables a serlo.

Para el Coordinador de la Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial de la Universidad Iberoamericana, Abraham Vergara Contreras, los contrastes tienen que ver con la corrupción dentro del Estado, que los recursos no se han manejado de manera igualitaria entre los municipios y el mal manejo de los recursos que vienen de la Federación.

Le agrega a eso el factor educativo, la distribución de los centros de salud, la seguridad social y el tipo de empleos disponibles.

A pesar de su urbanización, es población que se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo; su ingreso es insuficiente para satisfacer sus necesidades no alimentarias; tienen un ingreso tan bajo que aunque lo dispusieran todo para la compra de alimentos, no podrían adquirir lo necesario para tener una vida sana.

Además, hay otro 9.3 por ciento (1 millón 554.1 mil personas), que son vulnerables a ser pobres por el nivel de sus ingresos y un 23.7 por ciento (3 millones 944.8 mil personas) que son vulnerables a ser declarados pobres por carencias sociales.

De acuerdo con el Coeficiente de Gini (que mide la desigualdad, en una escala del 0 al 1, siendo el 1 mayor desigualdad), los 125 municipios del Edomex se ubican entre un 0.34 y 0.52 puntos.

Los que tienen los índices entre 0.47 y 0.52 son Huixquilucan, Tlatlaya, Tejupilco, Temascaltepec, Valle de Bravo, Temascaltepec e Ixtapan de la Sal.

De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que mide la posibilidad de gozar de una vida larga y saludable, la educación y el acceso a recursos para gozar de una vida diga, el Estado de México está por debajo del promedio nacional con 0.745. Debajo de él están 16 estados. O al nivel de Irán.

La desigualdad en el Estado de México puede medirse con un ejemplo: Zampahuacán frente a Metepec, el municipio con mayor desarrollo humano en la entidad. El primero tiene al 84.1 por ciento de su población en la pobreza y el otro a 26.3 por ciento. En el primero, el 2 por ciento son extremos pobres y en el otro, 3,2 por ciento.

Metepec tiene un IDH de 0.825 puntos. Frente a San José del Rincón, que tiene 0.545 hay una brecha de 33.9 por ciento.

“Si se compara el desempeño de los municipios con mayor y menor desarrollo, es posible reconocer que en el Estado de México coexisten condiciones de desarrollo similares a las de Qatar y Ghana”, dice el estudio.

Para el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ernesto Pittaluga Mora, el Estado de México es un reflejo de la problemática que se vive a nivel nacional. Es una zona en la que se observa pobreza más acuciosa, sobre todo en zonas rurales y en el Oriente, donde hay una alta concentración de población y niveles altos de marginación.

Eso, dice, exhibe una falta de planeación de desarrollo regional y la desconexión que existe en los polos de desarrollo.

LA POBREZA FRENTE A LAS ELECCIONES

Las elecciones del Estado de México cuentan con un padrón de más de 11 millones de personas y como botín político es deseado por todos los partidos. La contienda está cerrada entre Delfina Gómez Álvarez y Alfredo del Mazo Maza.

Cada uno hizo campaña a su modo, pero sin duda, la del priista se enfocó en cuidar a un sector del electorado en el que confía.

De acuerdo con la última encuesta del periódico Reforma, los votos con los que cuenta Del Mazo son las mujeres, la gente mayor de 30 años y aún más, la de 50 años, y los que estudiaron sólo la primaria, seguidos de los que sólo estudiaron la secundaria. Sólo un 14 por ciento de personas que tienen un grado universitario o más, votaría por él.

Para Vergara Contreras, las políticas sociales han sido insuficientes a pesar de que ahí se concentran muchas federales y además están las estatales.

Considera que al final de cuentas, la política social se redujo a dádivas, regalos que ayudan al corto plazo.

“La política asistencialista que ha estado ahí por años no ha favorecido a disminuir este porcentaje de pobres. Por arriba del 40 por ciento de la población ahí está en pobreza. Es casi la mitad de la población de uno de los estados más habitados. Aunque no es el Estado más desigual del país, pero el contrataste es totalmente visible. En las cifras de ingresos promedio, queda reflejado que en las zonas lujosas, los habitantes reciben mil 500 o 2 mil pesos diarios. Y en las zonas más pobres, está entre 60 y 180 pesos diarios. La desigualdad es enorme”, comentó.

Al respecto, Pittaluga Mora señaló que en la región lo que se observa es una muy mala distribución del ingreso porque son evidentes los grupos que concentran la mayoría de los beneficios.

“El elemento detonador para que haya una mejor distribución del ingreso es el crecimiento económico, que en los últimos 20 años ha sido magro. Ese es el reto, que la economía estatal tenga mejores niveles de crecimiento económico. Eso significa una mayor creación de empleos productivos y formales y no informales, de bajas remuneraciones, bajas prestaciones o ninguna. Es todo un problema de la baja calidad de los empleos y los que son lo contrario, son para gente de un sector que históricamente siempre ha sido beneficiado, que vive en zonas privilegiadas, estudió en universidades privadas. Eso genera la mala distribución del ingreso y de concentración de pobreza. Junto con un grupo privilegiado”, sostuvo.

Pero acabar con la desigualdad en el Estado de México, será un reto que podría tener frutos en el mediano y largo plazo.

Vergara agregó que se tienen que generar políticas públicas de mediano plazo en donde debe haber un desarrollo de la población a través de la generación de cadenas de valor y cadenas de producción en el estado.

Que las pequeñas y medianas empresas puedan participar, que se puedan ver beneficiados en el desarrollo de las empresas y del desarrollo económico. Generar también una estructura de desarrollo que contemple y cuide a grandes, medianas y pequeñas empresas, que generen recursos.

“Y es lo contrario a lo que se tiene hoy, ya que la gente le apuesta más a salir del estado para poder trabajar. Porque no encuentran el recurso mínimo necesario para poder atender a las familias, para poder crecer, para satisfacer sus necesidades tanto a nivel personal como a nivel de familias. La población de a pie no se ve beneficiada, se ven beneficiados unos pocos y mientras otros siguen limitados económica y socialmente”, dijo.

Pittaluga Mora puso como ejemplo la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), proyecto que tiene que verse como una estrategia regional en una zona que históricamente ha sido marginada.

“Ese Aeropuerto no es sólo un tema de infraestructura y movilidad. Una estrategia de desarrollo debe ser un programa estratégico donde se vinculen temas como el de turismo, de reactivación de zonas turísticas, que se creen nuevas carreras universitarias en las universidades locales, nuevos campus, más oportunidades de empleo, que se atienda a las poblaciones locales, crear nuevos corredores industriales. Pero tiene que ser la gente de la región la que se vea beneficiada”.

“Pensando en la calidad de vida, es necesario que se trabaje para adentro en el Estado de México”, concluyó.