La siguiente investigación explora la exportación ilegal a México de fusiles G36 por parte de la empresa alemana Heckler & Koch, y los presuntos actos de corrupción de autoridades de ambos países. Es la reconstrucción de un caso poco atendido en la opinión pública mexicana, pero que sí ha ocupado espacio en la prensa alemana desde hace tres años…

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Imagen: Heckler & Koch

Berlín, 3 de junio (SinEmbargo).– La respuesta no es sencilla. Resulta necesario distinguir, al menos, entre las armas que ingresan al país de manera legal –esto es, a través de las solicitudes hechas o aprobadas por Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)– y las que entran a México por mar y tierra sin permiso estatal. La información, sin embargo, se nos escapa por las manos y es difícil seguir el rastro de este tipo de mercado. En donde resulta más sencillo indagar y donde las consecuencias políticas son mayores es en el conjunto de armas no provenientes de empresas norteamericanas que ingresan a México de manera legal y que son el resultado de una suerte de acuerdo tripartita entre determinada empresa productora o comercializadora extranjera, el gobierno del país donde la empresa tiene su registro y la Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones (DCAM) adscrita a la Sedena. Es ahí de donde parte esta investigación.

La Sedena aceptó –a partir de una solicitud de información pública realizada el dos de febrero de 2008– mantener acuerdos comerciales por compra de armas con 28 empresas extranjeras. Según el dato, 10 de ellas serían estadounidenses, tres españolas, tres checas, dos italianas, dos belgas y dos alemanas. El resto brasileñas, uruguayas, turcas, israelís y canadienses. Las empresas alemanas reconocidas como importadoras de armamento ligero a México son dos: Carl Walther Gmbh y Heckler & Koch Gmbh. Las dos de armamento ligero.

Esta investigación sólo se concentrarán en una de ellas (Heckler & Koch Gmbh) y en un acuerdo comercial en particular –de al menos otros dos más– sostenido por la empresa alemana y la Sedena desde 2006[1]. Se trata del convenio de venta directa de armamento a la Sedena por parte de Heckler & Koch entre 2006 y 2008 por un número todavía indeterminado de entre 8 mil y 10 mil fusiles G36V, G36KV y G36C. Se trata de un caso de corrupción que involucra a funcionarios alemanes y mexicanos por igual pero que, mientras en Alemania ha merecido la atención de periodistas, investigadores, partidos políticos y la investigación de la Fiscalía [Staatsanwaltschaft], en México apenas ha resultado en la sospechosa indiferencia de la clase política. Es un tema que, como se verá a continuación, involucra a diferentes áreas del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa: tanto a la Secretaría de Defensa como a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal. Es un caso de muchos otros más que faltan por documentar y llevar a la luz pública: el de armamento cuya huella se evapora al llegar a los almacenes del Ejército. Es, por último, junto a Rápido y Furioso, un caso más de la complicidad de autoridades y empresas de otros Estados en la violencia en México. Es un caso más de vergüenza.

LA HISTORIA

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Imagen: Heckler & Koch

La relación entre la empresa alemana Heckler & Koch y la Sedena no es nueva. Desde los años setenta del siglo pasado, la empresa mantiene contactos con altos mandos del Ejército en México y abasteció de forma regular los almacenes de la Armada Mexicana, entre otras formas, gracias la venta de la licencia de producción del fusil G3 al gobierno de José López Portillo en 1979[2].

Entrado el nuevo siglo, la empresa lanzó una ofensiva comercial que tuvo como objetivo reactivar los contactos estancados durante los años noventa. Las circunstancias eran perfectas para conseguirlo: de un lado del Atlántico el gobierno de Felipe Calderón iniciaba su “guerra contra el narcotráfico” y del otro lado, Heckler & Koch era revivida con inyecciones de capital alemán que ponían su esperanza en los conflictos internos del tercer mundo. No resulta raro que sea Alemania el tercer mayor exportador de armas en el mundo[3] y Heckler & Koch la empresa exportadora de armamento ligero más importante de Europa[4].

El reinicio de la campaña de Heckler & Koch hacia México comenzó en marzo de 2006 con el envío de al menos seis ejecutivos de venta y representantes de la empresa. En México fueron recibidos por el entonces director de la Dirección de Comercialización de Armas y Municiones (DCAM), General de División Humberto Alfonso Guillermo Aguilar. En aquella visita, los representantes de la empresa mostraron sus productos para el mercado mexicano. Por un lado el nuevísimo fusil: G36 (5.56 mm x 45) y, por otro, la  ametralladora automática (“la más letal del mundo”) MP7. Los mexicanos las adoraron. A las reuniones con los representantes de la empresa habían asistido, entre otros, representantes de las Secretarías de Seguridad Pública Estatales y 27 de las 32 entidades federativas, quienes, resolvieron solicitar la compra de los fusiles G36[5]. Sus 850 tiros por minuto era demasiada tentación como para decir que no. En México, el proceso funciona de la siguiente forma: a cuenta de sus propios recursos, los estados hacen el pedido de armas a la DCAM que, de aceptar el pedido, se encarga de negociar directamente con la empresa y los distribuidores los términos del contrato. Así sucedió. Hecho el pedido por la DCAM, Heckler & Koch solicitó el permiso al gobierno federal alemán para concretar la venta.

En Alemania el proceso es más complicado: Las empresas interesadas presentan una solicitud de exportación al Ministerio de Economía y Tecnología (Bundesministerium für Wirtschaft und Technologie (BMWi)) el cual, en trabajo conjunto con el Ministerio del Interior y Defensa (Bundesministerium des Innern und Bundesministerium der Verteidigung), certifica que la solicitud no transgreda ninguna de las reglamentaciones mínimas de exportación aprobadas por la República Federal Alemania[6] insertas en el marco de las directrices establecidas por la Unión Europea en 2008[7]. De acuerdo a estas pautas, los estados europeos deberán detener toda exportación de armamento y tecnología militar cuando “tecnologías y/o herramientas exportadas son o puedan ser utilizadas para fines represivos al interior de las fronteras nacionales” y/o cuando el gobierno del país receptor alargue conflictos armados o se aproveche de tensiones y conflictos preexistentes para fines particulares[8]. El gobierno alemán, por otro lado, deberá cancelar los permisos de armas si se considera –con base en un “riguroso estudio de caso”– que la exportación de ese armamento supone un peligro de inestabilidad regional o es factor de mayor violencia[9]. Esos tres criterios –además de otros cinco que podrían impedir la exportación de armamento y tecnología– parecen suficientes para pensar que gran porcentaje de las solicitudes hechas por empresas alemanas serían rechazadas por el BMWi[10]. La situación política-social en México bien podía catalogarse entre alguno de los criterios expuestos.

Sin embargo, para esta transacción en particular, Heckler & Koch tenía todas las de ganar. Su representante ante el gobierno alemán, el ex tribunal de distrito Peter Beyerle, conocía a la perfección las lagunas legales que permitirían llevar adelante la operación con México. La cuestión pasaba por convencer a las autoridades de que en México la situación no era tan grave como relataban los periódicos alemanes y que el gobierno de Felipe Calderón libraba una limpia y justa lucha contra el narcotráfico en la cual las filtraciones dentro del Ejército, las relaciones con redes ilegales y la corrupción en sus filas eran rumores sin sustento. Las influencias de Beyerle y las donaciones anuales que entrega la empresa al CDU (Partido Demócrata Cristiano[11]) surtieron efecto: el Ministerio de Economía y Tecnología concedió en el primer semestre de 2006 el permiso de exportación, con un matiz: en tanto que lugares de alta conflictividad, cuatro estados de la República Mexicana –Chihuahua, Jalisco, Chiapas y Guerrero– quedaban excluidos de la exportación de armamento. En otras palabras, el Ministerio aprobaba el permiso si se aseguraba que las armas no serían distribuidas a las policías federales o locales de esos cuatro estados. La condición dolió a los comerciantes pero se aceptó. De los males el menor, se pensó. El Ministerio concedió el permiso con la acotación y las armas llegaron a México. Y en México fueron distribuidas a 27 estados de la República incluyendo los cuatro prohibidos. Nadie dijo nada.

En 2007 Heckler & Koch volvió a solicitar permiso para la exportación de consumibles y repuestos –con valor de casi millón y medio de euros– a México. La solicitud pedía permiso para distribuirlos a todo México. Del Ministerio de Economía Alemán (BMWi) llegó la pregunta: ¿cómo podían las Policías Estatales de Chiapas, Jalisco, Chihuahua y Guerrero solicitar –a través de la Sedena– consumibles y repuestos si ahí no habían llegado las armas del permiso anterior? No importó. Se dijo que todo era un mal entendido y que –por supuesto– los cuatro estados estarían excluidos del permiso. Se reescribió la solicitud excluyendo a los estados, el permiso se otorgó, la mercancía llegó, los fusiles fueron alimentados o repuestos y el grupo de vendedores de la empresa siguió recorriendo el país promocionando sus armas. Ahí quedarán para la historia  (y la Fiscalía Alemana) los diplomas otorgados por el gobierno de Jalisco a los policías estatales por su participación en “la demostración de armamento Heckler & Koch” en la Academia de Policía y Vialidad del Estado a finales de noviembre de 2008 y las fotos de niños probando los G36 en el entrenamiento de Puebla[12].

LA OPERACIÓN QUE NO CUADRA

Según la Sedena, en respuesta a solicitud del IFAI fechada al 15 de marzo de 2011, entre 2006 y 2008[13], la Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones  adquirió 9 mil 652 fusiles G36 de Heckler & Koch. En la siguiente tabla se reproduce la información oficial:

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Según otra respuesta a solitud de información fechada un día antes (14 de marzo 2011[14]), la Sedena aceptó la importación entre 2006 y 2008 de los tres mismos modelos de fusil pero con las siguientes cifras:

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Así, mientras en una respuesta se asume la compra de armas por 9 mil 654 fusiles en la otra –emitida solamente con un día de diferencia– se reconoce la compra de 10 mil 082 fusiles. Se trata de las mismas operaciones, de los mismos números de contratos, de las mismas referencias. Y sin embargo en las cuentas hay 430 fusiles de diferencia. No hace falta señalar aquí lo que significa esa diferencia en un país como México. Si las cifras mexicanas son contradictorias, las provistas por el gobierno alemán hacen resonar las campanas.

Según los números publicados anualmente en los informes oficiales de exportación de armamento [Bericht der Bundesregierung über ihre Exportpolitik für konventionelle Rüstungsgüter] a México se permitió, entre 2000 y 2008, la comercialización de los siguientes fusiles G36:

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Esto es, mil 313 armas menos de las que la Sedena reportó en la respuesta al IFAI del 14 de marzo de 2011 y 885 fusiles menos de los que reportó el 15 de marzo de 2011. ¿Por qué la diferencia de costos? ¿Por qué la diferencia en el número de armas exportadas? ¿Dónde están las armas faltantes/sobrantes?

Ahí no acaba todo. En diciembre de 2009, tras descubiertas varias de las discrepancias numéricas, el diputado Paul Schäfer (DIE LINKE) dirigió al gobierno federal (Bundesregierung) una solitud de información cuya respuesta, firmada por el entonces  Secretario de Estado del Ministerio de Economía Dr. Bernd Pfaffenbach, se reconocen para 2006, 2007 y 2008 los siguientes datos[15]:

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Esto es: aun cuando no estén cuantificadas las posibles operaciones de 2003, 2004 y 2005 en la última tabla, el número de fusiles permitidos para exportación durante el trienio 2006-2008 es distinto al que muestran las cifras de los anuarios de exportación. Es normal que difieran los años –en tanto que pueden referirse a la fecha de expedición de permiso o bien de concretada la venta– pero es extraño que los números absolutos no cuadren. Así, tenemos cuatro cifras oficiales de la Operación: dos provenientes de la Sedena, otro del conjunto de informes que presenta anualmente el Ministerio de Economía alemán y uno más de la misma secretaría, centrados en 2006, 2007 y 2008. En todas hay discrepancias. En todos se trata, o parece tratarse, de los mismos contratos. Ni la Sedena ni el Bundesregierung han ofrecido publicar los detalles de la negociación entre las Secretarías Estatales y el  DCAM[16] ni entre la DCAM y Heckler & Koch[17]. No parece que lo vayan a hacer: “razones de seguridad nacional” lo impiden.

Las preguntas están ahí: ¿Miente el gobierno alemán cuando reconoce permisos por un menor número de armas? ¿Entregó la empresa más armas de las que informó en las solicitudes de permisos al Ministerio de Economía? ¿Recibió la Sedena menos armas, reportó más y sobreestimó el costo del encargo? ¿Recibió más armas, distribuyó menos e hizo del resto su caja chica? Todas parecen respuestas posibles –y no por completo excluyentes– en un negocio que no termina por aclararse y cuyos inculpados parecen no tener interés en dilucidar.

ARMAS A MÉXICO

La única información pública acerca de la forma en que fueron distribuidas las armas en México fue obtenida gracias a la ya citada solicitud de información respondida el 15 de marzo de 2011 y que reconoce la importación de 9652 fusiles HK G36. Según esa información, la DCAM distribuyó la mercancía a las Policías y Procuradurías Estatales de la siguiente manera:

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Las armas, ya se dijo antes, no podían llegar a Chihuahua, Chiapas, Jalisco y Guerrero. Tres de esos estados fueron, precisamente, donde anclaron más fusiles. En la siguiente se citan los números oficiales para los cuatro estados prohibidos:

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Como ya explicamos antes, una vez cerrada la operación con Heckler & Koch en la cual se explicaban las limitaciones de exportación, el cargamento llegó a las bodegas de la DCAM. Son la DCAM y la Dirección General del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos las encargadas de, llegado el punto, distribuir las municiones y armas a los diferentes cuarteles y batallones del Ejército, policías locales y federales, cuerpos privados de seguridad o ciudadanos que cumplan con los requisitos para obtener un arma propia. Sin embargo, esta operación ofrecía una complejidad particular: el contrato firmado con Heckler & Koch prohibía la distribución de las armas a Chihuahua, Guerrero, Chiapas y Jalisco. Pero, ¿cómo perder la venta del 49.68%? Una demanda interpuesta ante la Fiscalía de Stuttgart en Alemania ofrece una hipótesis de lo sucedido[18]: Heckler & Koch habría ofrecido –siempre según la acusación formal en manos de la Fiscalía alemana– al General de División Humberto Aguilar, 25 dólares por cada HK G36 distribuida a alguno de los cuatro Estados. El dinero “habría sido entregado en efectivo y en sobres por un mensajero de la empresa”[19]. Así como se lee: 25 dólares por arma.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA OPERACIÓN

El 14 de agosto de 2010 el periódico Der Spiegel reportó un primer reportaje haciendo eco de las ventas de Heckler & Koch a México.  El 13 de diciembre de 2010 el programa televisivo “Report Mainz” informó –con la información de dos periodistas que en Chihuahua filmaron a policías estatales en posesión de las HK G36– de la sospecha de venta ilegal de armamento alemán a México. La pregunta lanzada por el programa resonó en toda Alemania: ¿cuál es la responsabilidad de las empresas alemanas en la violencia en México?

Millones de alemanes vieron el programa y el escándalo comenzó de ese lado del Atlántico. El 21 de diciembre del mismo año, 20 policías de la Fiscalía de Stuttgart ingresaron a las instalaciones de la compañía alemana y recabaron todos los documentos que pudieran ayudar a la reconstrucción del caso. Durante esas semanas 50 periódicos alemanes siguieron el caso[20]. En México sólo aparecieron algunas notas en interiores y siempre citando fuentes secundarias. Ningún político hizo alguna declaración. ¿La Embajada mexicana en Berlín? Nada, no dijo nada.

En noviembre de 2011 no fueron 20 policías sino 300 los que catearon distintas oficinas de Hecker & Koch, casas de los altos mandos de la empresa y la fábrica de Obendorf en búsqueda de información capaz de aclarar lo sucedido. En ese segundo cateo se encontraron documentos que prueban los contactos directos entre las oficinas centrales de Heckler & Koch y las policías estatales de Chihuahua, Guerrero y Jalisco[21].

Pocos se dieron por enterados cuando el periodista alemán Wolf-Dieter Vogel sugirió la más que probable utilización de los HK G36 en el asesinato los estudiantes de la normal rural de Ayotztinapa Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús ocurrido en Chilpancingo en diciembre de 2011 a manos de la Policía Ministerial de Guerrero[22]. En diciembre de 2012, otra vez en Guerrero, tres civiles más fueron heridos con balas provenientes de HK G36. A partir de entonces, notas periodísticas aquí y allá recogen informaciones que no deberían dejar a nadie inmóvil: el 27 de abril de 2010 la Secretaría de Marina (Semar) decomisó en Acapulco, Guerrero 15 kilogramos de mariguana, cinco fusiles HK-G36, 10 cargadores y 320 cartuchos. El 23 de abril de 2011 militares aseguraron otro HK-36 en un operativo en Tijuana. Ese mismo año se hizo pública también la foto de una líder del grupo juvenil del Partido Acción Nacional con un HK-G36 aparentemente tomada a finales de 2009. Si como afirman gobiernos mexicanos y alemanes, los referidos en este documento son los únicos envíos de ese tipo de fusil a México, ¿cómo llegaron a manos de redes de presuntos delincuentes? ¿Las confiscadas son parte de las escopetas faltantes/sobrantes en las cuentas? ¿Llegaron a México por otro medio u otro contrato? ¿Está exportando Heckler & Koch fusiles sin permiso?

Este tipo de situaciones no serían, por otro lado, extrañas en el historial de la empresa: militares georgianos utilizaron HK G36 en su guerra frente a Rusia en 2008 a pesar de habérsele denegado los permisos de exportación en 2006[23] y a Salif Ai-Islam Gaddafi se le recuerda paseando por las calles de Tripoli con un HK G36 a pesar del embargo militar alemán[24].  No es excepcional para Heckler & Koch; ni siquiera le es raro.

Una vez estallado el escándalo, en México y en Alemania se deslindan responsabilidades. Heckler & Koch señala que dentro de México no tiene responsabilidad alguna en la distribución de las armas. La Sedena, por otro lado, rotula su discurso en términos de “soberanía nacional” y expresa sólo limitarse a la Constitución Mexicana para decidir a quién sí y a qué estado se distribuyen armas. Ninguna consecuencia. El General de División Aguilar fue designado Subsecretario de Defensa Nacional en marzo de 2009.

Lo cierto es que en Alemania la investigación continúa mientras en México no hay investigación judicial en camino. Apenas en abril de 2013 la Fiscalía de Stuttgart confirmó lo que desde hacía tres años se daba por hecho: los fusiles HK G36 llegaron a los cuatro estados  mexicanos con conocimiento y respaldo de la empresa. Heckler & Koch, en un intento de control de daños, terminó por aceptar la decisión de la Fiscalía y se comprometió a iniciar “una investigación interna” cuyo resultado fue el despido de dos mandos medios quienes, “sin conocimiento de la empresa”, habrían emprendido las acciones ilegales a espaldas de la dirección de Heckler & Koch[25]. Así de sencilla resulta la explicación de la principal exportadora de armas ligeras y responsable de la manufacturación de 15 millones de armas alrededor del mundo[26].

CONSIDERACIONES FINALES

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Imagen: Heckler & Koch

Se trata de un tema que involucra, al menos, a dos diferentes áreas del gobierno de Felipe Calderón: a la Secretaría de Defensa, porque es en la Sedena donde se cultivó el caso de corrupción y a la Secretaría de Relaciones Exteriores cuyos representantes no se han pronunciado al respecto, ni mediante su Subsecretaría para Europa ni mediante la Embajada en Berlín, en una sola ocasión. Por otro lado, la Secretaría de Seguridad Pública tampoco ha negado o admitido que la distribución de las armas haya ocurrido en los términos aceptados por la Sedena en la respuesta al IFAI.

Del lado del gobierno federal alemán las responsabilidades persisten. ¿Por qué su Embajada en México no reaccionó a tiempo? Resulta difícil pensar que no estuviera al tanto de la operación, sus límites y la re-distribución del material en Chihuahua, Guerrero, Jalisco y Chiapas. ¿Cuál era su interés por proteger el acuerdo?

Por lo demás, no deja de parecer vergonzosa (aunque el adjetivo podría ser pusilánime) la decisión de la Bundesamt für Wirtschaft und Ausfuhrkontrolle (BAFA) –perteneciente al Ministerio de Economía Alemán (BMWi) – de prohibir la exportación de armas a cuatro estados de la República y permitirla al resto de ellos. ¿Cuál es el criterio para prohibir Jalisco y permitir Sinaloa, Tamaulipas y Michoacán? Por donde se vea, la prohibición parcial parece, cuando menos arbitraria. Hace falta ingenuidad –o demasiada complicidad– para pensar que las armas exportadas –algunas de ellas a la SSP federal– no van a circular nunca fuera de los límites federativos en México y que en los otros estados las condiciones sociales son diferentes. Como si en Veracruz la policía estuviera mejor preparada que la chihuahuense, como si la poblana estuviera menos infiltrada que la chiapaneca.

Por otro lado, el acuerdo entre la empresa alemana y la Sedena deja descubierta la forma de operar del gobierno mexicano en cuanto a importación de armas se refiere.

Según los organismos internacionales que estiman los niveles de militarización de todos los países del mundo –el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) y el Bonn International Center for Conversion (BICC) – México es un país con bajos índices de gasto militar. En ello, la Sedena engaña a todos. En tanto que los organismos internacionales basan sus números en los datos ofrecidos por los propios gobiernos, la Sedena no reconoce este tipo de importaciones en tanto que “pedidos de las entidades federativas”. Así, si uno atiende a los registros de SIPRI no encontrará que entre la Sedena y Heckler & Koch haya existido acuerdo alguno de importación pues la transacción no estuvo nunca dentro de la partida presupuestal de la Secretaría de Defensa. No lo mencionan, no lo registran, no lo vieron. El malabarismo jurídico lo permite todo: fueron los gobiernos “constituciones y autónomos” (sic) estatales los responsables de la transacción. No la Sedena, no la Secretaría de Marina sino las policías estatales que adquieren armas de guerra. En 2011, cuando se pidió copia de los oficios mediante los cuales los estados federales hicieron la solicitud de compra de armas, la Sedena contestó catalogando los oficios como información clasificada. Laberinto jurídico, maraña administrativa, tejemaneje burocrático. El lector puede poner el adjetivo que quiera. Lo mismo de siempre.

Las preguntas quedan ahí: ¿Qué responsabilidad tuvo el General de División Humberto Aguilar en la redistribución de armamento? ¿Por qué no cuadra el número de la Operación? ¿Por qué sospechosos de pertenecer a grupos delictivos tenían HK G36? ¿Por qué la Sedena no informa de esas transferencias a los medidores internacionales de gasto militar? Lo más grave: ¿cuántos casos como estos no ocurren todos los días en México en la más absoluta falta de transparencia? ¿Por qué no hay ninguna instancia judicial interesada en el caso? ¿Por qué la Embajada en Berlín no se ha expresado al respecto?

Del lado alemán, las preguntas son otras y de igual gravedad: ¿Por qué continuaron avalando los permisos de venta de Heckler & Koch a México después de 2006? ¿Cuál es la relación entre los cristianos demócratas (CDU) y la empresa? ¿Por qué tardo casi un año la Fiscalía Alemana en responder a la demanda de Grässlin y Rothbauer?

En esta investigación sólo se aborda un segmento de un fenómeno aún por descifrar; acaso un pedazo de un rompecabezas más amplio cuya reconstrucción total nos dirá algo más sobre  la importación de armas a México pero mucho más aún sobre el funcionamiento de la economía global y de las contradicciones en política exterior de los Estados europeos. Son dos tópicos distintos pero entrelazados para explicar las relaciones entre el centro y la periferia. Por un lado, en política interna, actores corruptos, instituciones jerárquicas, lógicas autoritarias; por otro lado, en política externa, países europeos que con una mano financian organizaciones de derechos humanos y con la otra –con la derecha– legitiman, permiten e incentivan actividades criminales que acentúan desigualdades y perpetúan dependencias. La crítica debe ir a los dos lados; debe mirar los dos lados de la moneda cuya dialéctica deja, un día sí y otro también, muertos en las calles mexicanas

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PIES DE PÁGINA:

1 IFAI, Solicitud de Acceso a La Información 0000700019311 [SEDENA], 2011.

2 Jürgen Grässlin, Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient (München: Heyne, 2013), 442.

3 Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), The SIPRI Military Expenditure Database 2013, 2013.

4 Grässlin, Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient, 439.

5 IFAI, Solicitud de Acceso a La Información 0000700013811 [SEDENA], 2011.

6 Bundesregierung, Politischen Grundsätze Der Bundesregierung Für Den Export von Kriegswaffen und Sonstigen Rüstungsgütern, 2008.

7 Bundesregierung, Gemeinsame Regeln Für Die Kontrolle Der Ausfuhr von Militärtechnologie Und Militärgütern, 2008.

8 Ibid. (3) Kriterium 3: Innere Lage im Endbestimmungsland als Ergebnis von Spannungen oder bewaffneten Konflikten

Die Mitgliedstaaten verweigern eine Ausfuhrgenehmigung für Militärtechnologie oder Militärgüter, die im Endbestimmungsland bewaffnete Konflikte auslösen bzw. verlängern würden oder bestehende Spannungen oder Konflikte verschärfen würden.

9 Ibid. (4) Kriterium 4 […] Bei jedem Antrag – wie etwa bei Ausfuhranträgen in Staaten des Maghreb und des Nahen/ Mittleren Ostens – prüft die Bundesregierung sehr gründlich vor dem Hintergrund der Lage in der Region und dem betroffenen Land u.a. die Bedeutung der beantragten Ausfuhren für die Aufrechterhaltung von Frieden, Sicherheit und Stabilität in der Region.

10 Los números contradicen la expectativa: en 2011 se presentaron en Alemania 17.586 solicitudes de exportación de armas y “tecnología armamentista”; de ellas fueron rechazadas 105. Esto es, el 0.005% de la totalidad de las solicitudes (2 a México). Lejos de preocupar el destino de los productos militares, el gobierno alemán no frena la exportación de armamento a zonas de conflicto.

11 “Fragwürdige Parteispenden Vom Waffenhersteller,” Online Focus (diciembre 2011).

12 Grässlin, Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient, 450–451.

13 IFAI, Solicitud de Acceso a La Información 0000700013811 [SEDENA].

14 IFAI, Solicitud de Acceso a La Información 0000700019311 [SEDENA].

15 Deutscher Bundestag – 17. Wahlperiode, “Drucksache 17/302,” diciembre 2009, 11–13.

16 IFAI, Solicitud de Acceso a La Información 0000700013811 [SEDENA].

17 Deutscher Bundestag – 17. Wahlperiode, “Antwort Der Bundesregierung Drucksache 17/6432,” Julio 5, 2011.

18 Véase la acción legal (Versoßes gegen das Außenwirtschaftsgesetzes, das Kriegswaffenkontrollgesetz, sowie aller anderer in Betracht kommender Straft und Ordnungswidrigkeitvorschrifften) emprendido por Jurgen Grässlin y Holger Rothbauer fechada el 19 de abril de 2010.

19 Grässlin, Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient, 459.

20 Ibid., 468.

21 Ibid., 478.

22 Wolf-Dieter Vogel, “Tote in Mexiko, Profite in Oberndorf,” Taz.die Tageszeitung, Marzo 23, 2012.

23 Varinia Bernau, “Deutsche Waffen in Georgien: Immenser Politischer Sprengstoff,” Süddeutsche Zeitung, May 17, 2010.

24 Deutsche Welle, “Arms Exports Show Apparent Hypocrisy of German Foreign Policy,” Abril 2011, http://www.dw.de/arms-exports-show-apparent-hypocrisy-of-german-foreign-policy/a-15014836-1.

25 Heckler & Koch, “Mitteilung Der Geschäftsleitung,” abril 2013.

26 Grässlin, Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient, 413.

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FUENTES CONSULTADAS:

–Bernau, Varinia. “Deutsche Waffen in Georgien: Immenser Politischer Sprengstoff”. Süddeutsche Zeitung, Mayo 17, 2010.

–Bundesregierung. Gemeinsame Regeln Für Die Kontrolle Der Ausfuhr von Militärtechnologie Und Militärgütern, 2008.

Politischen Grundsätze Der Bundesregierung Für Den Export von Kriegswaffen Und Sonstigen Rüstungsgütern, 2008.

Deutsche Welle. “Arms Exports Show Apparent Hypocrisy of German Foreign Policy”, abril 2011. http://www.dw.de/arms-exports-show-apparent-hypocrisy-of-german-foreign-policy/a-15014836-1

Deutscher Bundestag–17. Wahlperiode. “Antwort Der Bundesregierung Drucksache 17/6432”, julio 5, 2011.

–“Drucksache 17/302”, diciembre 2009.

–“Fragwürdige Parteispenden Vom Waffenhersteller”. Online Focus (diciembre 2011).

–Grässlin, Jürgen. Schwarzbuch Waffen Handel: Wie Deutschland Am Krieg Verdient. München: Heyne, 2013.

–Heckler & Koch. “Mitteilung Der Geschäftsleitung”, abril 2013.

–IFAI. Solicitud de Acceso a La Información 0000700013811 [SEDENA], 2011. –IFAI. Solicitud de Acceso a La Información 0000700019311 [SEDENA], 2011.

–Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). The SIPRI Military Expenditure Database 2013, 2013.

–Vogel, Wolf-Dieter. “Tote in Mexiko, Profite in Oberndorf”. Taz.die Tageszeitung, marzo 23, 2012.

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* Carlos A. Pérez Ricart. El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y candidato a Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Berlín. Es miembro de la organización México vía Berlín eV. Este artículo es resultado de la investigación del autor, del trabajo colectivo realizado en el taller del grupo y del seguimiento que ha hecho de la documentación del caso realizada por el activista alemán Jürgen Grässlin y el periodista Wolf-Dieter Vogel.

Pérez Ricart, en coautoría con Sabina Morales Rosas, está próximo a publicar un libro sobre el total del comercio de armamento entre Europa y México.

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