Con el aumento de la obesidad y el sobrepeso derivados del sedentarismo entre la población joven, las enfermedades cardiacas han ampliado también la población a la que atacan, ante la preocupación de la comunidad médica.

Ciudad de México, 3 de septiembre (SinEmbargo).– Los infartos son uno de los principales factores de riesgo que más afectan a los mexicanos. De acuerdo con los Estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre los Sistemas de Salud: México 2016, si bien México ha mejorado en reducir la mortalidad por infartos cardiacos, la tasa de supervivencia continúa como una de las más reducidas en comparación con el resto de los países miembros. La principal causa de ello es el estilo de vida de los mexicanos, el cual ha llevado a que 32 por ciento de la población adulta sea obesa y que uno de cada seis adultos padezca diabetes.

Al respecto, el doctor Carlos Alberto Becerra, especialista en Cardiología del equipo de Doctoralia México, señaló que es preocupante el aumento de infartos en personas que están entre su tercera y cuarta década de vida, ya que en su consulta se ha percatado que cada vez son más los jóvenes que los han sufrido y que las principales causas son que tienen obesidad, hipertensión y son sedentarios.

“En mi consulta, tanto en el sector público como privado, 70 por ciento de mis pacientes son obesos, 50 por ciento son hipertensos y 100 por ciento son sedentarios. Muchos consideran que, aunque tengan una dinámica cotidiana que los obligue a caminar demasiado o relativamente realizar algún esfuerzo físico es suficiente, pero la realidad es que no. Nosotros debemos realizar 90 minutos de ejercicio a la semana para ayudar a prevenir males cardiacos”, indicó el Dr. Becerra

“Entre 2016 y 2017 ha aumentado el número de jóvenes entre los 30 y 40 años que han sufrido infartos, y todo ha sido por un proceso que comienza desde muy jóvenes. Uno de mis pacientes durante su adolescencia tenía problemas de obesidad, luego empezó a fumar y mantuvo una vida ausente de cualquier tipo de ejercicio, adicional a ello, no llevaba una alimentación saludable. En su etapa adulta desarrolló hipertensión arterial, problemas de grasas y después diabetes. Tampoco se realizaba chequeos constantes ni tratamientos, lo cual lo llevó a tener un infarto agudo”, explicó el especialista de Doctoralia.

El doctor Alberto Becerra precisó que es imperativo considerar que los infartos pueden activarse en cualquier momento y en etapas tempranas de la adultez si se cuentan con tres factores:

  1. Antecedentes familiares directos
  2. Diabetes
  3. Hipertensión arterial

Además, señaló que una persona con un infarto latente puede haber evitado el episodio durante su juventud, no obstante, “descartar los cuidados necesarios hará que eventualmente, entre los 70 y 80 años, sufra una enfermedad crónico-degenerativa, ya que es la etapa de mayor riesgo y en la que 50 por ciento de la población es vulnerable a una insuficiencia cardiaca”, precisó.

De acuerdo con datos de la OCDE, es necesario alertar de los peligros que conllevan a sufrir un infarto al corazón, debido a que 47.3 por ciento afirmó no conocer que padecía hipertensión, el cual es uno de los principales factores de riesgo de infartos cardiacos. Por otra parte, de los que conocían que tenían el padecimiento, sólo 73.6 por ciento recibía tratamiento y menos de la mitad había reducido su presión de forma adecuada.

En el caso de la Diabetes, la OCDE precisa que, en 2016, casi un millón de mexicanos afirmó no haber visto a un doctor para una revisión rutinaria, y 24.7 por ciento de los diabéticos tenían riesgos considerables de sufrir complicaciones, tales como infartos cardiacos, insuficiencia renal y pérdida de la visión, entre otros, con un riesgo de 49.8 por ciento de sufrir alguna de estas complicaciones.