Ciudad de México, 5 de marzo (SinEmbargo).–  El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha muerto esta tarde, informó el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

El pasado 18 de febrero, Chávez escribió en su cuenta de Twitter:

“Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. Hasta la victoria siempre!! Viviremos y venceremos!!!”

Ese sería el último mensaje del mandatario venezolano, muerto hoy a los 58 años de edad.

Nicolás Maduro, Vicepresidente de Venezuela, dijo en conferencia de prensa que el mandatario habría fallecido por complicaciones derivadas del cancer y tras el anuncio, ordenó un dispositivo militar y policial especial para garantizar “la paz” del país.

“Se ha previsto un despliegue especial de toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quien en este mismo momento se encuentra desplegándose para acompañar y proteger a nuestro pueblo”,  dijo.

Maduro agregó que “pese a todos los esfuerzos del equipo médico que atendía en Venezuela al presidente venezolano, Chávez no logró derrotar al cáncer”.

También hizo un llamado a los venezolanos “a la paz”; lo mismo a quienes atacaron a Hugo Chávez que a quienes lo apoyaron.

“Respeto, respeto”, pidió.

En las próximas horas, dijo, se darán detalles de las exequias. “Mucha fortaleza, mucha oración”, solicitó a los venezolanos.

“A partir de este momento está prohibido llorarlo. Los que mueren por la vida, no pueden considerarse muertos”, agregó.

“¡Honor y gloria a Hugo Chávez Frías! ¡Qué viva Hugo Chávez!”, concluyó el deceso del comandante.

En la última intervención pública de Chávez, éste designó a Nicolás Maduro, actual vicepresidente, como su sucesor político.

Minutos antes el segundo al mando del Gobierno de Venezuela habría denunciado por medio del canal oficial Venezolana de Televisión y desde el salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, en Caracas, una “conspiración militar” contra Chávez.

“Los enemigos de la Patria, tanto aquí como en el exterior, particularmente en Estados Unidos, tiene como objetivo la destrucción de Venezuela y han diseñado planes para desestabilizar venezolano”, afirmó antes Maduro.

En junio de 2011 le fue detectado un tumor, y desde entonces estuvo en tratamiento en La Habana, Cuba. Gobernaba Venezuela desde 1999.

Cuatro veces fue operado, hasta donde se sabe, pero al final el cáncer fue más fuerte que él.

Chávez se sometió a tratamientos con radio y quimioterapia aunque la mayor parte de la asistencia médica recibida fue mantenida en secreto. En todo este tiempo incluso se negó a revelar qué tipo de cáncer padecía y qué órganos de su cuerpo habían sido afectados por la enfermedad.

Con la muerte de Chávez desaparece uno de los políticos más influyentes y polémicos de América Latina de las últimas dos décadas. Además, deja en el aire el futuro del movimiento populista creado en torno a su figura, con el reto de llenar un vacío inmenso.

Chávez ganó las elecciones del pasado 7 de octubre. Debía jurar su cargo el pasado 10 de enero, pero ante la imposibilidad física de hacerlo el Tribunal Supremo del país permitió que ejerciera de presidente ausente. Ni siquiera tras su regreso a Caracas, el pasado 18 de febrero, estuvo en condiciones de cumplir el trámite constitucional.

Idolatrado por unos como un defensor de la democracia con sensibilidad social y vilipendiado por otros que lo ven como un mero dictador populista preocupado por sí mismo, Chávez es la figura más relevante de la historia reciente de Venezuela y el origen de una guerra de odios y pasiones sin precedente en ese país.

Se pasó los 14 años en el poder tratando de proyectar la imagen de hombre que supera las dificultades y considerando cada uno de sus reveses como victorias.

Dos momentos han marcado su vida: el fallido intento de golpe de Estado de 1992 contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, que le llevó a prisión para después ser indultado, y el también fracasado golpe de Estado en su contra en 2002 que durante casi 48 horas le sacó del poder hasta regresar triunfal a Miraflores.

El 30 de junio de 2011 apareció solemne en los televisores del país para decir a la nación que tenía cáncer. Él mismo sumó la nueva encrucijada a los dos episodios anteriores.

Extrovertido, impúdico, carismático, Chávez hizo del ejercicio del poder un espectáculo televisivo en el que se presenta como defensor de los pobres, azote de los ricos, continuador del libertador Simón Bolívar y antagonista del “Imperio”, como siempre llamó a Estados Unidos.

Desde 1998, todo lo que sucedió en esta nación sudamericana tuvo algún vínculo preposicional con Chávez. Pasa por, contra, sin, con, para, según, bajo o ante el comandante-presidente de Venezuela. A favor o en contra, ningún venezolano puede explicar el día a día de su país sin mencionarle.

Hay quien sostiene que para los venezolanos su liderazgo tiene más de espiritual y religioso que de político y revolucionario. Por su discurso, fundamentalmente nacionalista, pasan Jesucristo, Che Guevara, Mao, Miranda, Túpac Katari o Marx en una extraña comunión que Chávez consigue armar en una suerte de doctrina.

Defendía el socialismo con la cruz en la mano, oraba en silencio en una capilla mientras el país le miraba por televisión e iba hacia una nueva operación en Cuba saludando desde un coche con una imagen de Jesucristo bajo la que se podía leer: “Y te sanaré”.

Amigo de los líderes más controvertidos, como el iraní Mahmud Ahmadineyad o el fallecido dictador libio Muamar el Gadafi, Chávez conjugaba el tradicional caudillismo latinoamericano con una prédica en defensa de las luchas sociales que un día bautizó con el pegadizo nombre de Socialismo del Siglo XXI.

Segundo de los siete descendientes varones de un matrimonio de maestros rurales del estado occidental y rural de Barinas, Hugo Rafael Chávez Frías nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta.

El único antecedente político en su familia fue su bisabuelo Pedro Pérez Delgado, apodado “Maisanta”, un caudillo popular de aquellos que eran alzados rápidamente al grado de general y que peleó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935).

Chávez, dijo en repetidas ocasiones, tuvo una infancia feliz pese a las carencias de la familia, que vivía en una casa de adobe, techo de hoja de palma seca y suelo de tierra.

Buscando jugar al beisbol en las Grandes Ligas de Estados Unidos, Chávez se alistó en 1971 en la Academia Militar, pero no por vocación sino porque su entrenador, a quien él admiraba, creía que podía ayudarle en su carrera hacia el estrellato deportivo.

Sin embargo, se graduó en la academia en 1975 como subteniente y el pomposo título de “Licenciado en Ciencias y Artes Militares, Rama Ingeniería, Mención Terrestre”, con el que volvió a su tierra, en donde se casó con Nancy Colmenares, con la que tuvo tres hijos.

Chávez contrajo matrimonio en segundas nupcias con la locutora Marisabel Rodríguez, con la que tiene una hija y de la que después se separó.

Su carrera militar es una sucesión de destinos. Aseguró que se afianzó como “un rebelde” como consecuencia de la represión militar del levantamiento popular de 1989, conocido como “El Caracazo”, contra la política económica liberal de Pérez y que acabó en una matanza.