Por Gabriel Infante

Ciudad de México, 5 de noviembre (SinEmbargo/Radio Nederland).– México está en el séptimo lugar entre los países con mayor fuga de cerebros de acuerdo con el ranking de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Según las cifras de 2011, de sus 11.2 millones de migrantes, 867 mil cuentan con estudios de licenciatura y postgrados.

Para muchos jóvenes, estudiar una maestría y un postgrado en el extranjero no solo resulta ser una buena oportunidad para adquirir mayor conocimiento, sino para conseguir un buen empleo y bien remunerado, algo que difícilmente pueden encontrar en México.

“Creo que una vez que has estudiado una licenciatura o una maestría y el país no te aporta una oferta laboral en la que te puedas desarrollar, es muy difícil que te puedes quedar”, opina Alberto Rius Vidales, estudiante del noveno semestre de la licenciatura de Ingeniería Mecánica y Eléctrica en la Universidad Iberoamericana. Otra razón que motiva al joven a migrar es, según él, la calidad académica: “En México estamos un tanto rezagados en cuanto a conocimientos, en comparación con universidades de primer mundo como MIT, Standford, TU Delft, Manchester”.

En el ámbito de ingeniería, México está rezagado “cinco o diez años”, respecto de otras universidades extranjeras. Alberto concluye: “Si el país ofreciera estos dos aspectos, la oferta laboral y la calidad académica, creo que no habría tanta fuga de cerebros”.

Para Juan José Fernández, un joven ingeniero mecánico que trabaja para una empresa automotriz en Sao Paulo, Brasil, la fuga de talento se da en el área de investigación en ciencia y tecnología por falta de apoyo económico.

“Hay muchas universidades en todo el mundo que tienen grupos muy grandes y competentes en investigación  y donde el mexicano que tiene el talento suficiente y la educación en estas ramas de la tecnología y la ciencia muy específicas, buscan esas universidades”, explica Fernández.

Para retener a todo este talento, Fernández sugiere que el país desarrolle un programa de investigación mucho más agresivo en las universidades nacionales, tanto públicas como privadas, y que busque la manera de financiar estos programas y premiar con incentivos económicos a los investigadores mexicanos para que hagan sus investigaciones en el país.

Por otro lado, Daniel González Maganda, un estudiante de séptimo semestre de la licenciatura de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Iberoamericana, agrega: “Ser el mejor en México no te asegura nada, tienes que mirar al campo internacional y apostarle a ser el mejor internacionalmente, porque, lamentablemente, México está retrasado en varios aspectos”.

REGRESAR O NO

Alberto Ruis Vidales tiene planeado estudiar una maestría en ingeniería aeroespacial con una especialización en aerodinámica en Estados Unidos, y está convencido de regresar y compartir su conocimiento con el país. Sin embargo, reconoce que hay limitantes:

“México es un país que se encuentra en vías de desarrollo, tenemos mucho que ofrecer  y somos de los países con más ingenieros. Creo que es importante obtener los conocimientos y traerlos al país, sin embargo, muchas veces es muy difícil regresar, porque la industria simplemente no te permite desarrollar los conocimientos de la maestría y encontrar realmente un trabajo en el que puedas aplicarlos”, señala Rius Vidales, y añade: “A mí sí me gustaría regresar y hacer algo por mi país”.

Al igual que Alberto, Juan José Fernández, que está a punto de iniciar una maestría en negocios en la Universidad de Harvard, su intención es regresar a México, pero no descarta trabajar en el extranjero:

“Finalmente es el país donde crecí y le tengo mucho cariño y donde siento que hay muchas oportunidades. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de encontrar una buena oferta, no solamente en Estados Unidos sino en Europa o en cualquier parte de Asia y tomarla, dependiendo de los otros factores que se presenten al momento de tomar la decisión”, comenta Fernández, e insiste: “A través de esta maestría y de mis conocimientos previos es lograr poder tener un impacto positivo en mi país”.

En cambio, Daniel González Maganda,  tiene claro que no regresaría a México:

“Me gustaría quedarme en Estado Unidos porque allí tienen mejor infraestructura y aquí en México apenas está empezando  a desarrollarse la industria aeronáutica”, señala González Maganda.

JÓVENES DESTACADOS

Tanto Alberto como Daniel, ya pueden engrosar sus currículums con reconocimientos internacionales.

El primer proyecto que desarrolló Alberto fue un generador de agua potable para zonas semidesérticas y costas.

Su segundo proyecto es el desarrollo de auto eléctrico diseñado por computadora. “Ya estamos por terminarlo, es un coche eléctrico de carrera con dos motores eléctricos”, explica Alberto Rius Vidales. ¿Su objetivo? “Servir como una plataforma para desarrollar tecnología mexicana para el transporte en la Ciudad de México, de una manera más limpia y ecológica”, cuenta.

Por su parte, Daniel, junto a su amigo Adrián Bazbaz, obtuvieron el segundo y quinto  lugar con el diseño de un avión no tripulado, en un concurso de aeronáutica estadounidense patrocinado por la NASA.

El objetivo del concurso consistía en diseñar un avión que levante el mayor peso posible, controlado por radio control o por GPS, destinado a asistir a comunidades aisladas por desastres naturales.

“Obtuvimos este año el segundo lugar en diseño y en ingeniería  y el quinto lugar general, logrando levantar 19 libras (8.6 kg), cuenta Daniel.

Al regresar a México, la embajada estadounidense los recibió en una recepción y les manifestó los “invitó” a mirar a Estados Unidos como una opción para desarrollarse laboralmente. “¿Y México que hizo para retenernos? Simplemente nada, no nos reconoció, es triste que tu país no te reconozca y también es sorprendente que Estados Unidos, que ni les va ni les viene un mexicano, quiera que vayas allá”, concluye González Maganda.