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Ana Cristina Ruelas

06/02/2017 - 12:03 am

¿Cuál es el plan?

El intento del Presidente por caerle bien a la quinta parte de la población terminó con un tiro por la culata, no ir al gabacho no fue suficiente para generar empatías.

El intento del Presidente por caerle bien a la quinta parte de la población terminó con un tiro por la culata, no ir al gabacho no fue suficiente para generar empatías. Foto: Cuartoscuro

Entre dimes y diretes, el Gobierno de la República ha salido a buscar unidad y evade cualquier enunciado que permita reconocer la estrategia detrás de la amenaza. Sus palabras, envueltas en un nacionalismo falso –como siempre– carecen de profundidad. Tal vez el Presidente pensó que ahora sí, por fin, su popularidad iba a subir de un 12 por ciento a un 20 por ciento. Sin embargo, su intento por caerle bien a la quinta parte de la población terminó con un tiro por la culata, no ir al gabacho no fue suficiente para generar empatías, la sociedad necesitaba saber cuál era el plan.

El respeto a las y los mexicanos no solamente se refleja en palabras sin fondo, no es suficiente decir que somos un pueblo digno, lleno de tradiciones y rico en cultura, se requieren acciones específicas para demostrar que en esta relación de vecinos, existe -hasta el momento- interdependencia.
Las movilizaciones, las organizaciones y la sociedad se unen por una causa en común, bien definida, no solamente por ser mexicanos o mexicanas y por que sí. Sin embargo, como en una película medieval, el Presidente pensó que apelar a estas condiciones era suficiente para perdonar, otorgar nuestra espada, prometer lealtead y unirnos a él. Lo cierto es que sí logró unidad, logró que nos unieramos contra él y su Gobierno.

Para su mala suerte, el siglo de la información lo llevó a una realidad en la que el 80 por ciento de la población –por lo menos– preguntará sobre el peligro real (para muchos nada puede ser peor que él), sobre lo que habría que defender (a lo largo de cuatro años hemos visto que lo valioso para Peña y sus amigos no lo es precisamente para la sociedad) y sobre la forma en la que lo vamos a hacer (este Gobierno ha sido incapaz de mostrar una estrategia definida).

La falta de claridad del Gobierno hacia la sociedad, no sólo genera más inestabilidad e incertidumbre, sino que incrementa la desinformación y la suspicacia. En estos momentos todo lo irracional, todo lo que nunca pensamos que podría pasar se convierte en algo casi inminente. No estamos en tiempos de paz y estabilidad, por lo tanto, la información que el estado en condiciones normales podría mantener en secreto ahora debe transparentarse, para eso, para participar.

La información elimina los miedos y por eso, es que es tan importante que el Ejecutivo sea claro. Ya hemos visto que el vecino no se anda con miramientos de protocolos, reservas o buenas costumbres; lo que dice, por más que parezca un disparate, termina teniendo cabida en ordenes ejecutivas. El juego esta cambiando y más vale asumirlo para poder ser parte de él. Por ejemplo, podemos empezar por recibir información sobre las negociaciones que se están realizando, valdría la pena conocer cuáles fueron los acuerdos específicos de la llamada telefónica que se sostuvo con el Presidente Trump y que se dio tras la cancelación de la visita. También es importante saber qué es lo que no está sujeto a negociación y lo que nuestro Gobierno hará para exigir respeto y defender los derechos humanos de nuestros migrantes -además de los montos enviados a los consulados que, dicho sea de paso, tienen la obligación legal de defenderlos. Hasta el momento la información que tenemos y que no ha sido sujeta de contradicción, es que ambos presidentes acordaron no hablar del muro en público (lo que no quiere decir que este tema no siga en la cabeza del deschabetado).

Sobre el loco del otro lado de la barrera…

Más allá de todo, Trump ha sido capaz de destapar la vileza de la humanidad pero también es un ser que ha dado significado a la importancia de un mundo multicultural en que a muchos y muchas nos gusta vivir, le ha dado sentido a la lucha por los derechos humanos en espacios donde se creía que era un tema superado, ha generado empatías entre grupos históricamente separados y ha dado lugar a expresiones a favor de la libertad de expresión e información donde no las había. La sociedad se ha convertido en una fuerte oposición y las luchas de un país se están convirtiendo en las luchas del mundo.

Ana Cristina Ruelas
Ana Cristina Ruelas, colabora en la oficina regional para México y Centroamérica de ARTICLE 19. Es abogada y maestra en administración pública y políticas públicas. Se desempeño como Directora Regional y Oficial del Programa de Derecho a la Información en la misma organización y ha trabajado en organizaciones de derechos humanos en México y en Perú en temas relacionados con participación ciudadana y educación para el desarrollo.

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