El poeta Javier Sicilia reclamó este lunes al presidente Felipe Calderón por enviar un doble mensaje a la Caravana del Consuelo, luego de que agentes federales irrumpieran en el centro de derechos humanos Casa del Norte en Ciudad Juárez.

“¿De qué se trata?”, preguntó. “Ayer me vieron que pedí que no se mentara la madre a Calderón y responde con esto. ¿De qué se trata? No están entendiendo. ¿No me conoce? ¿No hemos hablado de hombre a hombre, de corazón a corazón? ¿Por qué nos responde con esto? ¿No nos entiende o no nos quiere entender? ¿No recuerda Calderón lo que significa el consuelo? Yo creo que es una miopía, una miopía inmensa, que recuerde el cristiano que es”.

Ayer en la noche, agentes de la Policía Federal catearon las oficinas del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, según informó el titular del despacho, el sacerdote Oscar Enríquez. Este organismo participa activamente en la marcha iniciada por Sicilia en el centro del país, y que se espera su arribo a esta frontera entre jueves y viernes próximos.

La violencia como tema

La mañana de este lunes estuvo dominada por el tema de la aplicación de justicia en México. Al inaugurar la Conferencia Internacional sobre Seguridad y Justicia en Democracia. Hacia una Política de Estado en los Albores del Tercer Milenio, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, afirmó que en México “no hay una verdadera democracia”, pues impera la inseguridad y las instancias de impartición de justicia no tienen la integridad y credibilidad necesarias.

A su juicio, el país “está funcionando a partir de intereses personales” que en base a las leyes, por lo urgió construir un verdadero Estado de Derecho.

En este mismo foro, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, afirmó que los momentos críticos exigen a las instituciones públicas garantizar certeza, seguridad y paz social. En particular, añadió, las instituciones de impartición de justicia están llamadas a procurar el balance entre el orden social y los derechos humanos en un marco democrático.

Casi al mismo tiempo, pero en la ciudad de San Luis Potosí –y al iniciar el tercer día de la Caravana por la Paz, la Dignidad y la Justicia, el poeta Javier Sicilia reclamó a Felipe Calderón la irrupción de agentes federales en el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

“¿De qué se trata? Ayer me vieron que pedí que no se mentara la madre a Calderón y responde con esto. ¿De qué se trata? No están entendiendo, ¿no me conoce? ¿No hemos hablado de hombre a hombre? ¿De corazón a corazón? ¿Por qué nos responde con esto? ¿No nos entiende o no nos quiere entender? ¿No recuerda Calderón lo que significa el consuelo?”, dijo en un mensaje que ofreció tras clausurar simbólicamente las instalaciones de la minera San Javier, en el Cerro de San Pedro.

“Yo creo que es una miopía, una miopía inmensa, que recuerde el cristiano que es”, insistió Sicilia, quien en los últimos días ha externado su preocupación por lo que llama “el doble discurso” del gobierno federal, ya que, por un lado, la Caravana por la Paz que va hacia Ciudad Juárez es custodiada por la Policía Federal, mientras que por otro agrede y actúa contra activistas sociales.

La también llamada “Caravana del consuelo” llegará a Zacatecas después del mediodía de este lunes; ahí se realizará un mitin, para después seguir su ruta hacia Durango, donde será recibida después de las 18:00 horas.

Poiré, a la defensiva

En este contexto, el vocero de seguridad nacional de México, Alejandro Poiré, negó esta mañana que el Ejército o la Marina Armada estén “suplantando” a las corporaciones policiacas locales o que violen “sistemáticamente” los derechos humanos en el país.

En su blog que publica en la página de internet de la Presidencia, Poiré planteó que los “elementos desplegados, en conjunto con la Policía Federal, apoyan de manera temporal y subsidiaria a las autoridades civiles, y no actúan en solitario”. Además expuso que en la medida en que las policías locales avancen en su proceso de “profesionalización y certificación” serán menos necesarias las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado.

El presidente Felipe Calderón lidera una campaña contra el crimen organizado y el narcotráfico apoyada por alrededor de 50 mil soldados y unos 20 mil policías federales. Una de las razones esgrimidas por el gobierno para dicho despliegue de fuerza es la ineficacia de las autoridades locales, y el hecho de que en el país existen alrededor de mil 600 corporaciones policiacas diferentes, la mayoría de ellas con pocos integrantes y recursos, y fácilmente corruptibles.

Algunos sectores exigen el retiro del Ejército en el combate al crimen organizado y aseguran que los soldados cometen infinidad de abusos.

“No se ha militarizado la lucha de México por la seguridad ni las Fuerzas Armadas han abandonado los cuarteles para tomar las calles”, aseveró Poiré, y detalló que la mayoría de uniformados del Ejército y la Marina “no se encuentran asignados a operaciones de combate al crimen organizado”.

Por otra parte, el funcionario negó que las Fuerzas Armadas violen sistemáticamente los derechos humanos de la sociedad, y aseguró que “las violaciones que se han registrado son incidentales, se han sancionado, y no son el resultado de una cuestión estructural”.

En lo que va del sexenio de Calderón, quien inició su mandato el 1 de diciembre de 2006, se han registrado 5 mil 369 quejas contra los soldados mexicanos ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). De esas quejas, sólo 79 han resultado en recomendaciones de la CNDH contra el Ejército y 11 contra la Marina, lo que “significa que sólo en el 1,7 % de las quejas recibidas por la CNDH se ha concluido que hay alguna responsabilidad y culminan en recomendación”, manifestó Poiré.

Además, el vocero de seguridad destacó que de las Fuerzas Armadas han aceptado 96.7% de las recomendaciones emitidas por la CNDH y adicionalmente trabajan “intensamente en la capacitación en materia de derechos humanos para todo el personal militar”.

Al respecto, dijo que 99.1 % de los miembros del Ejército y la Fuerza Aérea han recibido capacitación y 0.9 % pendiente corresponde a personal de nuevo ingreso. En cambio, en la Armada de México todo el personal ha participado por lo menos en una ocasión en algún taller, curso o plática sobre derechos humanos, los cuales “son permanentes”.

“Las cifras no mienten, no hay violación sistemática de derechos humanos, pongamos las cosas en su justa dimensión”, insistió el funcionario. (Con información de Notimex y EFE).