La decisión de Margarita va a calentar la elección. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro

No sé a quién le reza Andrés Manuel López Obrador, pero hoy debe estar pagando mandas, prendiendo veladoras y dando gracias a todos los dioses que lo escucharon: Margarita Zavala será candidata independiente con los que las posibilidades del Frente Ciudadano por México de convertirse en una opción competitiva de cara al 2018 se reducen sustancialmente. La pregunta ahora es si la ex Primera Dama puede ser competitiva fuera del PAN.

Margarita Zavala es, después de Andrés Manuel, la candidata mejor posicionada en el país. En algunas encuetas y en algunos momentos incluso ha aparecido por encima del tabasqueño. Será, pues, sin duda una candidata fuerte, pero fuera del PAN no tendrá en mismo peso. Dividir el voto azul no parece una buena estrategia para la derecha en estos momentos, pero en política las pasiones y las emociones terminan confundiéndose con las razones.

Si el gran ganador de esta decisión es Andrés Manuel, el gran perdedor es sin duda Ricardo Anaya. El líder de Acción Nacional, convencido de que Zavala no tomaría la decisión de dejar el partido, estiró la liga de más, usó la estructura del partido en su beneficio y construyó una alianza donde Margarita no cabía, o mejor ducho donde solo cabía él. Hoy, con la decisión de la ex Primera Dama el PAN vale mucho menos en la mesa de negociación del frente, Anaya pesa la mitad e incluso el Frente, en su lógica pragmática, se pone en duda pues pierde sentido político.

La decisión de Margarita va a calentar la elección. Será la única de los independientes que pueda hacer algo. De hecho, la duda hoy es qué tan lejos puede llegar Zavala, si realmente se convertirá en una opción para el votante de derecha o si solo ayudará a pulverizar el voto en este segmento. Eso depende en gran medida de la capacidad que tenga para tomar distancia de Felipe Calderón. Para el segmento más duro de la derecha, los hemos comentado, Calderón no solo fue un buen Presidente, lo consideran un gran Presidente, pues hizo todo aquello que la derecha espera de un mandatario. Pero ese voto, no es suficiente.

La otra gran duda que debe despejar Margarita Zavala lo antes posible es con quién podría gobernar. Más allá de su buena imagen, la ex Primera Dama es eso, ex Primera Dama. No tienen ninguna experiencia de gobierno y la única manera de subsanar ese problema, que no es menor, es presentado un equipo sólido y distinto al de Calderón. Hoy por hoy no sabemos quién es su equipo, más allá del staf, qué ofrece, qué piensa de los grandes problemas nacionales y, sobre todo, si lo que nos propone es solo el regreso al calderonismo, algo así como “estábamos mejor cuando estábamos peor” o una salida para adelante. Dicho de otra manera, si hay Margarita más allá de Margarita.