El estudio de la Universidad de Texas sobre derechos humanos deja en evidencia relación entre ex gobernadores de Veracruz y el cártel de Los Zetas. Durante su testimonio ante el juez, el priista Alfonso del Rayo señala que los Zetas lo secuestraron durante nueve días y fue liberado gracias a los oficios de Guillermo Herrera. Habla de reuniones entre jefes de la mafia de Los Zetas, políticos y mandos de la policía en casa del ex Gobernador Javier Duarte de Ochoa. También insiste en que campaña de Herrera Beltrán fue financiada con dinero del narco.

Por Ignacio Carvajal

Ciudad de México/Xalapa, 6 de noviembre (SinEmbargo/BlogExpediente).– El documento “Control…Sobre Todo el Estado de Coahuila”, elaborado por estudiantes y personal de la Universidad de Texas, documenta la forma en que el cártel de Los Zetas operaron impunemente en estados de la república, Veracruz entre ellos, debido a que contaron con el apoyo de los ex gobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.

El documento fue presentado este día en la ciudad de México, y es un análisis “de testimonios en juicios contra integrantes de Los Zetas en San Antonio, Austin y Del Rio, Texas”, entre ellos el de los veracruzanos Carlos Nayén y Francisco Colorado, involucrados en una red de lavado de dinero para Los Zetas por medio de la compra y venta de caballos cuarto de milla.

Alumnos y maestros de la “The Human Rights Clinic” de la citada universidad trabajaron durante más de un año analizando los testimonios de docenas de implicados en los juicios donde salen a relucir la participación de los ex gobernadores Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa en la red criminal que además causó docenas de homicidios y desapariciones de personas.

En la lectura del mismo, los analistas concluyen que los Zetas se valieron de la violencia y del “lobby” político para asegurar la operación de su actividades ilícitas en territorios de México, incluso, copando gobernadores, fiscales y altos mandos de la policía.

Ello condujo a un incremento de actividades criminales, y además, a violaciones sistemáticas a los derechos humanos, pues los Zetas comenzaron a matar y a desaparecer impunemente a las personas que consideraban les estorbaban en sus negocios ilícitos.

En página doce del estudio se aborda la participación que tuvo El Z-14, asesinado noviembre de 2017 en el poblado de Villarín, durante una competencia de caballos de carreras, presuntamente a manos de sicarios del Cártel de Sinaloa.

El ex Gobernador de Veracruz conversa con el priista Javier Duarte de Ochoa. Foto: Cuartoscuro

El homicidio que marcó un antes y un después en la violencia en el sureste mexicano, se dio durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, teniendo como secretario de Seguridad Pública a Juan Manuel Orozco Méndez, y el estudio sostiene que entonces, Herrera Beltrán ya tenía tratos con los Zetas al haber recibido presuntamente dinero para su campaña que lo hizo gobernador, en 2004, contra Gerardo Buganza Salmerón.

En la página 12, se dice: “Ese mismo año, Los Zetas comenzaron a expandir su influencia en la esfera política. Efraín Torres, uno de los fundadores de Los Zetas, proporcionó grandes cantidades de dinero a un candidato a la gubernatura del Estado de Veracruz. Según la declaración bajo protesta de un agente del FBI, este candidato fue Fidel Herrera, quien ocupó el cargo de gobernador de Veracruz del 2004 al 2010. Durante los Juicios de Austin, varios testigos también mencionaron pagos a la campaña electoral de Fidel Herrera en el 2004-2010”.

“En otra ocasión, Efraín Torres, un líder de Los Zetas, le dio $12 millones de dólares a Colorado Cessa para apoyar la campaña electoral de Fidel Herrera para gobernador de Veracruz en el 2004. El objetivo de esta “donación” era congraciarse con el gobernador para que la empresa de Colorado Cessa, ADT Petroservicios, recibiera contratos de PEMEX y obtuviera grandes utilidades. Como es detallado en la sección sobre negocios y propiedades de este informe, estos contratos fueron otra fuente de ingresos para Los Zetas y les sirvieron también para sus operaciones de lavado de dinero. No era inusual para Los Zetas el pagar cierto porcentaje del valor total de los contratos como soborno al gobierno para obtener dichos contratos. Según Hinojosa, un contador de Los Zetas, entre el 10 por ciento y el 16 por ciento de cada contrato con el gobierno era destinado para pagar sobornos a autoridades estatales”.

También se aborda la presunta implicación de ex funcionarios de su gobierno en tratos con la delincuencia, a raíz del secuestro del priista Alfonso del Rayo, cuando Herrera Beltrán aún era gobernador, que fue asentado en declaraciones de Alfonso del Rayo durante su comparecencia ante autoridades.

“No solo en el estado de Coahuila existieron estas presuntas conexiones entre Los Zetas y funcionarios públicos. José Guillermo Herrera Mendoza, un político del estado de Veracruz, fue implicado en el secuestro y extorción de Alfonso del Rayo, un empresario de bienes raíces de Veracruz.180 Herrera Mendoza era el Subsecretario de Turismo para el estado de Veracruz durante esta conspiración la cual empezó en diciembre del 2010. A principios de diciembre, del Rayo fue secuestrado, privado de su libertad y torturado por Los Zetas durante nueve días. Los Zetas le exigían que pagara $50 millones de pesos a cambio de su libertad. Sin embargo, del Rayo fue liberado sin pagar el rescate después de que Herrera Mendoza intercedió por él ante Carlos Nayén, quien lavaba dinero para Los Zetas. Después de ser liberado, del Rayo fue obligado a comprar un caballo de carreras para regresarle el favor que Nayén le había hecho a Herrera Mendoza”.

En una carta aclaratoria enviada a un columnista en Veracruz, que tocó el tema de las declaraciones de Alfonso del Rayo, Guillermo Mendoza se cura en salud negando los hechos y afirmando que por ello no ha sido llamado ante alguna autoridad para responder por los dichos del excandidato a diputado.

Esta noche en declaraciones a Reforma, Fidel Herrera negó el haber recibido dinero por parte de Los Zetas para financiar su campaña para Gobernador en 2004.

En una carta enviada al medio, el ex mandatario aseguró que nunca ha recibido dinero por parte del narcotráfico.

“Exactamente como lo hice el 20 de abril de 2013, niego categóricamente que en la campaña para Gobierno del Estado en 2004 se haya recibido dinero alguno ilegal o del narcotráfico”, replicó Herrera.

Además, aclaró que en 2004 se realizaron investigaciones que lo deslindaron de las acusaciones en su contra.

“El testigo protegido miembro de la proditoria banda de Los Zetas no pudo señalar mi nombre, porque era falsa la declaración que pretendía involucrarme y que fue desechada por las autoridades de la Corte de Austin […] Ahora que un estudio de la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas refiere el infundio, señalo que hemos revisado a totalidad las actuaciones y en ningún momento se me consideró persona de interés por ser ajeno a ese hecho”.

DUARTE Y LAZCANO

En la página 31 se denota la complicidad que tuvo Duarte de Ochoa -preso hoy por robar dinero a los veracruzanos- con las redes criminales, pues hasta se habla de que Heriberto Lazcano, uno de los más sanguinarios del cártel de Los Zetas, lo visitaba en una de su casas para realizar reuniones.

Lo relata Rodrigo Humberto Uribe Tapia, lavador de dinero del cártel, ya detenido, y que ha dado testimonio para colaborar con los estadounidenses:

“Los testigos también implicaron a dos gobernadores de Veracruz durante los juicios (Fidel Herrera y Javier Duarte). Uribe describió una reunión que él tuvo con Lazcano, Cien, Daniel Menera y una contadora en una casa que le pertenecía a Javier Duarte, el gobernador de Veracruz del 2010 al 2016. Según Uribe, Lazcano mató a la contadora después de esta reunión justo en el jardín de esta casa.

Se debe contextualizar que al tomar el poder, Javier Duarte de Ochoa cedió a las presiones del gobierno federal de Felipe Calderón para lanzar una cruzada contra los Zetas, con la operación Veracruz Seguro, cuya punta de lanza fue la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR).

La mayoría de los blancos de la operación fueron mandos de los Zetas, paralelamente, el Cártel de Jalisco Nueva Generación hizo su entrada al puerto, la zona de mayor interés para la delincuencia, dando muerte a docenas de Zetas y operadores.

La plaza, al paso del tiempo, quedó en poder del cártel de Jalisco y los Zetas terminaron siendo desplazados a la periferia, Córdoba, Orizaba, Coatzacoalcos, Poza Rica y Tuxpan. Durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa se dispararon las desapariciones de personas y fue notoria la participación de las policías y sus mandos en dicha actividad, como lo constata la fosa de Colinas de Santa Fe y la de Arbolillo, que juntas suman más de 300 víctimas.