De 2011 a 2013 se registraron 840 asesinatos de mujeres en Edomex, de los cuales sólo 145 fueron investigados como feminicidios. Foto: Cuartoscuro

Los números de las mujeres asesinadas y desaparecidas se incrementan día con día en el Estado de México. Los hechos más recientes revelan la violencia impartida sobre una joven defensora de los derechos de los animales: Elena Arlette Salas.

Después de seis meses de desaparición, encontraron su cuerpo en el municipio de Coacalco. Había cumplido apenas treinta y dos años. Ella y su esposo Omar Castañeda Viloria desaparecieron el 8 de septiembre del año pasado, saliendo de su casa. Él trabajaba como policía municipal y fue considerado uno de los principales responsables de su desaparición. Las autoridades estatales dificultaron por completo las investigaciones, de acuerdo con testimonios de la familia.

No sólo son mujeres, también son niñas

De acuerdo con datos de la Procuraduría General de Justicia Estatal, de 2011 a 2013 se registraron 840 asesinatos de mujeres en la entidad, de los cuales sólo 145 fueron investigados como feminicidios. Además, entre 2011 y 2012 desaparecieron mil 258 mujeres de las cuales más de 53 por ciento tenía entre 10 y 17 años de edad. La violencia ejercida contra estas menores ni siquiera se atiende con seriedad. Así los porcentajes de casos resueltos con éxito por las autoridades, que apenas alcanzan el 5 por ciento.

Elecciones e indiferencia

El proceso electoral que dará inicio en próximas fechas en el Estado de México, tendrá la novedosa figura de dos mujeres contendientes quienes buscarán llevar la alternancia política al sistema de gobierno de los mexiquenses. Si consideramos que el reto no es menor, en tanto que la contienda se desarrollará en el estado de mayor población de toda la República, la balanza podría estar determinada en cierta medida por las mujeres votantes. El 51 por ciento de la población mexiquense son mujeres. Ello lógicamente no implica que vayan a ser votantes o simpatizantes directas de una u otra candidata. Ya las elecciones en Estados Unidos demostraron que inferir un voto automático por identidad de género es equivocado. Sin embargo, la capacidad que tengan los diferentes candidatos de visibilizar sin tapujos los feminicidios y proponer estrategias que no resulten simuladoras, seguramente tendría un efecto entre las potenciales votantes.

Candidatos silenciosos

Ninguno de los tres partidos fuertes que contendrán por la gubernatura se caracterizan por tener sólidas propuestas contra la violencia de género. Si acaso las candidatas de Delfina Gómez Álvarez de Morena y Josefina Vázquez Mota del PAN, decidieran mostrar una importante diferencia para desmarcarse de la tradición de negligencia y machismo en el Estado de México, tendrían que presentar una agenda convincente y bien trabajada con especialistas de género. Difícilmente encontrarán esa asesoría dentro de sus conservadores institutos partidarios, así que es buen momento de que, si están comprometidas con derribar el incremento de feminicidios de una vez por todas, vayan sentándose con quienes puedan prepararles una plataforma que no sólo muestre su disposición, sino que las comprometa a su ejecución.