Nombre: Eurídice Cabañes
Originaria: España
Profesión: Filósofa especializada en Filosofía de la Tecnología, con maestría en Lógica y Filosofía de la Ciencia.
Ocupación: Presidenta de ARSGAMES, asesora en el Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes de México, game designer, profesora.

Para Cabañes, el hardware y software libre son un modo de romper con desigualdades tecnológicas. Foto: Cortesía

Para Cabañes, el hardware y software libre son un modo de romper con desigualdades tecnológicas. Foto: Cortesía

Ciudad de México, 7 de junio (SinEmbargo).- Los límites entre la tecnología y la vida “real” preocupan a muchos. Más allá de temas de moda como la realidad virtual, la parte física de las innovaciones aparece como una posibilidad más cercana a la vida del ser humano actual. El destino inevitable de esta interacción entre máquina y cuerpo hace pensar en conclusiones obvias (reforzadas por la cinematografía y, en general de la ciencia ficción) de sujetos mitad humanos, mitad robot. Sin embargo, no es necesario esperar un desarrollo tan avanzado ni tanto tiempo para ver cyborgs en las calles. De hecho hay quien sostiene que nosotros ya lo somos. Conversamos al respecto, vía correo electrónico con Eurídice Cabañes, quien, en sus palabras, se mueve “en la intersección entre la filosofía, ta tecnología y el arte, un espacio en el que muchísimas cosas pueden pasar”.

–Hablas de que “no hace falta irse a la ciencia ficción para encontrar cyborgs“. En este caso, el uso de gadgets es una manera de ser un cyborg, según entiendo. Tomando en cuenta que México (al igual que muchas naciones en el mundo) es un país con grandes índices de desigualdad, ¿crees que esta idea sea universal en esta época o se limita sólo a áreas urbanizadas o, bien, sólo a países desarrollados?

–En realidad el uso de cualquier tipo de tecnología configura y determina nuestra forma de pensar y nisiquiera hace falta irse a la tecnología de más alto nivel como los smartphones, las computadoras, los programas de edición de vídeo o las redes sociales, un lápiz ya es una tecnología, incluso el lenguaje lo es. Digamos que el ser humano es eminentemente tecnológico, por lo que ser humano es ya ser un cyborg. Evidentemente igual que existen sistemas operativos diferentes, por seguir con el paralelismo, también existen diferentes cyborgs, en función de las tecnologías a las que tienen acceso, las que utilizan y sobre todo en función de cómo las utilizan. Las desigualdades siguen siendo muy evidentes, y si tenemos en cuenta que el uso de prótesis está muy vinculado con la discapacidad y la dependencia, podemos ver cómo se generan distintos niveles nuevos de discapacidad vinculados a la posibilidad de acceso a las tecnologías, pero también, insisto, a las formas de uso. […] La solución es llevar a cabo un uso de las tecnologías lo menos dependiente posible, y sobre todo no depender de los flujos de las tecnologías que se rigen por una lógica comercial, quedando obsoletos al poco tiempo y exigiéndonos un consumo constante. Las tecnología de bajo coste, de hardware y software libre son un modo de romper con esas desigualdades, pero también de ser cyborgs autoconstruidos, autogestionados y críticos.

–Dato curioso a manera de pie para respuesta: tu texto me hizo recordar la canción “Everyday robots”, de Damon Albarn. No sé qué piensas de esto.

–Pues no la conozco… a ver. Muy buena, si, justo eso es de lo que te hablaba, la clave está en el control, podemos hacer cosas increíbles con la tecnología, pero tenemos que preguntarnos quién controla a quién, y si al preguntárnoslo vemos que es la tecnología la que nos controla a nosotros, entonces quizá vaya siendo hora de un cambio de actitud.

–Sin embargo (y continuando con la primer pregunta), un entorno descaradamente polarizado (o “caótico”, dicho de otra manera) me hace pensar que puede dar origen a un concepto de cyborg más radical, un poco similar a lo que se ve en la película Elysium. ¿Voy bien o me estoy saliendo demasiado del tema? ¿Qué opinas al respecto?

–Pues poco puedo opinar porque no he visto la película (jejeje). ¿Me la recomiendas?

–Hay algo que mencionas y se me hace muy interesante (y bello, además): “El concepto de lo humano se diluye en un entramado relacionalmente dinámico”. La idea del ser humano convirtiéndose en maquina y la tecnología (a su vez) humanizándose. ¿No te parece algo aterrador, o simplemente soy un cavernícola asustado al ver por primera vez el fuego?

–No me parece aterrador, me parece natural, siempre ha sido así, desde el invento de la rueda, o el gramófono, la tecnología es humana y lo humano es tecnología, siempre hemos estado indisolublemente unidos, pero quizá hasta que las tecnologías no se han vuelto más y más complejas ni siquiera nos lo hemos cuestionado. [En el caso de internet] puede ser aterrador si pensamos que esa información ya nos llega filtrada por los algoritmos de las grandes corporaciones como Google o Facebook, por que es como si su lógica comercial pasase a formar parte también de nuestra mente, condicionándola, pero la solución no es cortar toda conexión con la tecnología, sino ser conscientes de ese tipo de influencias y tratar de ser lo más autogestionados y autónomos posibles.

–”Hacernos cargo de nuestra propia construcción”, es, sin duda, el ideal del ser humano de cualquier época. No obstante, hoy en día, “construirse” (al menos en el terreno de lo físico) implica contar con ciertos recursos materiales (hardware), los cuales son controlados por pocas personas generalmente. ¿Qué hacer entonces? ¿Crear nuestra propia tecnología al margen de distribuidores y fabricantes? ¿Convertirnos en una especie de “herreros tecnológicos” y montar nuestras propias fraguas” o, simplemente, apostar por la creación de un nuevo tipo de tecnología que compita/conviva de manera paralela con la ya existente?

–Si, todo eso es lo que ya está pasando. Hay una comunidad enorme trabajando en la creación de software y hardware libre, de muy bajo costo y completamente adaptable a las necesidades específicas de las personas en lugar de regirse por una lógica comercial.

La discusión no sólo está en quién controla los medios de producción, […] sino también en las formas de producción. En ARSGAMES, la asociación que presido, nos gusta mucho el término de “artesano digital”, es recuperar el concepto de las artesanías sobre la producción en masa y aplicarlo también a las nuevas tecnologías. Se puede y tenemos la responsabilidad de hacerlo, a no ser que queramos ser construidos externamente.

El uso del Kinect en obras artísticas es un ejemplo de como la tecnología puede incursionar en otros ámbitos. Foto: EFE

El uso del Kinect en obras artísticas es un ejemplo de como la tecnología puede incursionar en otros ámbitos. Foto: EFE

–¿Tiene cabida el arte en todo esto?

–¡Pues claro! De hecho suele ser desde el arte donde encontramos más innovación, más hibridción y más libertad para experimentar con este tipo de cuestiones. Para que te hagas una idea, la Kinect ha vendido muchas más unidades a artistas que las emplean para sus proyectos que a personas que las utilizan para jugar. […] Vivimos en un mundo un poco paradójico como ves, las grandes corporaciones luchando contra la piratería y los hackers y que de pronto un dispositivo se pueda hackear dispara sus ganancias (risas).

–Los nuevos medios me parecen geniales en el arte, sobre todo cuando incursionan en este ámbito personas que son más cercanas a la ciencia y tecnología que a las academias. Me parece plausible que puedan prescindir de todo ese rollo de justificación lleno de palabras rebuscadas en el que los artistas “tradicionales” ya se han hecho expertos. Sin embargo, también siento que hay ocasiones en las que se echa de menos una mayor profundidad en ciertas piezas. ¿Cómo evitar que los nuevos medios se conviertan en meros objetos de exhibición de feria de ciencias?

–Totalmente de acuerdo contigo. Las nuevas tecnologías han invadido el arte y los artistas las exploran sin pudor, algo que sin duda ha dado lugar a obras mucho más interesantes… pero también es cierto que en muchos casos son obras vacías, en las que la tecnología perse es lo único que se tiene en cuenta. ¿Qué hacer para que eso no suceda? Pues educar en una conciencia crítica, no sólo los creadores de arte o los curadores tienen la responsabilidad, sino también el público. Con una mayor conciencia crítica no habría la posibilidad de que los nuevos medios se conviertan en meros objetos de exhibición de feria de ciencias, como dices, porque simplemente a nadie le interesaría ver eso.

No son necesarios implantes extravagantes. El simple uso del celular ya nos une de manera estrecha a la tecnología. Foto: EFE

No son necesarios implantes extravagantes. El simple uso del celular ya nos une de manera estrecha a la tecnología. Foto: EFE

–Sé que no eres clarividente, pero soy fan de conocer los pronósticos de las personas, así que, ¿cuál es el futuro de la tecnología en el arte? ¿Qué podemos esperar? ¿Tenemos qué esperar?

–Una mayor hibridación entre todas las disciplinas, interactividad, conexión de personas y espacios, visualización o sonificación de millones de datos a tiempo real, creatividad computacional (sistemas artificiales componiendo jazz o tipos y estilos de música que aún no podemos imaginar, diseñando espacios de juego o pintando)… pero ¿sabes lo mejor? Que por mucho que hagamos pronósticos, los cambios se dan de modo exponencial y no hay modo de que podamos saber qué tipo de arte habrá en 20 años. Eso me encanta, porque si lo supiera todo sería muy aburrido y a mi lo que me gusta es sorprenderme, así que quedo (y te dejo) con la curiosidad que dicen que mató al gato, aunque yo creo que el gato no murió, sólo se transformó en otra cosa.

*Para ver el artículo en el que está basada la entrevista da clic aquí.