Bogotá, 7 jul (EFE).- El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, propuso hoy acelerar las negociaciones del alto el fuego bilateral y definitivo con las FARC para reducir el conflicto armado, algo solicitado por Cuba y Noruega, países garantes del proceso de paz, y Venezuela y Chile, acompañantes.

Santos se expresó así en una ronda de preguntas y respuestas que desarrolló con sus conciudadanos en Twitter para despejar dudas sobre los diálogos que su Gobierno mantiene desde noviembre de 2012 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana.

Preguntado sobre qué mensaje envía su Ejecutivo a la petición de los países garantes de rebajar la intensidad del conflicto y adoptar medidas para construir confianza de cara a llegar a acuerdos, el presidente abogó por acelerar los diálogos sobre el cese el fuego bilateral.

“Acogemos llamado a desescalamiento con compromisos. Proponemos acelerar negociación cese al fuego definitivo”, indicó.

Al ser preguntado sobre por qué no se aplica ahora, respondió que para iniciar un cese el fuego bilateral y definitivo el Ejecutivo necesita “que sea serio, verificable y avanzar suficiente en todos los temas”.

Para que esta medida se produzca, agregó, “son indispensables” la concentración de los guerrilleros en determinadas zonas, así como la verificación del cese de la actividad armada y la dejación de armas.

Actualmente el cese el fuego bilateral es discutido en Cuba con la ayuda de la Subcomisión Técnica para el Fin del Conflicto, que asesora a los negociadores de Santos en esta y otras delicadas cuestiones.

Durante meses Santos ha insistido en que un cese bilateral solo aplicará cuando se produzca la firma definitiva del acuerdo de paz.

Esta fue una de las cuestiones más interesantes de la iniciativa en Twitter, que se explica por el bajo apoyo a las negociaciones de paz por parte de la opinión pública colombiana de la que el 75 por ciento cree que las diálogos de Cuba no llegarán a buen puerto.

Santos aprovechó la ocasión para responder a dos de los mayores críticos de las negociaciones, la Procuraduría de Colombia y Óscar Iván Zuluaga, su rival en las pasadas elecciones presidenciales por el partido de derechas Centro Democrático.

La Procuraduría, que publicó en esta red social 45 preguntas “no respondidas por el Gobierno” sobre el proceso de paz, cuestionó si el Ejecutivo exigirá a la guerrilla que reconozcan “su calidad de organización victimaria” para firmar la paz.

“Si FARC no asumen su responsabilidad, no dejan armas y no reparan ni reconocen sus víctimas, no habrá acuerdo final”, respondió Santos.

En cuanto a Zuluaga, que aseguró que “el terrorismo impone condiciones” en la mesa de negociación, el presidente se limitó a indicar que la paz la construyen “todos” los colombianos.

Otras dudas recurrentes que abordó el mandatario guardaron relación con la posibilidad de poner plazos al proceso de paz, algo sobre lo que dijo no creer, o la posibilidad de conceder una amnistía a las FARC, algo que negó.

Con respecto al papel de las Fuerzas Armadas colombianas en un eventual postconflicto, Santos indicó que su trabajo “será vital”, puesto que “también estarán para consolidar seguridad en territorios y apoyar” la nueva etapa de paz.