En los dos últimos años, 202 personas fueron asesinadas en México por su orientación sexual o identidad de género. Nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial, sólo por debajo de Brasil, en homicidios contra miembros de la comunidad trans, documentó la organización Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL).

A pesar de que organizaciones civiles y algunos gobiernos impulsan un marco normativo a favor de los derechos para la comunidad LGBT, seis de cada diez mexicanos están en contra del matrimonio igualitario y siete de cada diez rechazan la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, según reveló una encuesta de Parametría.

Y los últimos días son una muestra de que en México priva la homofobia: el martes, el Presidente del Consejo Mexicano de la Familia, Juan Dabdoub, fue censurado ampliamente por taparle la boca de una mujer que quería cuestionarlo por su autobús “homófobo”. El miércoles, tres gays fueron asesinados en Acapulco, Guerrero. Ayer, Bianca Sierra y Stephany Mayor, integrantes de la Selección Mexicana, revelaron a The New York Times que tuvieron que irse de México para sentirse aceptadas, en un reportaje que relata cómo su entrenador, Leonardo Cuéllar, les pidió ocultar su relación…

Ciudad de México, 7 de julio (SinEmbargo).– México es un país homofóbico y la discriminación contra la comunidad LGBT mata y afecta el desarrollo social y económico nacional, alertaron activistas y organizaciones civiles.

“Aunque la sociedad mexicana está avanzando, desarticular esta cultura que tenemos del machismo, misoginia y homofobia que lleva siglos en el país no es una tarea sencilla e implica a todos”, aseguró el activista Carlos López.

Ricardo Baruch, integrante de la Red Gay Latino, expuso que desde el marco normativo somos un país “relativamente avanzado” en materia de reconocimiento de sus derechos a nivel constitucional y mediante protocolos creados por el Gobierno federal.

Sin embargo, dijo, eso no se refleja en la sociedad, debido a que la violencia no ha parado y desde el último año –a la par de la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto a favor del matrimonio igualitario, adopción e identidad de género– se ha registrado “un ataque abierto” por parte de un sector de la sociedad liderado por el Frente Nacional por la Familia.

México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, sólo por debajo de Brasil, en cuanto al mayor número de homicidios por prejuicio respecto de la identidad o expresión de género de las personas. Pero estos crímenes no son investigados o son objeto de procesos viciados, guiados por estereotipos y prejuicios, documentó la organización Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL).

De enero de 2014 a diciembre de 2016, 202 personas de la comunidad LGBT, o percibidas como tales, fueron asesinadas en el país por su orientación sexual, identidad o expresión de género. Del total, 108 fueron contra mujeres trans (travestis, transgénero y transexuales), 93 a hombres gays u homosexuales, y uno relativo a mujeres lesbianas.

El miércoles una pareja de hombres fue asesinada en Guerrero, así como el propietario de una estética. Ayer jueves, Yadira, una mujer transexual de 50 años, recibió una puñalada mortal al interior del bar donde trabajaba en Tehuacán, Puebla. En la capital de ese estado, hace un mes un joven homosexual también fue víctima de homicidio.

Rocío Suárez, del Centro de Apoyo a las Identidades Trans, dijo vía telefónica que al “ser más visibles” son más vulnerables y, la misma discriminación hacia la comunidad trans, la ha llevado a “ciertas actividades” [prostitución].

Ricardo Baruch, especialista en derechos sexuales y reproductivos, coincidió. Por ello aseguró que uno de los grandes pendientes son las leyes de identidad de género que permitan cambiar el cuerpo de manera legal, sea reconocido su nombre y pueda recibir servicios de salud.

La activista Rocío resaltó que solo en la Ciudad de México existe una clínica especializada transgénero –única en el país– y el procedimiento para poder contar con un acta jurídica de identidad de género. “Es necesario” armonizar las leyes estatales para reconocer la identidad de género, así como tipificar el delito por discriminación y homicidio por ello, llamó.

El activista Carlos López aseguró que hay tres indicadores principales respecto al respeto a la comunidad LGBT, pero no todos están avanzando en el mismo sentido a nivel nacional: el matrimonio igualitario, el reconocimiento de la identidad de género para la comunidad trans, y el acceso a la justicia.

“En la sociedad mexicana el terreno es muy dispar. En la Ciudad de México se tiene toda una infraestructura institucional, legislativa y de sociedad civil que pugna por nuestros derechos. Pero en muchos estados la situación es totalmente opuesta y en estados como Durango el Congreso vota contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y ayer en Guerrero mataron a una pareja de chicos gay, situación que nos enciende la alerta para redoblar esfuerzos y no claudicar”, afirmó.

El domingo, en Nezahualcóyotl, Estado de México, una pareja de mujeres fue insultada y golpeada por un grupo de hombres.

En otro caso, Bianca Sierra y Stephany Mayor –que jugaron en la Selección Nacional de futbol– querían poder jugar en el mismo equipo sin dejar de ser pareja, reportó The New York Times. Al no poder hacerlo en Méxic, se fueron a vivir a Islandia, donde son estrellas de un equipo y se sienten valoradas “sin prejuicios”.

“Hay muchos tabúes en México para hablar de la sexualidad”, afirmó al rotativo Stephany. “Hay cosas que no se hablan. Es algo yo creo cultural, no es fácil abrir tu relación”.

Leonardo Cuéllar, entonces el director técnico, dijo ante el equipo femenil:

“A mí no me importa si son novias o no, pero no las quiero ver ahí agarradas de la mano o haciendo desfiguros”, recordó Stephany, quien se sintió aludida.

La Federación Mexicana de Futbol (FMF) ha recibido sanciones económicas debido a que la afición mexicana no deja de gritar a coro “Eh, puto” contra los rivales del seleccionado mexicano en los estadios.

En medio de estos casos mediatizados,  el “Autobús de la Libertad” ha recorrido calles de diversas ciudades del país con el que miembros del Consejo Mexicano de la Familia rechazan la “ideología de género”. Esta semana su director, Juan Dabdoub, colocó su mano en la boca de una mujer que interrumpió su entrevista para cuestionarle sobre el matrimonio igualitario. Ante las críticas, alegó que tiene los brazos largos y que anteriormente había hablado con ella.

“Estos grupos conservadores y antiderechos humanos difunden discursos de odio, exclusión y discriminación entre la población mediante información tergiversada y mentiras perversas. La ciudadanía se queda con eso y considera en efecto que nosotras las personas LGBT influimos en la vida interior de las familias mexicanas, cuando en realidad solo pedimos que se respeten nuestras orientaciones e identidades para que los jóvenes no sufran el mismo bullying que nosotros cuando teníamos su edad”, sostuvo López.

En México, 67 por ciento de personas gay, bisexual y transgénero fue víctima de bullying homofóbico en escuelas públicas y privadas, de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Respecto a las desapariciones de mujeres trans, el Centro de Apoyo a las Identidades Trans documentó nueve casos reportados por la prensa: dos en el 2017, cuatro en el 2016, uno en el 2015, uno en el 2013 y otro más en el 2010.

“Somos un país que no ha mirado a estos sectores de la población en términos de garantizar sus derechos como ciudadanos. Es un reflejo de las desigualdades estructurales que vive la población trans sumado al odio”, aseguró Rocío Suárez, del Centro de Apoyo.

“Es una sociedad machista, heterosexista. Pese a los protocolos e instrumentos jurídicos que se tienen a nivel local y nacional, no se ha podido avanzar en esta parte cultural”, agregó.

MÁS DE LA MITAD NO ACEPTA SUS DERECHOS

Ricardo Baruch afirmó que en la discriminación y violencia contra la comunidad LGBT influye la educación y la religión.

La Unesco recomienda que exista contenido con temas de diversidad sexual en textos de primaria y secundaria para que los niños y adolescentes conozcan la diversidad sexual y sean capaces de respetarla.

Aunque, acusó el activista, es justo eso lo que los conservadores “más atacan” porque creen que eso los incitaría a ser homosexuales. Y señaló que los dogmas de Iglesia Católica y Evangélica se oponen a los individuos en la comunidad y a sus derechos.

El activista Carlos López especificó que la religión por sí misma no es motivo de discriminación, sino que determinados discursos de ciertos personajes son los que provocan los escenarios de violencia contra la comunidad LGBT.

“Hugo Valdemar [vocero de la Arquidiócesis Primada de México] no se cansó de atacarnos y decir lo peor de nosotros a raíz de la iniciativa de Peña Nieto para legalizar el matrimonio homosexual”, evocó.

Pese al marco institucional, además de la violencia, es la sociedad mexicana la que rechaza sus derechos. En 11 entidades del país ya es legal el matrimonio igualitario. Pero seis de cada diez (61 por ciento) mexicanos está en contra de ello y siete de cada diez (65 por ciento) no están de acuerdo con la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, de acuerdo con una encuesta de Parametría.

Cinco de cada diez mexicanos (52 por ciento) rechazan que los hombres salgan a la calle vestidos de mujeres y las mujeres de hombres. Otro 63 por ciento se manifiesta contra las personas que quieren operarse para cambiar de sexo.

Sobre el uso de sanitarios, ocho de cada diez mexicanos (84 por ciento) están “muy en desacuerdo” o “en desacuerdo” con que un hombre vestido de mujer entre al baño de mujeres, y de igual forma el 79 por ciento rechaza que una mujer vestida de hombre use el baño de hombres, informó la encuesta.

SALIR DEL CLÓSET EN EL TRABAJO

Marcha del orgullo gay en Chiapas celebrada a finales del mes pasado. Foto: Cuartoscuro

En el ambiente laboral la encuesta “Homofobia y el mundo laboral en México”, realizada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y otras organizaciones, reveló que al 35 por ciento de los entrevistados alguna vez se le negó un empleo por su orientación sexual e identidad de género y un 26 por ciento fue despedido por ello.

Además, el 35 por ciento de los consultados ha sufrido discriminación por los jefes o compañeros de trabajo. Del 15 por ciento que hizo algo al respecto, 45 por ciento renunció; el 38 por ciento acusó con directivos; y solo el 17 por ciento denunció ante autoridades.

Ante ello, el 17 por ciento manifestó no querer ir a trabajar, 15 por ciento padecer depresión, 13 por ciento reportar una baja rendición laboral y 12 por ciento cambió de empleo.

La discriminación es experimentada incluso por personas de la comunidad LGBT que laboran en empresas con estrategias de inclusión. Un 5 por ciento de las personas LGBT afirmó haber sido víctimas o testigos de homofobia en el trabajo y un 8 por ciento no ha revelado su orientación sexual, reportó una encuesta de la Alianza por la Diversidad y la Inclusión Laboral (ADIL).

“Por mi abierta preferencia sexual he sido discriminado y se me ha acusado de acoso sexual, pero jamás me he propasado con ningún compañero”, contó un encuestado. “Una compañera renunció por hostigamiento de su líder de unidad, ya que comentó que su preferencia se la tenía que guardar así como cambiar en su forma de vestir”, dijo otro.

Ante este panorama nacional, diversas organizaciones de la comunidad LGBTI exigen al gobierno mexicano la creación de un Registro Nacional de Casos de Crímenes por prejuicio, el cual permita conocer en qué condiciones se dieron los homicidios, el estatus jurídico de las investigaciones y si se trata de delitos cometidos por servidores públicos. Además, demandan a los gobiernos y a los poderes legislativos estatales a que se realicen los cambios legislativos pertinentes para el reconocimiento del Derecho al matrimonio igualitario a personas LGBTI.

En México, han habido avances a lo largo de los años. Más de 80 ciudades en el país participan en la marcha del orgullo gay para mostrar a la sociedad que rechaza su orientación que no se avergüenzan de ello y, en los últimos años, algunas empresas han impulsado estrategias de inclusión laboral, así como en el mercado.

Pero falta, sobre todo, en materia de identidad de género, coincidieron los activistas consultados.