“Los habitantes de las ciudades podemos hacer la diferencia. ¿Por qué? La razón es simple: la mitad de la población del planeta vive en centros urbanos…” Foto: Cuartoscuro

Por Edith Martínez*

Una de las necesidades básicas de la humanidad es respirar pero el aire que está entrando a nuestros pulmones deja mucho que desear, pues contiene contaminantes dañinos para nuestra salud, resultado de actividades humanas como el uso de combustibles para el transporte, la generación de electricidad y la industria.

La contaminación del aire es considerada actualmente la amenaza ambiental más grande que enfrenta la humanidad, causante de varias de las enfermedades más comunes, y de 1 de cada 9 muertes en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que de enero de 2010 a 2013, la mala calidad del aire provocó 19 mil 242 muertes prematuras, 53 mil 191 hospitalizaciones y más de 3 millones de consultas médicas, y mientras no se implementen medidas efectivas, esto se va a poner peor.

Hace unos días, la revista Nature Climate Change publicó un artículo en el que científicos de la Universidad de Carolina del Norte alertan de que en unos años incrementará el número de muertes relacionados con la mala calidad del aire, debido a que con el calentamiento global habrá temperaturas más altas y menos precipitaciones, lo que ocasionará una mayor permanencia de contaminantes en el aire que respiramos en las zonas urbanas.

En muchas ciudades mexicanas los contaminantes en el aire rebasan los límites máximos recomendados por la OMS y el monitoreo para conocer qué tan buena o mala es la calidad del aire, no está disponible para toda la población, y por ello muchos de nosotros desconocemos cómo está afectando a nuestra salud y qué podemos hacer para prevenirlo.

El tema preocupa y nos ocupa. Sirva la ocasión para anunciar que en los próximos meses Greenpeace será la plataforma del trabajo participativo de miles de personas en todo el país que quieren saber qué estamos respirando. Juntos construiremos herramientas para monitorear la calidad del aire a nivel de calle, primero en algunos puntos específicos de la Ciudad de México y después en otras partes de la República.

El objetivo es conocer la calidad del aire a la altura a la que respiramos, para así comparar la información obtenida por los monitoreos ciudadanos con la información oficial disponible y tener datos para demandar acciones que mejoren nuestro aire. La apuesta es ambiciosa pero necesaria pues esperamos que este proceso participativo sea el inicio de la revolución urbana que habrá de cambiar de fondo las ciudades del futuro y del planeta.

Los habitantes de las ciudades podemos hacer la diferencia. ¿Por qué? La razón es simple: la mitad de la población del planeta vive en centros urbanos y se estima que para 2030, tres de cada 5 personas vivirán en ellos. Todo este poder humano puede revolucionar la forma en la que habitamos las ciudades, con acciones tan simples pero impactantes como preferir el transporte no motorizado para mejorar la calidad del aire y la movilidad. La invitación está hecha. Pronto habrá más noticias. Súmate a la Revolución Urbana http://act.gp/2vy4V2L

*Edith Martínez es coordinadora de medios en Greenpeace México.

Nota:
Artículo de la revista Nature Climate Change está disponible:
http://www.nature.com/nclimate/journal/vaop/ncurrent/full/nclimate3354.html

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