Ayer tenían que regresar a labores en Atlixtac, José Joaquín de Herrera, Ahuacuotzingo, Zitlala y Chilapa, pero los maestros tomaron la decisión de no asistir a sus centros de trabajo debido a las amenazas que recibieron por parte del crimen organizado. Advirtieron a las autoridades que regresarán cuando haya garantías de seguridad para ellos y los niños.

En estos cinco municipios hay 663 escuelas, 62 mil 300 alumnos, 3 mil 400 maestros y personal de apoyo.

En el municipio de Chilapa hay un virtual toque de queda porque los negocios redujeron sus horarios y comenzaron a cerrar a partir de las 7 de la noche, cuando empieza a oscurecer. La gente también a esa hora se encierra en sus casas y únicamente sale por alguna necesidad o urgencia.

Por Zacarías Cervantes

Chilapa, Guerrero, 7 de noviembre (SinEmbargo).– Los maestros de la región educativa Montaña Baja, que comprende cinco municipios de Guerrero, determinaron que no existen las condiciones para que regresen a sus centros de trabajo, ayer lunes no regresaron a sus labores y las escuelas de todos los niveles permanecieron cerradas.

Los profesores advirtieron a las autoridades que regresarán cuando haya garantías de seguridad, no para los maestros sino para los niños, ante las amenazas del crimen organizado y la violencia en general que ha ido en aumento en los últimos días en esta zona.

La que se conoce en el sector educativo como región Montaña Baja comprende los municipios de Atlixtac, José Joaquín de Herrera, Ahuacuotzingo, Zitlala y Chilapa. En estos cinco municipios hay 663 escuelas, 62 mil 300 alumnos, 3 mil 400 maestros y personal de apoyo.

Aún cuando existe un oficio de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la SEG del 28 de octubre que notifica a los maestros que la cuarta prórroga de suspensión de labores para revisar las estructuras de las escuelas termina este lunes 6 de noviembre, ninguna autoridad garantiza que van a regresar a sus labores sin riesgos ante la violencia y las amenazas que han recibido.

La jefa de sector primaria, Juana Pineda quien tiene a su cargo 123 escuelas en los cinco municipios, reconoció que en su caso no puede determinar si hay o no condiciones para que sus compañeros regresen a sus labores, y dijo que garantizar la seguridad no corresponde a la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), sino al gobierno del estado.

En un recorrido por Chilapa un día después de que fueron encontrados siete cuerpos en ocho bolsas negras de plástico en la colonia Las Margaritas, en la periferia de la ciudad, ayer lunes además de las escuelas cerradas se percibió un ambiente tenso en toda la cabecera municipal.

Las calles se vieron semivacías, la mayoría de los negocios permanecieron abiertos pero sin clientes, mientras que los transeúntes se mostraron desconfiados y huidizos ante personas sospechosas o desconocidas.

TOQUE DE QUEDA EN NEGOCIOS

El secretario técnico del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), Manuel Olivares Hernández dijo que en esta cabecera municipal hay un virtual toque de queda, porque los negocios redujeron sus horarios y comienzan a cerrar a partir de las 7 de la noche, cuando empieza a oscurecer, y la gente también a esa hora se encierra en sus casas, y únicamente sale por alguna necesidad o urgencia.

Y es que las bandas del crimen organizado que se disputan la plaza no sólo amenazan, actúan. El sábado circuló mediante las redes sociales un mensaje: “les pedimos otras 24 horas para seguir limpiando la plaza”, se dijo en el texto que circuló en redes, y a la mañana del domingo aparecieron los siete cuerpos en bolsas negras a las que les prendieron fuego.

Olivares se preguntó cómo pueden ocurrir estos crímenes espectaculares en una ciudad sitiada por militares y policías. A la salida hacia Chilpancingo y Ayahualulco están dos retenes, el de Los Arcos y el del crucero de Ayahualulco. Rumbo a Tlapa, Ahuacuotzingo y a la salida hacia Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango, está otro retén ubicado en el punto conocido como Los Ajos, y rumbo a los pueblos del oriente de la cabecera municipal hay un retén más, cerca de la comunidad de San Ángel, por ese rumbo fueron encontrados el domingo los siete cuerpos.

La duda del director del Centro Morelos es la misma de los chilapeños, un transeúnte cuestionó que cómo entran o salen de la ciudad los integrantes de las bandas criminales después de cometer las ejecuciones, masacres, levantones, o balaceras. “O si no salen y se quedan en la población, ¿cómo es posible que no puedan ser localizados”.

LAS AMENAZAS EN REDES

La jefa de sector de las escuelas del nivel primaria, Juana Pineda aseguró que la violencia no ha tocado a sus compañeros maestros, y que ninguno ha sido asesinado, extorsionado o amenazado de muerte directamente.

Consultada en sus oficinas en las que por temor a la violencia ha reducido su horario de las 9 a las 2 o 3 de la tarde, mientras que antes era de 8 a 5 de la tarde, informó que las amenazas son mediante las redes sociales, pero no puede decir si hay o no condiciones para que los maestros regresen a sus labores.

Aclaró que esta es una decisión que tomarán con sus supervisores, declaró que la autoridad educativa tampoco les puede garantizar seguridad porque le corresponde al gobierno.
Informó que en estos cinco municipios los maestros no han regresado a clases desde el 19 de septiembre, las dos primeras semanas porque las autoridades revisaron posibles daños a las instalaciones educativas. Informó que de las 123 de su sector resultaron con daños de diferente nivel 62 escuelas.

Después los profesores no regresaron por las amenazas que se difundieron mediante las redes sociales, por alguna de las bandas del crimen organizado.

Sin mencionar nombres dijo que no en toda la región se dan estas amenazas, mencionó que hay algunas comunidades del oriente y parte baja de la cabecera municipal, en donde hay gente de la delincuencia que dice a los maestros que regresen a clases, que ellos los van a cuidar y que les digan quiénes los amenazan para que lo arreglen.

Insistió en que son los propios maestros los que toman la decisión de no asistir a sus centros de trabajo, y que no puede obligarlos porque no tiene manera de garantizarles la seguridad.

A unos metros de la jefatura de sector está la escuela primaria José de San Martín, una de las más antiguas de la cabecera municipal, y como todas las de la ciudad permaneció cerrada este lunes. Afuera una pareja que recién acababa de tomar lugar en una jardinera, al notar la presencia de los reporteros disimuladamente se retiró. La misma actitud asumieron la mayoría de los vecinos durante el recorrido.

Como todas las escuelas primarias y de preescolar igual estuvieron cerradas las secundarias, el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecytec), los Conalep y la Preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), a pesar de que en un oficio el departamento de Asuntos Jurídicos de la SEG de fecha 28 de octubre notificó que la reanudación de labores sería este lunes 6 de noviembre, como también lo confirmó en entrevista en la mañana el secretario de Educación, José Luis González de la Vega Otero.

Las oficinas administrativas estuvieron abiertas este lunes, aunque el personal labora en un ambiente de tensión y desconfiando de todo el que entra.

En la delegación de servicios educativos el reportero pidió hablar con el delegado Gerónimo Maurilio Morales, pero según su personal estaba en una reunión (aunque pudo ser un pretexto). En las instalaciones había decenas de maestros que esperaban hablar con él.

Un líder magisterial declaró a condición de mantener en el anonimato su identidad por seguridad, que los maestros de esa región se encuentran en una situación “no deseable”.

Aclaró que no tienen nada que ver en la suspensión de clases, “porque nuestra función es precisamente servirle a la sociedad, pero también queremos garantías de seguridad”.

Reprochó que el problema es que frente a la situación de violencia que se vive en la zona y ante las amenazas dirigidas al magisterio nadie de las autoridades se quiere hacer responsable.

“Hemos pedido que alguna autoridad de la región nos dé un documento en el que se hacen responsables, que digan quién está pidiendo que regresemos a clases, pero que sea alguna autoridad que representa la estructura de la SEG y del propio gobierno del estado porque también hay magisterio estatal”, dijo.

En redes sociales les dicen que no se presenten a laborar y advierten, “no queremos lastimarlos y no nos están dejando alternativas”. Foto: ElSur.

Expuso que demandan esta responsiva “porque desafortunadamente estamos viendo en Chilapa que se está dando una situación complicada, tan es así que después de los últimos acontecimientos que ha habido nos han mandado mensajes, además la inseguridad que prevalece es evidente”.

Dijo que no solamente buscan salvaguardar la integridad de los maestros, sino principalmente la de los niños y jóvenes que están a su cargo durante el horario escolar, “eso es lo más importante y, sobre todo eso es lo que tratamos de garantizar, la niñez y la juventud”.

Aseguró que los maestros están conscientes de que están afectando la educación de los niños y jóvenes, pero que tampoco los quieren exponer.

El dirigente magisterial reconoció que no ha habido agresiones directas hacia los maestros, “pero sí muchas amenazas a través de anónimos y que le corresponde a la autoridad investigar, además está implícita la inseguridad y violencia que se está acentuando en la zona, y somos parte de una sociedad que en general está lastimada por la violencia”.

Insistió que a los maestros les corresponde trabajar pero al gobierno brindarles la seguridad correspondiente, “lo que no queremos es que el día de mañana haya un mártir dentro del magisterio y hasta entonces las autoridades digan: pues sí, tenían razón los maestros”.

Informó que en el ambiente de violencia que se vive en su región lo que piden es que se resuelva el problema en general, que no se le dé seguridad nada más al magisterio, sino a los niños, “que es lo más preocupante, porque si llegara a ocurrir una situación lamentable, desafortunadamente a los primeros que van a culpar sería a los maestros, porque no advertimos y pedimos que mandaran a la escuela a los niños”.

El dirigente retó que si la situación de violencia y el riesgo no es real, “entonces que las autoridades de la región Montaña Baja no tengan miedo, que nos manden un escrito en el que nos digan que nos presentemos a trabajar, para que así si suceden las cosas, nosotros los maestros tengamos a quien responsabilizar en un momento dado”.

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