Teherán, 8 jun (EFE).- El director del programa nuclear iraní, Fereydum Abasi, aseguró hoy que su país planea triplicar su polémica producción de uranio enriquecido al 20 por ciento, gracias a la puesta en marcha a finales de año de su nueva instalación atómica en el suroeste de la capital.

En declaraciones divulgadas por la televisión estatal, Abasí precisó que la intención es transferir parte de esa labor desde la planta de Natanz, situada en el centro del país, a otra llamada Fordó que ha construido en secreto cerca de la ciudad santa de Qom, a unos 160 kilómetros al suroeste de Teherán.

“Trasladaremos el trabajo de enriquecimiento de uranio al 20 por ciento desde Natanz a Fordó a finales de año, y se hará bajo la supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)”, explicó.

“Asimismo, triplicaremos la capacidad (de producción). Las labores en Natanz no se detendrán hasta que el nivel de producción triplique el actual”, agregó el responsable, miembro de la poderosa Guardia Revolucionaria iraní, cuerpo de elite y bastión ideológico del régimen.

Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan a Irán de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y ambiciones bélicas cuyo objetivo sería adquirir armas atómicas, alegación que Teherán refuta.

Las sospechas se agudizaron en septiembre de 2009, después de que el presidente estadounidense, Barak Obama, denunciara la existencia de Fordó.

El régimen iraní respondió que no había cometido ilegalidad alguna ya que, según la normativa internacional, no estaba obligada a anunciar la construcción de la nueva planta hasta seis meses antes de que fuera acabada.

No fue hasta febrero de este año cuando Irán informó al OIEA de que Fordó estaba preparada para comenzar a funcionar, una vez que se instalen las centrifugadoras de nueva generación.

Un año antes, el presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, había anunciado que, pese a las advertencias de las grandes potencias, expertos iraníes habían comenzado a enriquecer uranio al 20 por ciento, lo que llevó a la ONU a imponer nuevas sanciones a Irán cuatro meses después.

Ayer, Obama advirtió de que esas sanciones podrían ser endurecidas en un futuro próximo si Irán no cambiaba su actitud.

Casi a la misma hora, Ahmadineyad advertía ante la prensa de que el programa nuclear iraní “es un tren sin frenos ni marcha atrás”, y que su país no lo detendrá ni con acuerdos.

Días antes, el secretario general del OIEA, Yukiya Amano, había reseñado en un informe que los expertos creen que Irán ha seguido adelante con su programa militar al menos hasta 2010, alegación que el régimen también niega.

De acuerdo con los datos del citado organismo dependiente de la ONU, irán posee alrededor de 8.000 centrifugadoras de primera generación IR-1, de las que unas 6.000 purifican el uranio al 3,5 por ciento.