Bruselas, 8 jun (EFE).- La OTAN proseguirá sus operaciones militares en Libia durante todo el tiempo que sea necesario hasta lograr sus objetivos militares, aunque considera que ha llegado la hora de planificar la era pos-Gadafi con un papel importante de la ONU.

Los ministros de Defensa aliados, reunidos en Bruselas, acordaron hoy que mantendrán “la presión todo lo que sea necesario”, afirmó el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en rueda de prensa, donde aseguró, que Muamar el Gadafi “es historia”

Los titulares de Defensa celebran en Bruselas una reunión en la que analizan la operación “Protector Unificado” en Libia y la reestructuración interna de la Alianza.

Rasmussen dijo que los aliados han logrado “claros avances” desde que comenzaron la operación militar en marzo pasado, han evitado una masacre en Bengasi, han frenado el asedio a Misrata y han disminuido significativamente la capacidad militar de las fuerzas del coronel Gadafi, aunque, advirtió, “todavía siguen siendo una amenaza”.

En este contexto, los ministros ratificaron la decisión de extender otros 90 días la operación en Libia a partir del 27 de junio y destacaron su compromiso continuo con la misión, incluido el suministro de las capacidades militares necesarias para proseguir con la intervención y acabarla, indicó Rasmussen.

El secretario general subrayó que la OTAN dispone de las capacidades militares necesarias para continuar su misión, aunque admitió que desearía una “utilización más flexible” de los activos militares aportados por los países.

Los titulares de Defensa coincidieron, además, en que “ha llegado el momento de planificar el día después del conflicto”.

“Gadafi es historia. Ya no es una cuestión de si se va, sino cuándo se va. Eso podría llevar semanas, pero también podría ser mañana y, cuando se marche, la comunidad internacional tiene que estar preparada”, enfatizó.

Con todo, recalcó, la OTAN ha “preparado el terreno para un acuerdo político, al dejar claro a Gadafi y a sus seguidores que no hay futuro para la violencia y la represión”.

“No vemos un papel de liderazgo para la OTAN en Libia una vez que esta crisis se acabe”, explicó.

La Alianza está, no obstante, dispuesta a ayudar a otras organizaciones internacionales y regionales a garantizar un proceso progresivo.

La OTAN es consciente de que transformar Libia en un Estado democrático moderno será un proceso largo y complejo y dependerá de los libios forjar el futuro de su país.

No en vano, insistió una y otra vez, “es ahora cuando hay que empezar a planificar porque el reinado del terror de Gadafi está llegando a su fin y tenemos que estar preparados”.

Los países miembros de la OTAN quieren así que la ONU asuma el peso principal de la misión pos-Gadafi.