Viena, 8 jun (EFE).- Gas y petróleo a cambio de tecnología e inversiones: esa es la fórmula de cooperación que se debatió hoy en la reunión del Foro Económico Mundial dedicada a Asia Central y que busca acercar a Europa el potencial de negocio de esta desconocida zona del mundo.

“Las empresas europeas no entienden a Asia Central. Es como un misterio”, dijo hoy durante la apertura de la reunión Michael Rake, presidente del grupo británico de telecomunicaciones BT y copresidente de este foro Asia Central-Europa.

A preguntas de Efe, Rake reconoció que las empresas europeas “han sido lentas en algunos países” a la hora de entender el potencial de Asia Central como un nuevo mercado, pero que ahora “la gente es bastante consciente de que hay que invertir”.

Rake se refirió a la zona que forman países como Uzbekistán, Kazajistán o Turkmenistán como un “mosaico” entre Rusia, China y la India, en el que las empresas de Europa Occidental podrían encontrar terreno para expandirse y exportar su capacidad tecnológica.

Esa es la ecuación que formuló también Michael Spindelegger, vicecanciller de Austria: “Tienen muchos recursos naturales. (…) Nosotros tenemos una población bien preparada, formada y experimentada”.

“Necesitáis innovación. Podemos llevar esa innovación e inversiones a esos países”, dijo en relación a una vasta área geográfica que reúne el 7 por ciento de las reservas mundiales de gas natural

Unas inversiones que vendrían a equilibrar el tradicional dominio que Rusia ha tenido sobre esta zona y la creciente influencia de China.

“En Asia Central hay sitio para todos”, resumió en una conversación con Efe Kairat Kelimbetov, ministro de Desarrollo Económico de Kazajistán.

Kelimbetov indicó que, mientras Europa está preocupada por la seguridad energética, su país está interesado en nuevas tecnologías e inversiones.

El ministro kazako desvinculó la necesidad de que estos países mejoren sus credenciales democráticas con el proceso de recibir esas inversiones y aseguró que lo que los “inversores quieren ver es estabilidad en la autoridades y la protección de sus derechos”, unas expectativas que, aseguró, su país puede cumplir.

Kelimbetov se refirió a compañías como la española Ralgo, la francesa Areva o la alemana Siemens, que ya tienen intereses en el país centro asiático.

Además, insistió que el deseo de recibir nuevas inversiones no supone romper lazos con Rusia, un país con el que, subrayó, tienen necesariamente que cooperar y hablar.

“Se trata de traer equilibrio”, dijo Kelimbetov, quien invitó a las empresas y países europeos a “participar en este equilibrio global entre todos las grandes potencias”.