Brasilia, 8 jun (EFE).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy un plan de seguridad fronteriza, que su Gobierno prevé discutir y articular con las autoridades de los países suramericanos con los que Brasil tiene limites.

“Un mejor combate al crimen fronterizo reforzará la soberanía y perfeccionará el proceso de integración fraterna” que se desarrolla en la región, aseguró Rousseff en un acto celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, al que asistieron los embajadores de todos los países suramericanos.

La jefa de Estado aseguró que el combate al delito en las fronteras “no puede entenderse como transferir los problemas” a los países vecinos “empujando” a los delincuentes hacia uno u otro lado, sino que debe darse en marcos de cooperación que permitan garantizar “la creación de espacios comunes sin conflictos”.

A lo largo de unos 16.800 kilómetros, Brasil tiene límites con Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guayana Francesa.

Rousseff explicó que ha encargado a sus ministros de Justicia, José Eduardo Cardozo, y de Defensa, Nelson Jobim, iniciar contactos con sus pares de todos esos países, a fin de comenzar a coordinar acciones y discutir planes para dar mayor seguridad a las fronteras.

Esas iniciativas serán complementadas con un fuerte refuerzo de la presencia policial y militar a lo largo de todas las fronteras brasileñas, mediante operaciones que serán coordinadas entre los ministros Cardozo y Jobim.

Cardozo explicó en una rueda de prensa que esas operaciones también implicarán un desplazamiento de efectivos de todos los cuerpos de seguridad hacia las zonas limítrofes, pero declinó precisar en qué número por “razones de seguridad propias de estos planes”.

Esas acciones se dirigirán principalmente al combate de delitos comunes en las zonas de fronteras, como el tráfico de drogas, armas y personas o el contrabando de todo tipo de mercancías.