Abu Dabi, 9 jun (EFE).- España ofreció hoy a los aliados un plan de ayuda para reconstruir Libia y dotarla de instituciones democráticas y un nuevo ejército y se comprometió a seguir participando en la misión de la OTAN para derrocar al dictador Muamar el Gadafi, pero sin que sus aviones entren en combate.

La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, dejó clara la postura de España en la reunión del llamado Grupo de Contacto sobre Libia celebrada en el emirato de Abu Dabi, a la que asistieron una veintena de países y delegados de organismos como la ONU, la OTAN, la UE y la Liga Árabe.

Jiménez aseguró que la aportación de España para acabar con Gadafi es “importante, relevante y suficiente” y que las capacidades militares desplegadas son “amplias”.

España cuenta con cuatro cazas F-18, dos aviones de abastecimiento y uno de vigilancia marítima, una fragata y un submarino para controlar el espacio aéreo y el embargo naval de armas, sin orden de entrar en combate.

Jiménez subrayó que España estará el tiempo que haga falta en la operación, pero sin plantearse que los aviones participen en los bombardeos con el fin de aumentar la presión militar sobre el régimen de Trípoli.

La ministra respondió a las informaciones publicadas hoy por varios medios sobre la petición que el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, hizo ayer en una reunión de ministros de la OTAN en Bruselas para que países como España, Turquía y Holanda colaboren en las acciones de guerra.

Según Jiménez, en los contactos mantenidos con la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, con la hoy coincidió en Abu Dabi, “nunca ha habido ningún tipo de queja”.

Recordó que cuando arrancó la intervención militar el pasado 19 de marzo, España definió “de forma clara” cuál iba a ser su aportación con el aval del Parlamento.

“Las circunstancias no han cambiado”, zanjó la titular de Exteriores en su comparecencia ante los medios en el Hotel Emirates, uno de los más lujosos del mundo, donde tuvo lugar la reunión.

España tampoco se plantea dar ayudas económicas directas al Consejo Nacional de Transición (CNT), pero sí participar en el mecanismo financiero de apoyo a los rebeldes con los fondos que Gadafi tiene bloqueados en territorio español.

El problema es encontrar una vía para disponer de este dinero, o al menos como aval para préstamos, sin vulnerar el marco legal establecido por la resolución de la ONU sobre Libia.

Hasta ver cómo se concreta esta fórmula, España quiere centrar su colaboración con el máximo órgano rebelde ofreciendo un plan de ayuda de los aliados en la reconstrucción de Libia.

Esta propuesta de “pacto” se pondría en marcha una vez que Gadafi dejara el poder, lo que, a su juicio, podría ocurrir en “plazos cortos”.

“Hemos constatado que la presión diplomática, político, económica y militar está dejando a Gadafi cada día más aislado”, aseveró.

Jiménez explicó que el plan de ayuda que plantea España, que complementaría la hoja de ruta fijada por el CNT, tendría tres patas: política, económica y de seguridad.

La creación de instituciones democráticas tras aprobar una Constitución, la formación de la nueva policía y ejército libios, así como el uso de la riqueza del petróleo y del gas en beneficio de la población serían los principales ejes.

Según Jiménez, la UE podría ejercer el liderazgo de esta tarea, pero sin “tutelaje” y sin tomar como modelo otros países, como pudiera ser Afganistán.

Como ya hiciera ayer, miércoles, durante su visita a Bengasi, la capital de facto de los rebeldes, Jiménez insistió en que el CNT es el representante legítimo del pueblo libio y el que debe liderar la transición.

La jefa de la diplomacia española defendió que la etapa ‘post Gadafi’ cuente con la participación de representantes libios de “todas las sensibilidades”, incluida la de “personas que han estado en el entorno” de Gadafi.

Jiménez volvió a alabar la labor “seria y sólida” que está realizando el CNT desde que comenzó el conflicto civil el pasado mes de febrero.