El semanario inglés The Economist señala que el Gobierno de Peña Nieto ignoró los problemas de seguridad y corrupción en el país para privilegiar las reformas estructurales en materia económica. Ahora, el hartazgo se salió de control y el voto en contra del PRI fue el primer síntoma del cansancio de los mexicanos. La extorsión es ahora “una miseria cotidiana” para los habitantes del país.

El Presidente Enrique Peña Nieto, participó hoy en la Sesión del Consejo Mexicano de Negocios, donde los empresarios le pidieron que se atiendan los grandes pendientes en el Congreso en materia de corrupción y seguridad. Foto: Cuartoscuro

El Presidente Enrique Peña Nieto, participó hoy en la Sesión del Consejo Mexicano de Negocios, donde los empresarios le pidieron que se atiendan los grandes pendientes en el Congreso en materia de corrupción y seguridad. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 9 de junio (SinEmbargo).– El resultado de las pasadas elecciones puede ser un reflejo del hartazgo de los mexicanos ante los crecientes niveles de corrupción y delincuencia que vive el país, situación en la que el Presidente Enrique Peña Nieto es señalado como el principal responsable.

En los comicios del pasado 5 de junio el Presidente Peña Nieto y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) recibieron una “buena patada” por parte de los votantes, al perder siete gubernaturas ante el Partido Acción Nacional (PAN). “Así es como se supone que debe funcionar la democracia: los votantes enojados llegan a lanzar los vagos hacia fuera”, publica el semanario británico The Economist.

The Economist señala que a inicio de su gestión Peña Nieto restó importancia a la lucha contra el crimen organizado, pero el número de homicidios aumentó y la extorsión se convirtió en una “miseria cotidiana”.

También destaca los resultados del Latinobarómetro 2015 donde señala que el 57 por ciento de los mexicanos dijo que ellos o un pariente había sido víctima de un delito en el último año, y que la corrupción le cuesta a México el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Mexicano para a Competitividad (IMCO).

“De 2000 a 2013 más de 4o gobernadores y ex gobernadores estaban implicados en casos de corrupción; sólo dos han sido encarcelados. El crimen y la corrupción se reunieron en la desaparición en 2014 de 43 estudiantes normalistas en el estado de Guerrero a manos de la policía local, los políticos y el crimen organizado”.

Esta situación se reflejó en el nivel de desempeño del mandatario priista que en marzo pasado registró su nivel más bajo desde el inicio de su gestión al obtener un 57 por ciento de desaprobación de la ciudadanía y un 82 por ciento por parte de los líderes de opinión.

En cuatro de los 12 estados donde se realizaron elecciones el tricolor nunca había perdido, en Veracruz gobernó por 86 años; en Durango, 85 años; en Quintana Roo por más de 40 años y en Tamaulipas 86 años.

Terminar con el Gobierno de un solo partido aún es una situación nueva para México, señala el diario, “fue sólo en el 2000 que siete décadas de gobierno del PRI finalmente terminaron cuando Vicente Fox, del PAN ganó la presidencia. Sin embargo, la esperanza de una transformación profunda y duradera que la victoria de Fox planteó han dado paso a la desilusión”.

“Muchos de nosotros pensamos que la democracia … traería una era de paz, la prosperidad y la justicia. Eso era ingenuo “, publicó el historiador Enrique Krauze.

Por su parte el politólogo Luis Rubio señaló al semanario que existen cosas en México que no van tan mal.  “La economía es sólida, si no estelar. Una docena de los 32 estados de México, principalmente en el norte, están creciendo a las mismas tasas que países de Asia. El consumo se ha expandido de manera constante, al igual que compra de casas, y una economía abierta ha traído mexicanos mejores y más baratos productos. Estas mejoras están siendo impulsadas por las reformas estructurales de la energía, el mercado de trabajo, la educación, la banca y las telecomunicaciones-lanzados por el Peña Nieto”.

Pero tales “logros” no resaltan por que en la mente de los mexicanos persisten dos problemas que van de al mano: la delincuencia y la corrupción.

Para The Economist en México es común decir que la democracia no trajo el Estado de Derecho debido a un sistema político sin reformar, bajo el Gobierno de un solo partido. “En lugar de un rediseño sistemático, la victoria de Fox trajo la fragmentación y decadencia institucional. Desde 2000 ningún presidente ha tenido una mayoría en el Congreso.

Héctor Aguilar Camín, historiador y novelista, señaló que la energía y la cantidad de dinero federal han pasado a gobernadores de los estados, sin supervisión. El costo de la política se ha disparado, añade: oficina se subasta al mejor postor, se pagan por desvío de dinero público y sobornos de los contratistas, desarrolladores y el crimen organizado”

“Liberado de la tutela de la presidencia, muchos gobiernos locales no pueden luchar contra el crimen”, escribe Krauze.

“Los mexicanos están hartos de la delincuencia y la corrupción; justa o no, culpan al impopular Peña Nieto, quien ha reconocido que la sociedad está “mal humor”. Sin embargo, dice, la Constitución de México no prevé una segunda vuelta presidencial; los estrategas del PRI han calculado que puedan mantener el poder en 2018 con sólo 30 por ciento o menos de los votos.

PEÑA RESPONDE

Durante la Sesión del Consejo Mexicano de Negocios el Presidente de la Comisión y director General de Cinepolis pidió al Estado no ser insensible ni omiso los ante los problemas de inseguridad, impunidad y corrupción que enfrenta México

A lo que Peña Nieto respondió, ante los 50 empresarios más importantes del país, que ni él ni su Gobierno “se escapa, es omiso o insensible ante lo que esta en demanda de la sociedad mexicana”.

Dijo confiar en que durante este periodo extraordinario de sesiones el Congreso apruebe el Sistema Nacional Anticorrupción.

“Tampoco soy omiso en reconocer que hoy hay una demanda por combatir la corrupción y la impunidad. Hoy es claro que hay un sentido social y una demanda entre la sociedad porque a profundidad y al fondo vayamos a combatir la corrupción y esto será posible si las instituciones que se están preparando para este propósito trabajan debidamente y de manera eficaz”. Y señaló que era importante que todos realizaran un esfuerzo para transformar “realmente culturalmente nuestro gran lastre social que es el de la corrupción” .