La fotógrafa mexicana dice que no estuvo cuando Elena Poniatowska dijo que las juchitecas “eran panzonas y mensas. En realidad dijo inmensas, pero sé positivamente todo lo cerca que está de Oaxaca y de su gente”. En esta nota aclara el punto y habla de sus accidentes, que le impidieron viajar a Madrid, donde recibirá un premio.

Ciudad de México, 9 de noviembre (SinEmbargo).- “Las mujeres de Juchitán son robustas, no son gordas. Comen grasa desde niña y luego sí, toman cerveza, pero tienen una estructura física adorable, son más grandes que los hombres y ellas se harán cargo de la reconstrucción”.
Así opina la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide, quien en un acto en su homenaje, destinada a recordar Juchitán y las mujeres –“que fue un título que le puso Elena”, recordó-, Poniatowska habló de lo “panzonas y mensas que son las mujeres de Juchitán, tan delgadas que las fotografiaba Tina Modotti, cuando tomaban pulque”.

“Decir panzonas es horrible, para mí son robustas. Mira, yo no estaba cuando Elena hizo el homenaje y La Jornada, que es su diario, aclaró que dijo “inmensas” no “mensas”, pero de todos modos me consta lo cerca que está ella de ese pueblo, tanta solidaridad que ha tenido siempre”, dice Iturbide.

“Cuando yo viví con ellas son mujeres tiernas, que te arrullan, es cierto, son un poco grandes, son más grandes que los hombres, más fuertes, pero insisto, no diría gordas”, agregó.

El «fotoensayo documental» ‘Juchitán de las mujeres’ se publicó en 1989. Incluye fotografías de Graciela Iturbide y un texto de Elena Poniatowska que luego apareció dentro de ‘Luz y luna, las lunitas’. FotO: FILO

Ayer, Elena Poniatowska se fue de Oaxaca y en el aeropuerto todavía no se había enterado de la polémica que despertaron sus palabras, un hecho que el director de la Feria Internacional del Libro, Guillermo Quijas, calificó de “muy divertido”.

“Ella estaba haciendo bromas con todos y dijo eso en tono chistoso, hablándole a dos niñas delgadas que estaban en la primera fila, no hubo para nada crítica por parte de Elena Poniatowska”, afirmó.

Hoy, enterada de lo que pasó, la escritora firmó un comunicado en Facebook, para aclarar que “el domingo 5 de noviembre, en la espléndida exposición en Etla, Oaxaca, tuve el privilegio de entrevistar a Graciela Iturbide y rendirle homenaje antes de que todos viéramos las 220 fotos que se exponen en un espacio excepcional que rescató Francisco Toledo. Recordé que la fotógrafa Tina Modotti vino a Oaxaca hace años y tomó fotografías de mujeres muy delgadas dentro de sus huipiles, en el mercado de Juchitán, porque bebían pulque y no había surgido la industria cervecera ya que al canjear el pulque por la cerveza engordaron. Lo hice sin ningún ánimo de ofender, hablé festivamente y hasta me dirigí a dos jovencitas en primera fila muy delgadas y dije “delgaditas” como ustedes. De mí misma, suelo decir con frecuencia que además de mis 85 años tengo una panza de hipopótamo y no lo digo como insulto sino constatación humorística”, expresó.

“Si es más noticia un comentario sobre la gordura de las mujeres y resulta más importante que toda la situación política de nuestro país después de los dos sismos que acabamos de padecer- Oaxaca en particular- me parece que mi comentario solo sirve de distractor inflado de mala fe.

Siempre he amado a Oaxaca, escribí Juchitán de las mujeres con una gran fotógrafa que admiro y considero mi amiga, Graciela Iturbide. Me he solidarizado desde hace más de 30 años con todas las causas de Francisco Toledo y me dio gusto que no se instalara un Burger King en el zócalo de Oaxaca. Escribí con devoción por Jesusa Palancares, la novela Hasta no verte Jesús mío, que versa sobre la vida de una mujer extraordinaria nacida en Miahuatlán, Oaxaca, lo mismo que la novela El tren pasa primero, basada en la vida heroica de Demetrio Vallejo, oaxaqueño ejemplar”, continúa.

Juchitán y las mujeres. Graciela Iturbide. Foto: FILO

“Sobre Oaxaca he escrito infinidad de artículos. Por lo tanto, además de feminista, considero ser una gran amorosa de Oaxaca. En estos tiempos que anteceden a la elección del 2 de julio de 2018, se exacerban los ánimos y las susceptibilidades. Así comprendo la interpretación de mis palabras en el homenaje a la extraordinaria Graciela Iturbide”, concluye.

“Mi obra no es sobre las mujeres, pues hay hombres, hay niños, hay animales, pero Elena quiso titularla así y así quedó”, recuerda hoy Graciela Iturbide, quien ayer fue también homenajeada por Natalia Toledo, Jorge Fuentes Chávez y Rocío González.

“Yo era joven cuando vi por primera vez la obra de Graciela y me llamó la atención la foto de la señora con el manojo de iguanas en la cabeza. Me acordé de inmediato del mito de la Gorgona y es que las mujeres de Juchitán no petrifican a quienes las miran, pero sí los hechizan. Esa imagen roza aquel mito”, dijo Jorge Fuentes Chávez, uno de los escritores encargados para presentar y homenajear a la fotógrafa.

Graciela Iturbide en la inauguración de su retrospectiva. Foto: Cuartoscuro

“Cuando me cure iré a hacerle una tumba a la señora de las iguanas, Sobeida, ha sido pintada en murales, en pinturas, en San Francisco, en Los Ángeles, ha tenido miles de copias. En Juchitán la llaman la medusa juchiteca”, recordó Graciela Iturbide, quien a la vez festejó muchos homenajes de los que está siendo objeto.

“Me lastimé la rodilla, me lastimé el oído, he tenido que parar mi fotografía sobre la gente del desierto y tuve que frenar mi viaje a España, donde recibiré un premio, pero iré en mayo”, cuenta.

El “fotoensayo documental” Juchitán de las mujeres se publicó en 1989. Incluye fotografías de Graciela Iturbide y un texto de Elena Poniatowska.

“Quien llega al istmo, especialmente a Juchitán, no puede evitar sentir el erotismo que flota en el ambiente. El trabajo de Graciela refleja ese erotismo. Esas fotos trascienden lo poético-erótico y alcanzan lo sagrado”, agregó Fuentes Chávez.

“Ella con su mirada nos regaló un archivo en su Juchitán de las mujeres, para la memoria de nuestros hijos e hijas”, comentó por su parte Toledo. “Ningún fotógrafo tuvo lo que Graciela porque no se metieron a las casa de las mujeres. Ella hizo amistad con muchas de ellas y la invitaron incluso a su ritual de la virginidad. Gracias Graciela porque pese a todo tu Juchitán sigue de pie”, dijo Natalia Toledo.

Graciela Iturbide y Elena Poniatowska en Oaxaca. Foto: Cuartoscuro

La obra de Iturbide tiene una retrospectiva que abarca casi toda su obra en Oaxaca, algo que le ha causado mucho placer.

“Son 200 fotografías, hay desde Juchitán a la India, de la Ciudad de México, he tratado de organizar la retrospectiva tal como yo he trabajado”, afirmó, la persona que está convencida de que “México siempre ha sido un lugar sumamente fotográfico. Estuvieron aquí Henri Cartier Bresson, Tina Modotti, Edward Weston y siempre hubo muchas mujeres fotógrafas, mi admiración por estas mujeres. Es cierto, ahora hay más jóvenes que están en el arte contemporáneo y está bien. Para mí todo es reportaje: enseñar algo que uno hace”, concluyó.