La incapacidad para gobernar del Presidente Enrique Peña Nieto y su Gabinete han provocado un ambiente de crispación y enojo peligroso en todos los sectores, coincidieron analistas. Destacaron que en ningún otro momento se había visto a un Presidente con los niveles de desaprobación como los del actual Jefe del Ejecutivo Federal. Los expertos alertaron que cuando un Presidente en el que la gente no confía se enfrenta a que la gente no reconozca su autoridad.

Ciudad de México, 10 de enero (SinEmbargo).- “Los mexicanos necesitan urgentemente un liderazgo que ponga la mirada en los temas relevantes, que con serenidad los afronte sin miedo, con cambios de fondo, que genere consensos sociales en todos los sectores. Que verdaderamente coloque a México como prioridad”, dijo ayer la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en un comunicado.

Un mensaje duro, que una traducción todavía más dura: Coparmex, uno de los sindicatos patronales más poderosos de México, decidió no firmar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, una versión reeditada de los muchos pactos que han lanzado los presidentes mexicanos. Reveló que le dieron el documento dos horas antes de firmarlo. Dijo que era apresurado y poco responsable.

Y en una señal del desfase que se vive dentro del gobierno, en el evento realizado en Los Pinos para la firma del Acuerdo, desairado por Coparmex, Alfonso Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y un priista del Estado de México como el mismo Presidente, llamó a Peña “estadista”. Y afuera, en las calles, la gente continúa las movilizaciones en contra de los aumentos a los combustibles.

La posición de Coparmex, sin embargo, no es distinta a la de los analistas de la vida política del país, quienes consideran que la crisis de gobernabilidad que enfrentan el Presidente Enrique Peña Nieto y su Gabinete es más aguda y peligrosa que cualquier otra que se haya vivido en México durante los últimos sexenios

Politólogos a SinEmbargo plantearon que ni el levantamiento del movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994; ni la caída del sistema de 1988 que le permitió arribar al poder a Carlos Salinas de Gortari, o la elección de 2006 donde el panista Felipe Calderón Hinojosa obtuvo la Presidencia de la República con una marginal diferencia de votos respecto a su contrincante Andrés Manuel López Obrador, significaron una crisis como la que se vive hoy.

La marcha de ayer. Al mismo tiempo, en Los Pinos, al Presidente lo llamaban “estadista”. Foto: SinEmbargo

La marcha de ayer. Al mismo tiempo, en Los Pinos, al Presidente lo llamaban “estadista”. Foto: SinEmbargo

Y si la historia se remonta al final de la administración del ex Presidente Gustavo Díaz Ordaz con la represión estudiantil de 1968, aún con aquel repudio a cuestas, el Partido Revolucionario institucional (PRI) y el mandatario pudieron salir mejor librados que Peña Nieto en la actualidad.

“No recuerdo algo de esta magnitud. Cuando el levantamiento Zapatista había malestar, pero no como ahora. Había crisis, pero no estos movimientos vandálicos por todo el país. No lo recuerdo y no sabemos qué puede pasar, si esto llegara a otros niveles. La apuesta del Gobierno es que la gente se vaya calmando poco a poco”, dijo José Antonio Crespo Mendoza, politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Crespo Mendoza hace referencia a las manifestaciones que se han replicado durante los últimos días en casi todo el país en contra del incremento del precio de las gasolinas y los saqueos que se registraron el miércoles, jueves y viernes de la semana pasada en diversos estados del país.

La consignas de “fuera Peña” y “no al gasolinazo” han sido la constante.

Esta tarde el Presidente Enrique Peña Nieto defendió, de nueva cuenta, el gasolinazo y presentó el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Foto: Cuartoscuro

Esta tarde el Presidente Enrique Peña Nieto defendió, de nueva cuenta, el gasolinazo y presentó el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Foto: Cuartoscuro

Para María Eugenia Valdés Vega, politóloga especializada en procesos electorales, padrón electoral y sistema político mexicano de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México no había tenido un Presidente de la República tan repudiado como Peña Nieto.

“Es el Presidente más desprestigiado y más solitario que ningún otro. Todos acaban solos. En el viejo régimen priista ya a finales del gobierno empezaban a quedarse solos y sin poder, pero entonces el presidencialismo era muy fuerte; la figura presidencial era importante y fuerte. Ahora está desvalorizada, de ninguna manera puede equipararse a ningún Presiente. Recuerdo cuando Díaz Ordaz terminó su Gobierno, después del 68 fue muy repudiado, pero ni siquiera él estaba tan desprestigiado, porque tenía el apoyo de una parte de la sociedad muy conservadora y autoritaria. En cambio ahora, no hay nada que nos haga pensar que hubo antes cosa parecida”, dijo.

Ivonne Acuña Murillo, académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, recordó que antes de 1968 hubo una gran movilización en el país, pero de sectores que pertenecían al PRI y al campo.

“Eran organizaciones campesinas que querían democratizar la vida de los sindicatos, y fue una rebelión dentro del PRI. Pero esta rebelión generalizada no es contra el PRI o dentro dentro del PRI, sino en contra de una medida tomada por el Gobierno que perjudica a toda la población”, señaló.

María Eugenia Valdés explicó que la recta final del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue complicada: se dio el levantamiento zapatista en enero de 1994; y el crimen del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta en marzo de ese mismo año. Aunado a la crisis económica, esos hechos hicieron de la sucesión presidencial un evento difícil.

Sin embargo, criticó, los equipos de los ex presidentes eran más robustos que el Gabinete de Peña Nieto.

“¿[Luis] Videgaray como Secretario de Relaciones Exteriores? Es un despropósito, yo lo entiendo como un requerimiento de Donald Trump [Presidente electo de Estados Unidos]. Regresamos al priismo, sin el viejo régimen, con una clase política muy disminuida. Si entendemos la gobernabilidad como la capacidad de gobernar, es decir, como una cualidad del gobierno o de los gobernantes, y no se tiene esa capacidad, la sociedad se vuelve ingobernable porque en el gobierno son incapaces, ineptos”, explicó.

EL PRESIDENTE NO TIENE RECONOCIMIENTO

En agosto de este año el diario Reforma publicó una encuesta en la que el Presidente de la República tiene un 74 por ciento de desaprobación. Es decir sólo dos de cada 10 ciudadanos aprueban su administración.

La muestra también reveló que entre líderes, Peña Nieto registró el nivel más bajo con 82 por ciento de desaprobación. De abril a agosto, en cuatro meses, el Jefe del Ejecutivo Federal cayó 7 puntos en su popularidad.

Acuña Murillo explicó que el factor de la baja popularidad no estaba presente en casos de otros presidentes.

“Es una crisis de desempeño, la gente no cree en el Presidente. Sólo 2 de cada 10 asumen que está haciendo bien las cosas. Según la teoría política, un Presidente en el que la gente no confía enfrenta una crisis de legitimad que lleva a que la gente no obedezca. La gente no está reconociendo la autoridad del Presidente”, dijo la académica.

La caída de Peña Nieto no tiene precedentes y podría llegar incluso a presentar números negativos en los dos años de Gobierno que le restan.

Acuña recordó que presidentes algunos ex presidentes llegaron a posicionarse como mandatarios fuertes, por ejemplo, Carlos Salinas quien llegó fortalecido a su Cuarto Informe de Gobierno. Mientras, Peña Nieto vivió el clímax de su sexenio en el segundo año con el “Pacto por México” y la aprobación de las reformas estructurales, pero a partir de su tercer año empezó su descenso. En 2014, por ejemplo, el escándalo de la “casa blanca” y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron dos momentos mortales para la figura presidencial.

“Este año que acaba de terminar, a partir de mayo, empezó a bajar su popularidad en picada. No son picos que suben y bajan, es una tendencia constante. Con lo que está pasando ahora no creo que suba, no creo que vaya a repuntar, o se mantiene ahí o sigue bajando. Todavía puede bajar más o empezar en número negativos, cosa que no se ha visto jamás”, explicó.

La académica precisó que se esperaba que Peña Nieto diera una explicación sobre el “mega gasolinazo” creíble en su primer mensaje del año, después de regresar de vacaciones. O que incluso diera marcha atrás a la medida. Pero no fue así. El mandatario anunció sólo dos cambios en su Gabinete, entre ellos, el retorno del ex Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, ahora en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Los cambios en el Gabinete se percibieron insensibles a lo que sucede en el país.

Suman 12 días de movilizaciones en el país en contra del "mega gasolinazo" y para exigir la renuncia de EPN. Foto: Cuartoscuro

Suman 12 días de movilizaciones en el país en contra del “mega gasolinazo” y para exigir la renuncia de EPN. Foto: Cuartoscuro

LAS MANIFESTACIONES Y SAQUEOS

El sábado, ciudadanos, transportistas y otros grupos civiles marcharon en 13 estados del país y la Ciudad de México en contra del “mega gasolinazo”, y sumaron 10 días consecutivos de protestas.

En la Ciudad de México, Estado de México, Chiapas, Jalisco, Puebla, Guerrero, Baja California, San Luis Potosí, Guanajuato, Sonora, Tabasco, Michoacán, Sinaloa y Nuevo León la consigna fue “No + gasolinazos” y “¡Fuera Peña!”.

Las manifestaciones han llegado a ser más intensas que el clamor que surgió a raíz de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014, consideró Ivonne Acuña.

El “mega gasolinazo” ha movido prácticamente a todos los sectores de la población. El sector empresarial, que estuvo ausente en el reclamo por la desaparición de los normalistas, ha sido uno de los más activos en el inicio de este año.

“La protesta por Ayotzinapa no fue un movimiento de todo el país. La diferencia hoy es la intensidad de esta manifestación y el corto tiempo donde se está dando. Llevamos apenas los primeros días del año y la gente sigue saliendo a la calle y sigue protestando”, explicó Acuña Murillo.

Acuña destacó la preocupación por los saqueos que se han registrado en el marco de las movilizaciones, pues alertó que en ellos se han sumando “gente común que no lo haría en la normalidad”.

En tanto, María Eugenia Valdés prevé que la sucesión presidencial de 2018 podría ser violenta como respuesta a la inestabilidad y la ingobernabilidad que enfrenta el país.

“Me parece grave lo que está pasando. Hay un ambiente de mucha crispación, de mucha descomposición y ausencia de liderazgo que nos pone en una situación difícil”, dijo.


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