¿Hay vida profesional después de Elizabeth Taylor para Lindsay Lohan?
Por: Mónica Maristain - febrero 10 de 2013 - 0:00
De revista, Fama, TIEMPO REAL, Último minuto - Sin comentarios
Ciudad de México, 10 feb (SinEmbargo).- El estreno en México de Liz & Dick, el telefilme que narra el romance tormentoso entre el actor escocés Richard Burton y la diva de los ojos violeta, dejó un amargo sabor de boca, entre otras cosas, por la deficiencia de un guión absurdo y de una factura visual absolutamente artificial y hueca.
Pero todos los ojos, como es de prever, estaban puestos sobre ella. Todos queríamos saber cómo la artista drogadicta, alcohólica y cleptómana en que se ha convertido la otrora estrella infantil Lindsay Lohan hacía frente a un mito como el representado por Liz Taylor, una de las actrices más emblemáticas de la cultura estadounidense.
El telefilme, estrenado en noviembre pasado en inglés, llegó a la pantalla latinoamericana gracias a los buenos oficios de HBOla, cuya casa matriz adora este tipo de productos, algunos de los cuales llegó a producir, por caso Hemingway & Gellhorn, protagonizado por la australiana Nicole Kidman y el británico Clive Owen.
Precisamente, hay que preguntarse en este punto la verdadera eficacia de estos formatos donde personajes célebres de la cultura contemporánea, muy frescos todavía en la memoria colectiva, son “recreados” frente a las cámaras.
Hay mucho de gusto y poco de unanimidad al respecto. Clive Owen como Hemingway, a pesar del gran actor que es, queda chico frente a la imagen física y portentosa del que hacía gala el autor de El viejo y el mar.
La actriz Michelle Williams, en cambio, hizo a una Marilyn exquisita en My week with Marilyn, pero hay que decir que se trata de cine, un medio poco inclinado a esa bizarría que en la televisión constituye la mayoría de las veces un sello de fábrica.
Ahora bien, ¿si la pelirroja Lohan pasó la prueba, que es de lo que trata la nota? Pues no.
¿Si otra actriz que no fuera Lindsay no hubiera pasado la prueba, la crítica hubiera sido de todos modos un poco más benévola con ella? Pues sí.
ODIEMOS A LINDSAY LOHAN
La protagonista de Chicas pesadas se ha ganado a pulso el odio popular, merced a sus excesos, a sus escándalos públicos, a sus robos, a sus entradas y salidas continuas de la cárcel.
No es sorpresivo en consecuencia notar mucha inquina extra en la aproximación crítica hacia su trabajo en Liz & Dick, lanzada por la distribuidora Lifetime, la señal de cable de Walt Disney, dirigida por Lloyd Kramer y producido por Larry A. Thompson. El guión está escrito por el inglés Christopher Monger (Temple Grandin).
“Elizabeth Taylor y Lindsay Lohan se parecen tanto como Jack Nicholson y Mr. Bean”, opinó en forma contundente la revista Z.
Sin embargo, una de las pocas cosas que se rescatan de la película es, precisamente, lo parecida que está Lilo a la legendaria actriz de Cleopatra.
Tan parecida como un disfraz muy bien hecho, con una labor de maquillaje impresionante, unos apósitos que la hacen ver gordísima y los propios kilos que Lindsay se metió encima para acercarse a las conocidas redondeces de la Taylor.
Pero eso que podría ser una virtud, constituye el mayor defecto del telefilme: todo es maquillaje, todo es “como si” y no hay nada de verdad ni en las actuaciones, ni en los diálogos, mucho menos en las situaciones.
En Liz & Dick, Richard Burton (encarnado por Grant Bowler) hace como que le compra una avioneta a su amada, la amada hace como que le tira los platos por la cabeza a su querido, ambos hacen como que pelean porque ella tiene dos Oscar y él ninguno…y así.
¿De esa artificialidad, de esa pésima dirección de actores, tiene la culpa Lohan?
En un elenco elegido por el aspecto físico más que por su calidad interpretativa, el único que sobresale en David Hunt, el actor inglés que hace del hermano de Burton, Ifor Jenkins, y quien se destaca por la verdad conmovedora con que pintó su personaje.
¿TODO HA TERMINADO AQUÍ?
La interpretación de Elizabeth Taylor para la pantalla chica no era sólo un trabajo más para Lilo. Por eso no debe de haber resultado nada grato leer la crítica del prestigioso Hollywood Reporter, que consideró su filme “lamentable de principio a fin y con todo derecho de ingresar al apartado de las películas cómicas”.
Lindsay, objeto de burlas para los críticos de toda laya en los Estados Unidos, parece haber perdido la oportunidad de demostrar que todo su talento no ha sido derrochado y que aún existe para ella un camino en el cine y en la televisión.
Sin embargo, el horizonte no se presenta claro para la estrella de Hollywood. Hace apenas dos días se desplomó en su hotel, a causa de lo que luego su representante calificó de deshidratación.
El filme The Canyons, sobre el libro de Breat Easton Ellis, y que ella protagoniza junto al actor porno James Deen, no encuentra distribuidora.
A pesar de que es una máquina de ganar dinero, tuvo que pedir prestado a su amigo Charlie Sheen, con el que hace una escena de cama para Scary Movie 5, a estrenarse en abril próximo, unos 100 mil dólares para hacer frente a una deuda impositiva (entre otras cosas, ¿qué cosa buena puede salir de la amistad entre Sheen y Lohan?).
Tiene apenas 26 años, pero su rostro, pasado por el filtro de la cirugía estética parece el de una anciana. Ha vivido mucho, malgastado otro tanto y su carrera no alcanza a despegar. El público, además, demuestra estar hasta el gorro de los escándalos de Lilo.
Así las cosas, nunca es de ley hacer leña del árbol caído y, quién sabe, tal vez pronto Lindsay despierte y tape la boca a todos los que ahora la denuestan.










