La Alerta de Género emitida en 2015 en el Estado de México ha sido un fracaso, afirman organizaciones civiles, pues los 11 municipios donde se implementó siguen siendo los más peligrosos para las mujeres. Las fallas en la aplicación de los protocolos de este mecanismo, así como la indiferencia y omisiones por parte de las autoridades para investigar los asesinatos con características feminicidas, han contribuido en la comisión de este delito. El número de víctimas varía, mientras que el registro de los feminicidas es casi inexistente.

La entidad, cuna del priismo, es líder en asesinatos de mujeres, quienes primero son reportadas como desaparecidas y después de varios días o meses sus cuerpos, con signos de tortura o de abuso sexual, son hallados en zonas deshabitadas y de difícil acceso.

Ciudad de México, 11 de marzo (SinEmbargo).– Los gobiernos y sus alertas de género fallaron, afirman grupos de la sociedad civil: en México, siete mujeres siguen siendo asesinadas cada día y sólo el 25 por ciento de los casos son investigados como feminicidios. El país ocupa el lugar 16 a nivel mundial en violencia feminicida, de acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidad (ONU) Mujeres. En la última década, el Estado de México ha concentrado el mayor número de crímenes extremadamente violentos en contra de las mujeres.

La entidad gobernada por Eruviel Ávila Villegas ya rebasó los niveles reportados por Chihuahua, que desde la década de los noventa del siglo pasado atrajo la atención nacional e internacional no sólo por la crisis de violencia que se generó en asociación con el narcotráfico, sino por la comisión de feminicidios.

En lo que va de 2017, en el Estado de México se ha reportado la desaparición de 49 mujeres y el asesinato de 46. El caso más reciente que generó indignación fue el de Elena Arlette Salas Chávez, de 32 años de edad y defensora de los animales, cuyo cuerpo en avanzado estado de putrefacción apareció, después de seis meses de desaparecida, al interior de un tambo con agua en un domicilio del municipio de Tultitlán.

El caso de Elena Arlette está lleno de irregularidades por parte de las autoridades mexiquenses, que, según la hermana de la víctima, podrían estar coludidas con los familiares del esposo de la joven activista, a quien supuestamente pertenece el otro cadáver hallado en el mismo domicilio. Isabel Salas ha asegurado que su cuñado está vivo y que, por su temperamento y antecedentes violentos en contra de su hermana, él pudo haber participado en el feminicidio.

Isabel teme que la Fiscalía mexiquense dé carpetazo a esta indagatoria dejando impunes ambos asesinatos. De ser así, Elena Salas se sumaría a la larga lista de víctimas de feminicidio a las que no se les ha hecho justicia y que en pocos meses pasan al olvido.

A mediados del año pasado, el secuestro y asesinato de Karen Esquivel Espinosa de los Monteros, de 19 años, y de Adriana Hernández, de 52, provocó que se retomara la atención a la crisis de desapariciones y feminicidios en la entidad, un fenómeno que va en aumento sin que las autoridades intenten contenerlo de manera pertinente. A este doble feminicidio cometido en Naucalpan se sumó el de Evelyn, una niña de siete años que apareció en una bolsa de plástico con un gran corte en la garganta.

Desaparecer mujeres para después asesinarlas brutalmente se ha vuelto una constante en el Estado de México, convirtiéndose en el nuevo epicentro de los feminicidios a pesar de que en noviembre de 2015 la Secretaría de Gobernación (Segob) emitió la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en los municipios de Ecatepec de Morelos, Chalco, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Ixtapaluca, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco.

ALERTA DE GÉNERO FALLIDA

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) informó que de 2005 a 2014, en el Estado de México desaparecieron 4 mil 281 mujeres. Mientras que el Observatorio Nacional del Feminicidio refiere que de enero de 2015 a junio de 2016 se reportó la desaparición de 2 mil 043 mujeres, y que el 62 por ciento de las víctimas tenían entre 10 y 20 años de edad. En lo que va de 2017, 25 mujeres han desaparecido en la entidad, informó la organización Solidaridad por las Familias.

Para que se emitiera la Alerta de Género en la entidad que vio nacer al Presidente Enrique Peña Nieto, más de 3 mil 500 mujeres tuvieron que ser asesinadas desde el año 2000. Después de que se tipificó el feminicidio en el Estado de México –delito que es castigado con penas de 40 a 70 años de prisión–, entre 2011 y 2016 se reportó el asesinato de mil 984 mujeres, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De esta manera, el sexenio de Ávila Villegas se coloca como el más mortal para las mujeres.

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidios en el Estado de Mexico (Mexfem), el año pasado 263 mujeres fueron asesinadas en la entidad –39 de ellas en Ecatepec–; sin embargo, sólo 56 casos fueron reconocidos como feminicidios por la Procuraduría General de Justicia mexiquense (PGJEM), que desde marzo de 2011 a la fecha sólo ha abierto 299 carpetas de investigación por este delito.

Activistas y defensores de los derechos de las mujeres han manifestado que la implementación de la Alerta de Género es una de las estrategias con la que Ávila Villegas busca perfilarse para las elecciones presidenciales de 2018, y es que el mecanismo ha resultado ineficiente.

Ecatepec, el municipio más poblado del país, es también el peor lugar para ser mujer: en los últimos nueve años su tasa de feminicidios se disparó 140 por ciento, de acuerdo con cifras del Inegi. Los otros municipios en los que más casos registraron en 2016 son Naucalpan, con 17 mujeres asesinadas; Toluca, con 16; Chimalhuacán, con 15; Chalco, con 13; Nezahualcóyotl, con 12; Tultitlán, con 11; Ixtapaluca, Nicolás Romero y Tlalnepantla, con nueve cada uno, y Cuautitlán Izcalli con siete.

Los registros administrativos publicados por el Inegi evidencian que el homicidio doloso de mujeres representa un importante problema en el Estado de México, pese a que las autoridades locales tiendan a minimizarlo.

El pasado 8 de marzo, con los recientes feminicidios de Elena Arlette, Vanessa Medina (21 años), Marisela Ruiz (62 años), María Victoria (25 años) y otras víctimas de las que aún se desconoce su identidad, Lorena Cruz, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), reconoció que el Gobierno mexicano aún tiene un gran pendiente en la erradicación de la violencia de género.

Mexfem alertó desde hace un par de años que “las acciones implementadas por el Estado de México no corresponden a la verdadera problemática de la violencia contra las mujeres y la falta de acceso a la justicia para las mujeres, pues aun cuando se dotaron de recursos y competencias a ciertas instancias, no resolvieron de fondo la discriminación e impunidad que persiste en estas instituciones, creando un contexto de simulación en esta entidad”.