LA NUEVA NANA DE LOS NIÑOS: LA TABLET

10/05/2015 - 12:00 am

Se está volviendo un escenario común, adultos ensimismados en su teléfono celular, y a su lado, niños cada vez más jóvenes absortos ante una tablet, las frases como “yo ni le sé mover y él bien que lo hace” se escuchan en las reuniones familiares.

Las nuevas generaciones están teniendo acceso  a tecnologías que muchos adultos todavía no comprenden del todo, y algunos de ellos, todavía no aprenden ni a hablar.

Pero, ¿cuáles son los riesgos o beneficios que trae poner en las manos de niños un aparato tan sofisticado como un iPad? Y más importante, ¿están los padres conscientes de ellos?

Foto: Luis Barrón, Sinembargo
Foto: Luis Barrón, Sinembargo

Ciudad de México, 10 de mayo (SinEmbargo).- Jorge, de 7 años, llega de la escuela alrededor de las tres de la tarde, su abuela es quien está a su cargo de lunes a viernes, lo recoge, cuida y alimenta, hasta cerca de las 19 horas. Luego de comer y ver un poco la televisión, sabe que llega el momento de jugar un rato con el iPad de su tutora de medio tiempo, pues el suyo está sólo disponible para los fines de semana y vacaciones, en donde ya tiene algunos juegos de superhéroes y aventuras descargados. Pasa alrededor de media hora antes de que lleguen sus padres a ayudarlo a hacer la tarea y llevarlo a su casa.

En entrevista con SinEmbargo, la madre de Jorge dice que el primero de sus dos hijos utiliza este dispositivo desde los cinco años, cuando decidió comprársela “para complacerlo ya que la estaba pidiendo por ver que sus primos la tenían y él no”, y asegura que desde entonces existen restricciones para su uso (alrededor de dos horas en todo el día, durante fines de semana y vacaciones).

Como cualquier niño de su edad, es fanático de The Avengers, por lo que los juegos y aplicaciones de superhéroes o personajes de películas son sus favoritos, aunque también gusta de invertir su tiempo en las construcciones tridimensionales de Minecraft. Prefiere, aunque estén disponibles en la pantalla de su casa, ver caricaturas y filmes en Netflix, desde su propio iPad y también, toma fotos de su hermano menor.

Al igual que sus primos, de 11 y 9 años, quienes a decir de su madre le inyectaron el gusto por esta tecnología, no piensa dos veces si alguno de sus familiares adultos le ofrece salir a jugar al parque o una “cascarita” callejera. Sin embargo, el iPad es por mucho el “juguete” más sometido a condición si de conseguir algo se trata. Si se porta mal, no hay tablet, si contesta de manera grosera, se le retira entonces ese aparente privilegio.

Pros y contras, dependen del contexto: experto

“¿Para qué usan los dispositivos y en qué contexto? Eso matiza todo, tanto los beneficios como los riesgos”, dice a SinEmbargo el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  Javier Alatorre Rico.

El especialista, quien suele trabajar con niños desde los tres años en su proyecto “Entornos de aprendizaje”, dice que no existe una edad ideal para acercar a los menores a estas tecnologías, pues lo importante es preguntarse en  sí “¿a dónde los voy a conectar?, ¿qué quiero que aprendan?, ¿qué quiero que conozcan?, ¿sobre qué quiero que piensen?”.

Lo que no se puede sustituir, dice, es el acompañamiento de los padres en este proceso de aproximación a la red y los dispositivos que le dan acceso.

Por su parte, la psicóloga de la misma casa de estudios, con maestría en psicopedagogía, Sandra Martínez, coincide en entrevista, en que no se puede hablar de una edad recomendable, pero “por los signos de nuestros tiempos, los niños están inmersos en las nuevas tecnologías y en los avances acelerados, alejarlos de la realidad que estamos viviendo y del lenguaje que ha cambiado a partir de la tecnología, sería hacerlos analfabetos tecnológicos y quedarían rezagados incluso socialmente. Por otra parte, podríamos pensar que al ingresar a la escuela, en edad preescolar, se pueden utilizar estos dispositivos con contenido educativo”.

César, de 38 años, tiene dos hijos, quienes usan las tabletas desde los tres y un año respectivamente, y él, como programador, es un ferviente defensor de este tipo de herramientas. “Me parece que mientras más temprano tengan acceso a la tecnología, mejores habilidades pueden desarrollar a largo plazo en esos terrenos cada vez más imprescindibles”, dice a SinEmbargo.

Alatorre Rico, experto en desarrollo infantil, refuerza que la idea de familiarizarse con los recursos electrónicos desde temprana edad les ayuda a construir una alfabetización digital, “eso abriría la posibilidad de una inserción a la sociedad, a la escuela, al trabajo, con mucho más facilidad”.

Foto: Luis Barrón, Sinembargo
Foto: Luis Barrón, Sinembargo

ARMAS DE DOBLE FILO

Para Brenda, madre de Santiago de cinco años, la idea de comprar un iPad vino como una especie de distractor para su pequeño mientras ella y su esposo estaban en el trabajo o en algún viaje. Con el tiempo se dieron cuenta que ésta era una herramienta valiosa para su desarrollo intelectual, con aplicaciones matemáticas, de reconocimiento de palabras o para agilizar la memoria, así como para la pronunciación, pues una de las actividades favoritas del niño es ver películas o videos.

“Te ayudan, pero son un arma de dos filos”, dice a SinEmbargo, y explica que aunque no es su caso, ha visto a algunos niños que “se pueden enajenar” con el dispositivo, que al carecer de límites de tiempo por parte de sus padres, pueden pasar horas y horas jugando, viendo películas o incluso explorando la web.

“Está la inversión de tiempo, que es una discusión que se dio en el siglo pasado, con la televisión. Y es que si yo invierto tiempo e intereses en el dispositivo, eso va a competir con la posibilidad de participar en otras actividades, en cuestiones de entretenimiento de otro tipo, de relacionarme con los amigos, con la comunidad, de invertir un tiempo que sea disponible para los trabajos escolares, va a haber una competencia en ese sentido, y claro que es muy seductor el dispositivo. En ese sentido puede ser un obstáculo para desarrollar otras cosas”, explica el académico de la Faculta de Psicología.

Señala que en el ámbito emocional, los niños pueden desarrollar una cierta dependencia, sobre todo si se les permite entrar en redes sociales. “Hay una necesidad de estar metido, de estar sabiendo qué pasa, quién me contesta, quién me pone dentro de sus vínculos, quién le da manita para abajo o para arriba a lo que escribí. Y pienso que sí puede afectar, dependiendo de la respuesta que reciba de los medios”.

Para Vera, esposa de César, mencionado anteriormente, es mejor andar con cautela ante estos temas, pues con la diferencia de opiniones entre los padres, es fácil que los límites se desdibujen y se caiga en un desequilibrio. “se debe tener mucho cuidado con algunas cosas, pero la principal es que es una nana que te da tiempo libre a ti como adulto y eso es un problema, por eso se llega a no haber equilibrio en su uso, que es lo que creo que nos ha pasado”, acepta.

En el caso de su hijo mayor, actualmente de ocho años, de los cuales cinco ha tenido contacto con tablets, dice que debido al entretenimiento que el pequeño puede obtener del iPad se han descuidado otros aspectos de su desarrollo, como las actividades físicas. “Y aunque es un niño sano, es muy sedentario y cuesta trabajo convencerlo de ir al parque por ejemplo y eso es más responsabilidad de los papás. Otro problema con nosotros es que los papás siempre estamos con un aparato en las manos y así es casi imposible prohibírselos”, dice.

“A veces no promovemos suficientes salidas o actividad física, pero eso es independientemente del iPad, me parece.  Creo que lo mismo podría pasar con la tv si no hubiera iPad”, coincide por su parte César.

La psicopedagoga utiliza como ejemplo la película de Pixar “Wall-E”, en donde los humanos pasan todo el día sentados ayudándose de computadoras, pantallas y todo lo que la tecnología les proporciona sin necesidad de realizar actividad física, y por lo tanto son personas obesas, para ilustrar una situación fuera de control “estos aparatos no permiten que los niños realicen actividades físicas, se vuelven personas sedentarias y se incrementan los problemas de sobrepeso. Estos aparatos son tan llamativos y adictivos que los niños, e incluso los adultos, se sumergen en ellos alejándose del entorno social”, dice.

El sedentarismo, así como la mala alimentación son los principales culpables del sobrepeso y la obesidad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y México, tiene el primer lugar a nivel global, con uno de cada tres menores con alguna de estas condiciones.

LA NUEVA “NANA”

Actualmente, el iPad, entre las tablets la más popular, tiene un costo en el mercado de 3 mil 999 pesos, en su versión más económica (iPad Mini), en las siguientes generaciones y tamaños los precios se disparan hasta los 14 mil 300 pesos , según sus características.

Entre los papás entrevistados, la inversión varía, pues algunos complacen a más de un hijo con este regalo. El gasto, que en ocasiones incluye también compras de apps o dentro de ellas, juegos, micas o carcasas, varió de los 6 mil a los 10 mil pesos.

Una “niñera” cara, pero en una sola emisión. Aunque a veces frágil.

En el caso del matrimonio en el que la tecnología muchas veces divide opiniones, la madre de familia acepta que quizá su error fue dejarle un objeto tan complejo a un niño tan pequeño. Eso, y la falta de límites.

“Casi nunca tuvo límites de tiempo y como su papá es pro estas nuevas tecnologías era muy difícil equilibrar”. Con su segunda hija, actualmente de un año, empezaron con una tableta “súper sencilla y mucho más barata”, pues dice, el niño de ocho años hasta el momento ha roto un par de iPads.

Un común denominador entre los padres entrevistados es que ambas figuras trabajan, y la tablet puede fungir más que como un entretenimiento o una distracción, como una “nana” que los dota del tiempo de descanso necesario después de una jornada laboral.

“No es que haya buenos o malos en ese sentido, pero hay condiciones objetivas que llevan a esto”, dice el psicólogo Alatorre Rico, “sí creo que por ejemplo, se sustituyen relaciones y las posibilidades de construir cosas con los hijos”.

A diferencia de la televisión, que popularmente se criticó, había criado a ya varias generaciones, las tabletas o los celulares se pueden llevar a todos lados con mayor facilidad, “y en cualquier momento que el adulto necesite entretener al niño, inmediatamente le da cualquier dispositivo y el niño no lo importuna”, dice Sandra Muñoz.

“Los padres en la actualidad necesitan trabajar tiempos completos, y creen no poder brindar la atención que los niños demandan, por lo tanto los padres buscan compensar la falta de atención sustituyéndola con juegos, aparatos y juguetes costosos”, continúa.

Y no sólo eso, resulta también un buen instrumento de control paternal, como dice César: “No usar el iPad es el método favorito de castigo, a veces se condiciona su uso a cumplir alguna tarea”.

Brenda coincide, al decir que en ocasiones el aparato se le sanciona según su conducta, y él sabe que se trata de una especie de recompensa cuando ha cumplido con todas sus tareas cabalmente, aunque acepta que de repente sí se pone medio rebelde y quiere imponer ‘es mi iPad y entonces yo la manejo el tiempo que yo quiera” y pues no”.

“Yo tengo un trabajo que me deja toda la tarde con ellos y tengo los recursos para pagar para que me ayuden y aún así no ha resultado fácil hacerme de una rutina diferente, pero definitivamente sí creo que es muy importante intentarlo”, concluye otra de las madres.

Foto: Luis Barrón, Sinembargo
Foto: Luis Barrón, Sinembargo

LOS PELIGROS DEL CONTENIDO

Ambos expertos, así como los padres consultados coinciden en que la supervisión adulta debe estar (y está, según dicen) presente cuando se le da uno de estos regalos a un niño pequeño y sobre todo si se le permite el acceso a la web.

De manera técnica, el experto Javier Alatorre señala como un peligro la vinculación a cierto tipo de comunidades con las que se podrían encontrar los jóvenes. “Existe mucho la posibilidad de con qué valores me voy a encontrar, con qué intereses, puede ser objetos de abusos, puede inducir a incurrir en conductas de riesgo de todo tipo”.

Además del impacto que podría tener el sinnúmero de información en su incipiente construcción de la realidad. “Nosotros sabemos de qué está llena la red, puede haber cosas maravillosas, pero también puede tener acceso a interpretaciones de la realidad llenas de violencia, de destrucción. Y tiene un peso muy fuerte, la interpretación que puede construir de la realidad a partir de lo que ofrecen los medios electrónicos. Ya sea en un contenido de un juego, del personaje que va matando y destruyendo lo que tiene enfrente, o puede ver videos terribles de suicidios, de decapitaciones, guerras, hasta catástrofes naturales”.

“Es como ver el noticiero, está lleno o de catástrofes y cuestiones terribles o de banalidades insospechadas […] la fuerza que tienen esos dispositivos es que puedo acceder a cualquier hora, a cualquier tipo de contenido, sin ninguna restricción”, complementa.

La maestra en psicopedagogía destaca la capacidad de los padres para poner filtros: “pero recordemos que los niños por estar inmersos en este universo tecnológico llevan la delantera a los padres y con el placer que da burlar a la autoridad, sin dificultad saben quitar los candados. Siendo esto muy peligroso para ellos por que no tienen la experiencia para detectar cuando se trata de fraudes, abusos de todo tipo, incluso sexuales, son presa fácil para cualquier persona que quiera abusar de ellos”.

PADRES INSUSTITUIBLES

“El uso de los dispositivos móviles por los infantes es controversial ya que por una parte pueden desarrollar habilidades motrices de coordinación fina, mejora en la atención e incluso puede prepararlos para un adecuado desempeño en sus funciones ejecutivas como planeación, anticipación, cambios, etc. Por otro lado, todos estos dispositivos llevan a los niños a una sobre estimulación de tipo visual y auditiva manteniéndolos en una excitación constante la cual genera dificultades de comportamiento y aprendizaje. No obstante, si los adultos tiene el control del tiempo de uso y acompañan a sus hijos podrían tenerse mayores beneficios”, dice Martínez.

Para Jorge, jugar o ver películas en el iPad sigue siendo más divertido si lo hace junto a sus primos o con alguno de sus padres. Al final, si escucha que afuera alguno de los vecinos comienza a jugar con su pelota, no dudará en bloquear el aparato y pedir permiso para salir.

Santiago por su parte, y aunque complementa sus cursos de aprendizaje matemático y de idiomas con la ayuda del iPad, le gusta también jugar “Avión”, ese viejo juego de cuadros pintados en el suelo o con sus Legos.

Vera continúa con los esfuerzos para convencer a su hijo de unirse a un equipo de futbol y salir a nada más seguido, y está de acuerdo que la mejor opción no es prohibir estos dispositivos, pero no dotarlo de una importancia tal que se convierte en el juguete principal. “Yo creo que debería estar dentro de la vida de los niños como parte de una dinámica llena de actividades diferentes de tal forma que no les quede mucho tiempo para tener que usarla”, dice.

La psicopedagoga destaca la oportunidad de los padres de informarse sobre los productos educativos que existen en el mercadopara estimular las habilidades de la etapa del desarrollo en la que se encuentren. “Sin embargo, lo que es insustituible es la compañía de los padres, ningún juego, juguete o tecnología por más sofisticado que sea, por sí solo brindará la estimulación que el niño requiere y la satisfacción que el contacto con los padres proporciona”, concluye.

 

 

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