Mogadiscio, 10 jun (EFE).- Al menos tres personas han resultado muertas hoy en Mogadiscio durante las manifestaciones que han tenido lugar en contra de la retirada del Primer Ministro, Abdulahi Mohamed, acordada ayer por los presidentes del Gobierno Federal Transitorio y del Parlamento Transitorio de Somalia.

Ayer, el presidente, Sharif Seikh Ahmed, y el líder del Parlamento, Sharif Hassan Sheikh Adan, enfrentados políticamente acordaron en Kampala retrasar un año las elecciones previstas para agosto de 2011, al tiempo que decidían que el actual primer ministro tendrá 30 días para presentar la dimisión.

El acuerdo de Kampala, en el que han actuado como mediadores el presidente de Uganda, Yoveri Museveni, y el representante de la ONU para Somalia, Augustine Mahiga, precisa que, tras las renuncia de Mohamed, el Presidente tendrá que designar un nuevo primer ministro.

La Policía no pudo evitar que los manifestantes incendiaran y destruyeran dos hoteles en Mogadiscio y, en uno de ellos, el Hotel Medina, los vigilantes abrieron fuego contra los participantes en la protesta y mataron a dos personas.

En otro suceso, en el distrito de Dherkenley de Mogadiscio, miembros de una milicia progubernamental abrieron fuego contra los manifestantes y mataron a un soldado del Gobierno que tomaba parte de la protesta.

El jefe de Policía de la comisaria de Afarirdood, a la que corresponde la seguridad de la zona del Hotel Medina, instó “al gobernador de la región y al alcalde (de Mogadiscio) a venir y hablar con la gente para ver si les escuchan”.

Los hoteles Medina y Weheliye, destruidos hoy, alojaban a docenas de parlamentarios somalíes, que huyeron de ellos protegidos por las fuerzas de seguridad gubernamentales.

Posteriormente, soldados del Gobierno acudieron al hotel Medina y detuvieron al personal de seguridad del establecimiento, mientras aseguraban que los responsables de la muerte de los dos manifestantes serían puestos a disposición de la justicia.

“Quien sea declarado culpable será fusilado en público. No vamos a liberar a quienes matan manifestantes”, dijo el mando militar que encabezaba a los soldados que hicieron las detenciones.

Un buen número de militares se unieron a las manifestaciones en favor del primer ministro y algunos oficiales dijeron a Efe que ignorarán las órdenes del presidente si lo destituye.

El comandante Hassan Badmaceye, jefe del 53 Batallón Somalia, aseguró que “el primer ministro tiene nuestra confianza y lealtad. Su dimisión supondría que nosotros perderíamos la confianza de nuestros líderes y sufriría la seguridad”.

Los manifestantes han pedido a Mohamed que ignore el acuerdo de Kampala y algunos de sus portavoces han asegurado que seguirán las manifestaciones hasta que el presidente decida mantenerlo como primer ministro.

El primer ministro Mohamed, que tiene doble nacionalidad somalí y estadounidense y que ha vivido muchos años en EEUU, es considerado por muchos, que califican de buena la labor que ha realizado durante los seis meses que lleva en el cargo, como una esperanza para el país.

Desde que el país cayó en la anarquía hace 20 años, Mohamed ha sido el primero en establecer unas Fuerzas Armadas organizadas y con un salario e imponer en alguna medida la ley y el orden, al menos en las pocas zonas controladas por el Gobierno Federal Transitorio.

Somalia vive en una permanente guerra civil y carece de un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país en manos de señores de la guerra tribales, milicias islámicas e incluso de bandas de delincuentes armados.

La debilidad y el enfrentamiento entre las instituciones transitorias somalíes ha permitido en los últimos años acrecentar su poder y su dominio territorial a la milicia radical islámica de Al Shabab, vinculada a Al Qaeda, que pretende derrocar al Gobierno transitorio y establecer un estado musulmán de corte wahabí en el Cuerno de África. EFE