Berlín, 10 jun (EFE).- Alemania confirmó hoy la presencia de la letal variante de la bacteria “E.coli” en semillas germinadas, horas después de que las autoridades sanitarias y el gobierno levantaran la alerta sobre pepinos, lechugas y tomates como foco de una infección que ha causado 32 muertos en este país y uno en Suecia.

Tras semanas de una crisis sanitaria que ha comportado daños multimillonarios al sector agrícola de media Europa, se halló la presencia de esa agresiva bacteria en un paquete de semillas encontrado en la basura de una familia de la región de Bonn (oeste de Alemania), dos de cuyos miembros habían contraído la infección.

Los vegetales procedían de la granja ecológica del estado septentrional de Baja Sajonia señalada por el Instituto Robert Koch como “foco más probable” de esa infección, cuyo cómputo de afectados se sitúa en 2.800 pacientes ingresados en Alemania, de los cuales 722 desarrollaron el peligroso síndrome urémico hemolítico (SUH).

Horas antes de darse a conocer estos primeros análisis positivos, el director del Instituto Robert Koch, Reinhard Burger, había informado ya de que se retiraba la recomendación de no consumir pepinos, lechugas y tomates crudos, puesto que todo apuntaba a las semillas procedentes de la mencionada explotación, en Bienenbüttel.

“Los ciudadanos pueden volver a comer sin miedo pepinos, tomates y lechugas desde ahora mismo, siempre que guarden las debidas medidas de higiene”, recalcó asimismo la ministra alemana de Agricultura, Ilse Aigner, en una comparecencia ante los medios en el Parlamento.

El primer caso de un infectado por esa variante letal se detectó el 1 de mayo y unas semanas después se produjeron los ingresos masivos de afectados.

Desde el 25 de mayo, en que el Instituto Robert Koch recomendó no comer estas verduras crudas, tales hortalizas habían quedado prácticamente proscritas de muchos supermercados del norte del país.

Un día después de lanzarse la alerta general, las autoridades de Hamburgo concentraron las sospechas en los pepinos españoles, tras detectarse una partida potencialmente infectada con esa cepa.

La alarma sobre los productos españoles se levantó días después, pero persistió la recomendación de no consumir pepinos, lechugas ni tomates crudos fuera cual fuera su procedencia, lo que derivó en daños multimillonarios en el sector agrícola, español y alemán, en primera línea, pero también de otros países de Europa.

A esa alerta general sobre las hortalizas siguió, el fin de semana pasado, la lanzada sobre las semillas germinadas de la granja de Baja Sajonia como probable foco de la infección, aunque hasta hoy no se retiró la recomendación sobre pepinos, lechugas y tomates.

Aigner y su colega de Sanidad, Daniel Bahr, expresaron su “alivio” por las informaciones del Robert Koch y opinaron que “lo peor ha pasado”, puesto que ha remitido el número de nuevo infectados, aunque advirtieron de que no se descartan más fallecimientos.

Hoy mismo se reportaron tres nuevas muertes, una en Baja Sajonia, otra en Hamburgo y otra en Schleswig-Holstein.

Los dos ministros defendieron, una vez más, como “correctas” las medidas adoptadas ante la crisis y que han sido objeto de duras críticas desde la oposición alemana y los socios de la UE afectados.

“La medida fue correcta y acorde a los parámetros de los expertos ante este tipo de infecciones”, señaló Bahr, para quien la recomendación contribuyó a que no se produjeran más casos aún, “ya que habitualmente las semillas se consumen en ensaladas”.

Bahr y Aigner han sido hasta ahora los rostros visibles de la crisis, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, hasta ayer -en que defendió la gestión de sus ministros y los “Länder” (estados federados- sólo se había pronunciado al respecto a través de sus portavoces.

El silencio de la canciller, la incertidumbre en el consumidor y los multimillonarios daños en el sector agrícola han sido los principales argumentos en las críticas a la gestión de esta situación.

La granja de Bienenbüttel está precintada desde hoy como foco de infección, después de que se comprobara que al menos un 28 por ciento de los afectados consumió semillas de ahí.

“La labor ha sido complicada porque hubo que reconstruir qué habían consumido los afectados en los quince días anteriores, hasta establecer que el origen más probable eran las semillas”, dijo Bahr.

Ha sido un trabajo de perfiles detectivescos, siguiendo la pista de los productos distribuidos por la granja en hoteles y cantinas de Hamburgo y Lübeck, más lo declarado por los infectados.