La Paz, 10 jun (EFE).- Los productores de coca de una de región boliviana vetaron la difusión de una película con el argumento de que muestra escenas de narcotráfico en esa zona, informó hoy el director del filme, Adán Sarabia, quien insistió que todo en su obra es ficción.

Sarabia dijo a Efe que los cocaleros de la zona tropical de los Yungas, en departamento de La Paz, prohibieron su comedia “Los gringos no comen llajua (picante)” en varias poblaciones y han hecho amenazas a los actores yungueños que participaron en la cinta.

El también director de “El juego de la araña y la mariposa” y “Licorcito de coca” sostuvo que el filme vetado no tiene intención política y solo busca el entretenimiento, mientras que los productores de coca, base para la elaboración de cocaína, aseguran que los hace ver como narcotraficantes.

Según Sarabia, está equivocada la percepción de los cocaleros de los alrededores del pueblo de Chulumani, donde se rodó la película, porque es una comedia que no identifica con su nombre a esa localidad, ni muestra a los campesinos, ni sus parcelas de coca.

Lo único que muestra el filme es una poza de maceración de hojas de coca, primer paso para la producción de cocaína, pero es una escena de ficción, insistió el director.

Sarabia está sorprendido de que un campesino de la zona haya exigido, en declaraciones a los medios, que se informe quién permitió a los cineastas entrar a un poza de maceración de coca, porque creyó que la del filme era verdadera.

El Gobierno del presidente Evo Morales, dirigente de sindicatos de cocaleros del vecino departamento de Cochabamba, ha reconocido varias veces que la región de los Yungas es una de las principales zonas productoras de coca, donde el narcotráfico se provee para fabricar cocaína.

“He defendido mi trabajo, que es artístico, es ficción, inclinado a la comedia, pero obviamente tiene un subtexto que habla del narcotráfico y que es una realidad”, dijo Sarabia a Efe.

El filme cuenta la peripecias de un turista extranjero tomado como rehén por narcotraficantes y se exhibe desde abril, pero por las amenazas de los cocaleros se suspendió la proyección en varios pueblos de los Yungas.

“La gente tiene que derecho de decir si le gusta o no le gusta, pero no tienen derecho a prohibir, porque va contra la libertad de expresión y la ley contra la discriminación”, agregó Sarabia.