El poeta Javier Sicilia expuso esta noche que el pacto ciudadano, acordado por todos los participantes de esta jornada en Ciudad Juárez, tiene seis puntos como piso mínimo para poder avanzar en el diálogo con el gobierno federal. Antes de abrir el mitin con el que se dieron por terminado los trabajos de este día, aún se negociaba con grupos de activistas que presionaban por no dialogar con funcionarios de la administración de Felipe Calderón.

Sin embargo, como lo hizo a lo largo de toda esta semana, desde Cuernavaca a Juárez, reiteró que este es un movimiento por la no violencia y por la paz, por lo que “vamos a vigilar el cumplimiento de este pacto” y esa exigencia se hará con diálogo. “Esa es la fuerza ciudadana que venimos a construir con los juarenses y con toda la ciudadanía del país”, afirmó.

El líder de la Caravana por la Paz agregó: “No nos debemos de soltar, debemos mantenernos unidos en esta fuerza ciudadana que hemos construido paso a paso”. A las autoridades, “que con sus complicidades y absurdos, nos han arrancado junto con los criminales la paz y la seguridad”, les pidió voluntad para rehacer lo que llamó una “nación adolorida”.

Conservar la memoria de las víctimas es fundamental, destacó. Por eso, dijo, la placa que se puso en memoria de Marisela Escobedo, frente al Palacio de Gobierno en Chihuahua es muy importante, para que las autoridades recuerden los reclamos. “Debemos llenar el país con los nombres de nuestros muertos. Hay que tapizar al país de sus nombres, para que con ese muro del holocausto no perdamos la memoria. De ella depende la conciencia y la capacidad para detener esta guerra.

El poeta Javier Sicilia agradeció a todos los que participaron en la Caravana por la Paz e incluso a los policías “quienes nos cuidaron en el camino, ahora les pido que sigan cuidando a todos los ciudadanos”, dijo.

Desde las 6 de la tarde, cientos de personas se congregaron en el monumento a Benito Juárez, en la plaza ubicada en avenida. Según reportes de El Diario, decenas portaban fotos de su parientes asesinados en cartulinas y mantas, y exigían construir la justicia con paz. La concentración, que se volvió de miles, se prolongó más allá de las 21:30 horas.