Un grupo de más de 30 expertos, de los Institutos Nacionales de Salud Pública, Nutrición, Perinatología y Cardiología, de diversas universidades públicas y privadas, del IMSS, el ISSSTE y de hospitales, solicitaron hoy establecer de manera urgente un etiquetado de alimentos y bebidas que permita a los consumidores mexicanos realizar elecciones más saludables.

Los especialistas acusan que el actual etiquetado frontal se realizó sin consultar a los expertos y sin criterios basados en evidencia científica, subrayando que no es entendible.

Un etiquetado regulado a logrado, por ejemplo, en Chile la prohibición de la venta de productos como el huevo Kinder Sorpresa y borró de las cajas de cereal de Kellog’s a los personajes animados.

Ciudad de México, 10 de julio (SinEmbargo).– Más de 30 expertos de cinco institutos de salud pública, dos hospitales de alta especialidad y ocho universidades mexicanas, alertaron a través de un documento publicado recientemente que el etiquetado de alimentos y bebidas que opera no es efectivo.

El grupo de expertos fue creado a petición de la Secretaría de Salud a fin de que determinaran una postura con base en la mejor evidencia científica disponible, sobre un sistema de etiquetado frontal para productos industrializados que permita la toma de decisiones saludables en un país en el que 3 de cada 10 niños, 3 de cada 10 adolescentes y 7 de cada 10 adultos viven con exceso de peso, según datos de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

En noviembre de 2016, el Gobierno mexicano emitió declaratorias de emergencias por sobrepeso, obesidad y diabetes. Las organizaciones civiles creen que la declaratoria no sirvió de nada.

Este día, en conferencia de prensa en la Ciudad de México, Karina Sánchez, consultora independiente; Víctor Ríos-Cortázar, coordinador de Primer Nivel y Salud Comunitaria de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); dos de los miembros del comité de expertos, destacaron que el etiquetado frontal Guías Diarias de Alimentación (GDA) que opera actualmente en el territorio nacional no es entendible, emplea valores de referencia incorrectos y careció de participación de especialistas sin conflicto de interés para su elaboración.

Por ello, urgieron a que se desarrolle un nuevo etiquetado frontal que permita a los consumidores realizar elecciones más saludables, pues, denunciaron, el actual se estableció sin asesoría de especialistas y sin tomar en cuenta evidencia científica alguna.

En el artículo de postura Sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas para México: una estrategia para la toma de decisiones saludables, publicado en la edición julio- agosto de la revista Salud Pública, los especialistas afirmaron que “los estudios disponibles indican que el etiquetado que se utiliza en México, que está basado en las Guías Diarias de Alimentación, no funciona y debe ser reemplazado por un sistema efectivo, de fácil comprensión y con criterios correctos”.

Por ello, Karina Sánchez destacó seis puntos que concluyó el grupo de especialistas para que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud trabajen en la modificacion de un etiquetado idóneo:

1. Debe basarse en recomendaciones internacionales y nacionales, entre ellas las de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Nacional de Medicina.

2. Creado por un grupo libre de conflicto de interés con criterios de transparencia.

3. Considerar el uso de un perfil nutrimental único a todas las políticas regulatorias.

4. Enfatizar que la función principal del etiquetado es proporcionar información fácil de comprender sobre ingredientes cuyo alto consumo es nocivo para la salud.

5. Estudios disponibles indican que el GDA no funciona y debe ser reemplazado por un sistema efectivo de fácil comprensión y con criterios correctos.

6. Se requiere etiquetado de advertencia como el que se implementa o diseña en otros países como Chile.

Los especialistas esperan que el próximo gobierno a cargo de Andrés Manuel López Obrador, cuyo gabinete está conformado por académicos, trabaje para implementar un etiquetado que permita a los mexicanos tomar decisiones más saludables.

“Es un principio elemental del ejercicio de derechos y es lo primero que debe de ver un Gobierno. La protección y el respeto a los derechos humanos incluye a la salud y a la alimentación”, declaró Ríos- Cortázar.

ONG LO HA ALERTADO DESDE HACE TIEMPO

La organización El Poder del Consumidor (EPC) ha advertido desde hace varios años que el etiquetado frontal GDA implementado por la Cofepris fue diseñado con el apoyo de las grandes industrias de comidas y bebidas chatarra, por lo que existe un conflicto de interés.

Incluso, en marzo de 2015 EPC presentó un amparo en contra del sistema de etiquetado frontal de alimentos al considerar que se violaban el derecho a la salud, a la información de los consumidores y otras normativas internacionales como el principio de progresividad. Hoy por hoy la resolución está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Las etiquetas, ha manifestado EPC constantemente, son poco entendibles, por lo que los productos que representan riesgos para población se consumen sin medida. Así las empresas se benefician económicamente a costa de la salud de los mexicanos.

EL TRIUNFO DE CHILE

Desde junio de 2016, Chile cuenta con una legislación de etiquetado que busca frenar los altos índices de obesidad en el país. La legislación regula la información nutricional, la publicidad de alimentos dirigidos a los niños y la venta en escuelas de determinados productos. Además, un impuesto aplicado a las bebidas azucaradas, han reducido en un 21.6 por ciento su consumo de azúcar en el país, según un reciente estudio de la Universidad de Chile.

La legislación chilena de etiquetado sacó del mercado a los huevos Kinder Sorpresa, debido al “gancho” que supone el juguete que incluye el producto. También logró que gigantes como Kellog’s quitaran a los personajes animados de sus cajas de cereales azucarados. También ha prohibido la venta de chocolates, helados y papas fritas en las escuelas chilenas; esos productos tampoco pueden ser publicitados en programas de televisión o sitios web dirigidos a niños.

En un artículo de febrero pasado, el New York Times destacó que con esa Ley sobre la regulación del etiquetado: “Se deshicieron del Tigre Tony. Desaparecieron a Chester Cheetos. Prohibieron los Kinder Sorpresa, aquellos huevitos de chocolate que incluyen un juguete”.

En tanto, un estudio de la Universidad de Chile, publicado la semana pasada, arrojó que cada chileno en un hogar promedio bebía 3.5 litros mensuales de bebidas azucaradas; tras el impuesto el consumo se redujo en 766 mililitros, y quedó en 2.7 litros mensuales. Esto equivale a 15.1 por ciento menos de consumo de azúcar en promedio al mes.

De acuerdo con el diario chileno La Tecera, el estudio, financiado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) de ese país y el Research Council de Reino Unido, se evaluaron los datos de compras de casi 3 mil hogares chilenos en un lapso de 2011 a 2015, lo que significa tres años antes y uno después del gravamen.

El Impuesto Adicional a las Bebidas Azucaradas (IABA) que entró en vigor en septiembre de 2014 era de 13 por ciento al importe de las bebidas con una concentración de azúcar agregada de 6.25 gramos por 100 mililitros o más. Luego tuvo un incremento al 18 por ciento del importe. En tanto, las bebidas que tienen menos de 6.5 gramos por 100 mililitros de azúcar agregada, tiene un impuesto del 10 por ciento.