El año pasado, América Latina y el Caribe recibió el 10 por ciento de la IED global, similar a la de 2015, pero menor al 14 por ciento promedio que había logrado en 2011-2014, indica el texto.

En el caso de México, recibió 32.113 millones de dólares y fue el segundo país receptor (19 por ciento del total), la IED cayó un 7.9 por ciento.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena. Foto: EFE/Archivo

Santiago de Chile, 10 de agosto (EFE).- La Inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe disminuyó un 7.9 por ciento en 2016 respecto del año anterior, en el marco de una tendencia a la baja que se mantiene, afirmó hoy la Cepal en Santiago de Chile.

Desde el año 2011, cuando alcanzó su máximo (206 mil 935 millones de dólares), la IED acumula una disminución del 17.0 por ciento y para 2017 se proyecta una nueva bajada, en torno al 5.0 por ciento, precisó la Cepal en su informe “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2017”.

El 2016, la inversión hacia la región totalizó 167 mil 043 millones de dólares, precisa el texto, en el que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) llama a los países a generar políticas para atraer flujos que apoyen los procesos de desarrollo sostenible.

Los resultados se explican por los bajos precios de las materias primas y su impacto en las inversiones dirigidas a recursos naturales y por el lento crecimiento de la actividad económica en varios países, indica el informe.

También por el escenario global de sofisticación tecnológica y expansión de la economía digital, que tiende hacia una concentración de las inversiones en las economías desarrolladas, agrega.

El año pasado, la región recibió el 10 por ciento de la IED global, similar a la de 2015, pero menor al 14 por ciento promedio que había logrado en 2011-2014, indica el texto.

Matiza que pese a ello la IED representa el 3.6 por ciento del Producto interno bruto (PIB) de la región, mientras a nivel mundial el promedio es del 2.5 por ciento, “lo que da cuenta de la relevancia de estas entradas para las economías latinoamericanas y caribeñas”.

Pese a la recesión, Brasil aumentó un 5.7 por ciento sus ingresos de IED en 2016 y se mantuvo como el principal receptor en la región, con 78.929 millones de dólares (47 por ciento del total).

En México, que recibió 32.113 millones de dólares y fue el segundo país receptor (19 por ciento del total), la IED cayó un 7.9 por ciento.

En Colombia, en tanto, crecieron un 15.9 por ciento hasta los 13.593 millones de dólares (8.1 por ciento del total), posicionándose como el tercer país con mayor inversión extranjera, por encima de Chile, que recibió 12.225 millones de dólares (7.0 por ciento del total).

Panamá concentró el 44 por ciento de las entradas en Centroamérica, mientras que en el Caribe República Dominicana recibió un 49 por ciento de la IED de la subregión.

Por sectores, la IED dirigida a recursos naturales cayó desde el 18.0 por ciento en 2010-2015 a un 13.0 por ciento en 2016, en línea con la caída de los precios de las materias primas.

En cambio, el peso de las Manufacturas y los Servicios aumentó hasta el 40.0 por ciento y el 47.0 por ciento, respectivamente.

Las nuevas inversiones se concentraron en energías renovables, telecomunicaciones y la industria automotriz.

En cuanto al origen de las inversiones, el informe advierte que no se han diversificado: el 73.0 por ciento del total de la IED ingresó desde Estados Unidos (20.0 por ciento), principal inversor individual, y de la Unión Europea (53.0 por ciento), mientras China es responsable de solo el 1.1 por ciento de la IED recibida por la región en 2016.

El texto matiza, sin embargo, que el último dato subestimaría la presencia china en la región, pues si se observa el valor de las fusiones y adquisiciones en 2016, el país asiático fue el cuarto origen de la inversión.