Grupos tipo AA mejoran hábitos de salud cardiovascular: estudio

10/11/2015 - 12:00 am

El programa Fifty-Fift, que contempla sesiones parecidas a las de Alcohólicos Anónimos, ayudó a un grupo de pacientes a tener mejores hábitos de salud cardiovascular, dejar el cigarrillo y a hacer ejercicio.

Tras un año de sesiones educativas sobre un estilo de vida saludable, acompañado de soporte y ayuda de compañeros, como en AA, los participantes mejoraron sus hábitos de salud cardiovascular y lograron el autocontrol de los factores de riesgo. Foto: Twitter.
Tras un año de sesiones educativas sobre un estilo de vida saludable, acompañado de soporte y ayuda de compañeros, como en AA, los participantes mejoraron sus hábitos de salud cardiovascular y lograron el autocontrol de los factores de riesgo. Foto: Twitter.

Ciudad de México, 10 de noviembre (SinEmbargo).– A través de talleres formativos, motivacionales y dinámicas de grupo de apoyo entre iguales, al puro estilo de Alcohólicos Anónimos (AA), un grupo de pacientes logró controlar los niveles de cinco factores de riesgo cardiovascular más relevantes: tensión arterial, ejercicio, peso, dieta y tabaco. Este tipo de sesiones, de acuerdo con un estudio realizado por la Fundación SHE (Foundation for Science, Health and Education), ayudó a mejorar el estilo de vida y hábitos de los participantes.

El programa Fifty-Fifty, como se le denominó al experimento, es el primer ensayo clínico aleatorio realizado en 543 adultos. Tras un año de sesiones educativas, de habilidades y actitudes sobre un estilo de vida saludable, acompañado además de soporte y ayuda de compañeros, los participantes mejoraron sus hábitos de salud cardiovascular y lograron el autocontrol de los factores de riesgo.

“El 67 por ciento de los participantes experimentó una mejoría en el índice Fuster-BEWAT, que contempla los cinco factores de riesgo cardiovascular, frente al 56 por ciento del grupo control. Casi la mitad redujo el consumo de tabaco”, refirió Fundación SHE. durante la Reunión Anual de la American Heart Association, llevada a cabo el lunes 9 de noviembre.

“A pesar del reconocimiento de la metodología de apoyo entre iguales –como las charlas de Alcohólicos Anónimos– en el control de las enfermedades crónicas, existen pocas evidencias científicas que hayan demostrado los beneficios a largo plazo de este tipo de intervenciones”, explicó el doctor Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de Carlos III (CNIC), y de AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España.

Fuster, quien lideró el estudio, agregó que “la eficacia de estas intervenciones [tipo AA] me hizo pensar que dicha estrategia podía aplicarse a otros problemas de salud, como la enfermedad cardiovascular”.

“Durante tres meses todos los participantes recibieron talleres formativos y motivacionales dirigidos a promover hábitos de vida saludables. En estas reuniones se abordaron las motivaciones para el cambio, la gestión de estrés, la cesación tabáquica, la alimentación saludable, la práctica habitual de la actividad física y el autocontrol de la tensión arterial. A continuación, los participantes fueron divididos en dos grupos (277 en el grupo de intervención y 266 controles). El primero participó, durante los 12 meses siguientes, en una terapia de grupo mensual dirigida a promover cambios internos y a brindar a los participantes la posibilidad de desarrollar capacidades distintas al simple conocimiento que ayudasen a controlar estos factores de riesgo. En los controles solo se hizo un seguimiento durante el mismo periodo de tiempo”, detalló la fundación por medio de un comunicado.

La Fundación SHE expuso que al inicio del programa, una vez realizados los talleres formativos, la mayoría de los voluntarios (71 por ciento) mejoró en el índice Fuster-BEWAT. Sin embargo, cuando se dividieron en los dos grupos, intervención y control, se observaron importantes diferencias.

El 67 por ciento de los del grupo de intervención mejoró en sus factores de riesgo cardiovascular, cifra que fue de un 56 por ciento en el grupo control. Resultados más positivos se obtuvieron con el tabaco, casi el doble de los miembros grupo de intervención obtuvo resultados (39 por ciento), y con el ejercicio físico, el 46 por ciento del grupo de intervención mejoró su nivel de actividad física.

Los autores de este programa destacaron que de las 138 personas que fumaban al inicio del estudio, 21 lo dejaron gracias a los talleres de educación y formación, pero después del programa de intervención la cifra aumentó a 32, de los que 24 estaban en el grupo de asesoramiento y ocho del grupo control.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 17.5 millones de personas fallecen cada año por este mal, lo que representa un 31 por ciento de los decesos a nivel global.

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