Comunidad rusa se encuentra avergonzada tras leer mensajes llenos de esperanza enterrados en cápsulas del tiempo debido a que no cumplieron con las expectativas creadas en ese entonces.

Ciudad de México, 10 de noviembre (GlobalVoices/SinEmbargo).- 1967 fue un hito significativo para la Unión Soviética: se cumplían 50 años de la Gran Revolución de Octubre (como se le sigue llamando en Rusia y las ex repúblicas soviéticas) que cambió el curso de la historia del planeta entero. Miles de calles, fábricas y unidades militares a lo largo del país más grande del mundo cambiaron de nombre para conmemorar el aniversario.

Entre otras festividades de hace medio siglo fue el entierro de cientos de cápsulas del tiempo en toda la URRS que realizaron estudiantes y colectivos de trabajadores y otros ciudadanos soviéticos, con instrucciones de abrirlas exactamente 50 años después, en el centenario de la revolución.

Con gran fanfarria, muchos rusos y muchas ciudades y pueblos exsoviéticos cunmplieron.

En el día del centenario de la Revolución de Octubre, la ciudad de Penza abrió las cápsulas de tiempo enterradas en 1967 y 1977 que contenían mensajes a los descendientes.

Resulta que el contenido son de alguna manera desalentadores para los rusos en 2017.

Los mensajes de 1967 parecen más bien ingenuos, llenos de esperanza y optimismo. Sus autores estaban convencidos de que para 2017, la mayoría de las enfermedades estarían erradicadas, las guerras serían cosa del pasados y los potencias espaciales comunistas del futuro ya habrían colonizado desde hacía tiempo el sistema solar. El mensaje en una cápsula desenterrada en Murmansk en el norte de Rusia decía:

Solamente dimos el primer paso en el espacio, y probablemente estarán volando a otros planetas ahora. Ya habrán descubierto muchos misterios de la naturaleza que ahora nos son desconocidos, sometido las fuerzas elementales a su voluntad, cambiado el clima y transformado las regiones polares en un jardón floreciente… Recuérdennos, a sus ancestros, los que sentamos las bases de la ciudad en la que viven ahora y que dimos la vida por la llegada del comunismo…

Y otro en Serov afirmó:

“Los envidiamos, la joven generación del mañana comunista”: una escuela del pueblo de Serov abre una cápsula del tiempo.

Tal vez el mensaje futurístico más desesperanzador es este mensaje de 1967 de Novosibirsk:

Creemos que han cuidado mucho nuestro bello planeta azul, la Tierra, colonizado la Luna y llegado a Marte, que están llevando adelante la valiente exploración del espacio que las personas del primer semicentenario iniciaron, y que sis naves espaciales están atravesando la galaxia.

También creemos que ya están negociando los términos de cooperación científica y cultural con delegados de otras civilizaciones extraterrestres. Creemos que lucharán para terminar victoriosamente lo que nuestros padres y abuelos iniciaron hace 50 años y que llevamos adelante desde entonces. Sean felices, ¡queridos descendientes!

No todos los mensajes eran igualmente inspiradores —algunos era más bien deslucidos y formales, que informaban a los comunistas del futuro con mínimos detalles sobre los millones de huevos que su granja de aves produjeron en 1967 o los megavatios que generó su estación de energía. Algunos usuarios de medios sociales ridiculizaron la nostalgia soviética:

La sensación de profunda vergüenza por la traición a las esperanza de sus abuelos parece dominar los medios sociales rusos.

Lo que probablemente explique por qué alguna ciudades no estaban tan ansiosas por abrir las cápsulas. Un periódico local de Shakhty, al sur de Rusia, tuiteó:

Resultó que nadie quiere recibir un mensaje a las futuras generaciones de Shakhty: nadie planea abrir la cápsula del tiempo [ENCUESTA].

El artículo al que enlaza el tuit dice que los reporteros del diario contactaron a las autoridades locales, pero sus solicitudes de abrir la cápsula fueron rechazadas. Sin embargo, la encuesta realizada por el periódico muestra que la abrumadora mayoría de sus lectores (85 por ciento cuando se escribió la versión original de este artículo) apoyan abrir la cápsula: “Es nuestra historia”.