Obama comenzó su mandato condicionado con la economía que dejó su predecesor, George W. Bush. La administración de Obama ha generado más de diez millones de empleos. La recuperación económica de Obama se caracteriza por ser una de las más largas de la historia, pero no por ello la más intensa.

Foto: AP

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Ciudad de México, 11 de enero (SinEmbargo/EconomíaHoy).- Tradicionalmente, los discursos de despedida de los presidentes a punto de abandonar la Casa Blanca no han solido calar hondo, salvo contadas excepciones, como las de Dwight Eisenhower o Ronald Reagan. Es por ello que ayer en su despedida desde Chicago, el demócrata Barack Obama, ensalzó su legado antes de que la administración de Donald Trump y los legisladores republicanos en el Capitolio desbaraten algunos de sus principales logros durante su periplo de ocho años en el Despacho Oval.

Entre aciertos y desatinos, la era Obama comenzó condicionada por la comatosa economía heredada de su predecesor, el republicano George W. Bush. El azote de la peor recesión desde la Gran Depresión de los años 30 marcó el arranque de su agenda económica, que el demócrata alicató con la aprobación de las demonizadas reformas del sistema sanitario y financiero, Obamacare y Dodd-Frank.

Con la ayuda de sus secretarios del Tesoro, primero Tim Geithner y posteriormente Jack Lew, además de la Reserva Federal, la administración Obama ha generado más de 11 millones de empleos durante los últimos ocho años. Si sólo echásemos la cuenta desde comienzos de 2010, cuando la mayor economía del mundo dejó de destruir puestos de trabajo, la suma asciende hasta los 15.8 millones de empleos generados durante 75 meses. El pasado diciembre, la tasa de paro alcanzó el 4.7 por ciento, después de haber tocado el 10 por ciento en octubre de 2009.

La recuperación económica de Obama se caracteriza por ser una de las más largas de la historia, pero no por ello la más intensa. En términos anuales, el crecimiento medio del PIB desde 2010 ha sido de un 2.1 por ciento. Sus predecesores en el cargo, Bill Clinton y George Bush, lograron una expansión media del 3.8 por ciento y del 2.7 por ciento, respectivamente.

Con estas cifras sobre la mesa, los críticos del todavía presidente indican que su recuperación ha sido la más débil desde la Segunda Guerra Mundial. Una posición que economistas como Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart han desmontado, al concluir que los ciclos económicos de la posguerra “no son comparables” a las graves crisis que han azotado a las economías avanzadas durante los últimos años.

COMPLICADA AGENDA EXTERIOR 

Para muchos analistas, donde Obama deja una herencia más complicada es en su política exterior. Su decisión de sumarse a Reino Unido y Francia para acabar con la hegemonía de Muamar Gadafi no ha hecho más que desestabilizar aún más la zona. Su agenda para afianzar la influencia de Washington en Asia no se ha materializado, especialmente después de que su acuerdo de libre comercio con Asia-Pacífico no llegase a buen puerto.

La muerte de Osama bin Laden en 2011 no culminó con una estrategia concreta para Oriente Medio. El rápido ascenso del Estado Islámico en Irak tras la salida de las tropas estadounidenses, junto con la guerra civil en Siria, han resultado en una masiva oleada de refugiados. El acuerdo nuclear con Irán o la decisión de abstenerse en la resolución de la ONU contra los asentamientos israelíes enervó a uno de sus principales aliados en la zona.

También, su relación con Rusia y Vladimir Putin culmina en su momento más tenso, con una reciente oleada de sanciones por la interferencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

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