Yarrrington, el ejemplo
Hace unos día se dio a conocer la detención del ex Gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, señalado por sus nexos con el crimen organizado. Sin embargo, lo que también ha sido señalado es la poca determinación de las autoridades mexicanas a la hora de castigar funcionarios y ex funcionarios públicos que abusan de sus cargos para cometer ilícitos. Al respecto, en El Universal, su Editorial, asegura que “las leyes mexicanas garantizan que cada estado que forma parte de la República es soberano, autónomo y cuenta con independencia respecto de los demás. Estos atributos, llevados al extremo, han facilitado la proliferación de gobernadores y ex gobernadores que se recuerdan más por sus abusos de poder y del erario, que por su trabajo en la administración pública […]. Tomás Yarrington, ex Gobernador de Tamaulipas […], fue detenido en Florencia, Italia, el pasado 9 de abril. Desde hace tiempo sobre él pesan acusaciones de delincuencia organizada y de operaciones con recursos de procedencia ilícita, aunque hasta ahora se logró su captura. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos lo señaló desde 2012, en pleno proceso electoral, como protector del cártel de ‘Los Zetas’ mientras se mantuvo en el cargo, pero las autoridades nacionales e internacionales no habían dado con su paradero. El descrédito del sistema de justicia mexicano, así como el uso político que se suele dar a las leyes en todos los niveles de gobierno, no solo lleva a preguntar sobre la demora en la captura de Yarrington, sino también si su proceso judicial trascenderá la captura y los tiempos electorales que vivimos. ¿Habrá en nuestro país consecuencias penales para este polémico personaje? El ex Gobernador de Tamaulipas es solo un ejemplo más de lo que se ha hecho cotidiano en nuestro país: para los gobernadores de los estados de la República las reglas, las instituciones y las leyes están para proteger inconfesables intereses particulares, no los de las mayorías […]. El federalismo es una virtud de nuestra democracia, sin la cual los estados del país no gozarían de la libertad que tienen para tomar sus propias decisiones en distintos rubros. No obstante, queda claro que muchos gobernadores han abusado de ello porque capturaron con sus actos, a espaldas de la ciudadanía, lo que a ésta pertenece. Es un pendiente que puede resolverse desde la voluntad política y el replanteamiento de nuestro pacto social. Así de sencillo”.

Por su parte en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “vista la seriedad y profundidad de la investigación de Estados Unidos contra Tomás Yarrington, más de uno se pregunta si la Procuraduría General de la República (PGR) realmente quería aprehenderlo. Si bien la dependencia que encabeza Raúl Cervantes ofreció en noviembre una recompensa de 15 millones de pesos, México se limitó a investigar a Yarrington hasta 2005, sólo en lo que tiene que ver con Tamaulipas y cuando emitió la ficha roja de captura, fue tipo parchís. En cambio el FBI tiene documentados delitos hasta 2013, tanto en Texas como en nuestro país. De hecho en el juez italiano que decidirá la extradición tendrá mucho peso qué país plantea un castigo mayor. Por las acusaciones mexicanas, a lo mucho, al ex priista le darían 20 años de cárcel. Y eso suena a nada ante las dos cadenas perpetuas más 90 años que le esperan en una cárcel norteamericana. Ante esto, no faltan quienes se cuestionan si el interés de la PGR por traer al ex priista es realmente por un afán de justicia… o por mera precaución sobre en dónde y en qué tono quieren que cante el ex Gobernador. Porque no es lo mismo soltar la sopa en México que en Estados Unidos. Evidentemente, Tomás Yarrington no actuó solo ni de manera aislada al asociarse con el narcotráfico. Su red de complicidades tuvo que ser muy amplia. Y si a eso se le agrega que Donald Trump le cantó la guerra a los ‘bad hombres’, más de uno debe andar nervioso”.

Sobre el tema, también escribe en Milenio, el periodista Jairo Calixto Albarrán, quien comenta: “que quiero comprar un jersey a rayas, al ritmo de los Hombres G, es lo que ha de haber dicho Tomás Yarrington, […] quien después de años de persecución y hacerse la víctima triunfante, al fin fue apañado en Florencia, […] dicen las malas lenguas y fue acusado fundamentalmente de lavado de dinero, relación con carteles del narcotráfico y varios temas más de enriquecimiento duartiano. Lo recuerdo bien porque un día nos tocó compartir mesa en aquella Cumbre de Monterrey, la del legendario ‘Comes y te vas’ que le espetara Fox a Fidel, en la cena final con George Bush, Colin Powell, el’ Güero’ Castañeda y varios más. De inmediato quedó claro que era un tipo siniestro y megalómano […], más como los trasgos y menos como los de Hobbiton. Esa mirada inolvidable de quien está midiéndolo todo con ambición escrutadora, para ver por dónde se puede colar. Temí que se quisiera meter a hurtadillas hasta la mesa del Presidente yanqui a darle un sablazo, pues tenía todos los elementos de quien puede arrebatarte los calcetines sin quitarte las botas tribales. Ya cuando se supo que lo andaban correteando por andar con los mañosos mientras dejaba al estado en condiciones suficientes como para que poco tiempo después se convirtiera en sede de matazones, ‘narcoguerras’ y descomposición social, me pareció lógico […]. Lo mejor de esta triste historia es que justo cuando esa buena gente que vive alabando con justeza al gobierno federal estaban felicitando a la PGR por sus pesquisas, los italianos avisaron que fue gracias a la colaboración con las autoridades gringas que se pudo detener a Tomás […]. Mala onda. Estoy seguro de que una vez extraditado a México, iba a recibir una lección que nunca olvidaría porque acá la justicia es una cosa implacable y tremenda. Aquí sí sabemos tratar a la Sociedad de los Satrapitas Puercos. Un paraíso justiciero como el del Edomex, donde según ha dicho el gran Eruviel, que es un estadista, la vida es bella. En esa tierra hermosa y cordial todo es alegría y buen humor. En contra de lo que dicen las malas lenguas, el Edomex no es Mordor sino Ponyville”.

Respecto a los crímenes cometidos por el priista, en el Excélsior, el periodista Jorge Fernández Menéndez, escribe que: “la detención de Tomás Yarrington en Florencia, Italia, lo primero que me hizo recordar fue a Hannibal Lecter, el personaje fílmico que también se refugió en la bellísima ciudad de la Toscana. Pero Yarrington no intentó mimetizarse haciéndose pasar por un notable restaurador de la historia de la ciudad, sino, simplemente, como un hombre de recursos que allí pasaba su retiro. La detención de Yarrington, después de cinco años de estar prófugo, permite comprobar cómo y de qué manera ‘desaparecen’ estos personajes […]. Para Yarrington, lo más difícil ahora será la información que, como testigo colaborador, ha dado Osiel Cárdenas en su contra […]. En Matamoros fue detenido Osiel […]. En 2007 fue extraditado a Estados Unidos, donde llegó a un acuerdo de colaboración con las autoridades de ese país. Ahí, en realidad, comenzó la caída de Tomás Yarrington […]. Antes de ser Gobernador, o sea cuando era Presidente municipal de Matamoros y su paisano Osiel Cárdenas era el que controlaba el narcotráfico en la entidad, recibió de un contratista un departamento de medio millón de dólares en la Isla del Padre, también en Texas. Las autoridades estadunidenses embargaron o congelaron cuentas de Yarrington por millones de dólares en Estados Unidos […]. Pero una de las acusaciones más graves en torno a Yarrington es la que lo relaciona con personajes de su equipo muy cercano y a él mismo, con el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno del estado, ejecutado una semana antes de las elecciones. A Rodolfo lo sucedió su hermano Egidio, quien dejó la gubernatura el año pasado. Según la DEA, Antonio Peña Argüelles, excolaborador de Yarrington, recibió el 29 de noviembre de 2011 un mensaje de uno de los líderes de ‘Los Zetas’ […], que le advertía que ‘su hermano (Alfonso) ha estado diciendo que usted y Tomás Yarrington, junto con (Jorge Eduardo) Costilla (líder del Cártel del Golfo y enemigos mortales de ‘Los Zetas’) asesinaron al candidato a Gobernador Rodolfo Torre Cantú porque afectaba al negocio de la construcción y estaba (Peña Argüelles) patrocinado/ protegido’. Los restos de Alfonso Peña, el hermano de Antonio, fueron encontrados ese mismo 29 de noviembre en Nuevo Laredo. Junto al cuerpo había un mensaje de ‘Los Zetas’ en el que acusaban a Antonio de haberles robado cinco millones de dólares. Siempre según la DEA, Antonio Peña se reunió en 2008 con Yarrington en una casa que éste rentó en San Antonio para analizar el conflicto financiero que existía con Treviño Morales y que terminó con el asesinato de Alfonso […]. El asesinato de Rodolfo Torre se habría generado porque éste no tenía buena relación con Yarrington y porque no aceptaba los acuerdos con los grupos criminales. Ésa es la gran acusación que tendría que presentarse contra Yarrington”.

Por su parte en El Universal, el periodista y escritor, Héctor de Mauleón, proporciona detalles sobre el caso del ex Gobernador y comenta que “Yarrington […] comenzó a ser investigado debido a las acusaciones de uno de sus socios, Antonio Peña Argüelles, empresario de Nuevo Laredo. El empresario pidió la protección de la Drug Enforcement Administration, DEA, por temor a ser asesinado por ‘Los Zetas’, quienes lo acusaban de haberse quedado con cinco millones de dólares […]. En 2012, la PGR dio a conocer que buscaba a Yarrington por lavado de dinero, delitos fiscales, enriquecimiento ilícito y delincuencia organizada. El Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en Tamaulipas le giró una orden de aprehensión. Para entonces, el ex Gobernador ya estaba prófugo de la justicia. Ese año hubo elecciones en México. Ganó el partido del ex Gobernador. Al entonces Presidente electo Enrique Peña Nieto le pareció extraño que la investigación se hubiera activado ocho años después del fin del mandato de Yarrington. En una entrevista televisiva dio a entender que todo aquello era parte de la “guerra sucia” propia del proceso electoral […]. Pasaron los primeros cuatro años del sexenio peñanietista. No hubo noticia alguna de Yarrington […]. El nuevo procurador general del estado, Irving Barrios, solicitó que el personal asignado al servicio de escoltas se concentrara en las instalaciones de la procuraduría. Se descubrió entonces que la Procuraduría General de Tamaulipas tenía asignados ocho escoltas al servicio del ex Gobernador prófugo, Tomás Yarrington […]. Uno de los escoltas percibía un sueldo mensual de 25 mil 361 pesos. El salario de los otros siete oscilaba entre 19 mil y 22 mil pesos mensuales. Cada uno de ellos portaba una pistola marca Glock y un fusil AR-15 […]. Surrealista. Kafkiano. Incomprensible. El gobierno priísta comisionaba y le pagaba sus escoltas, ¿pero no sabía dónde se hallaba el ex Gobernador prófugo? […]. En noviembre de 2016, la PGR, a través del Acuerdo A/183/16, firmado por el tercer procurador en este sexenio, Raúl Cervantes Aguirre, ofreció 15 millones de recompensa a quien aportara información o datos que permitieran localizar y detener al exmandatario. Era ya noviembre de 2016 […] cuando Yarrington fue al fin expulsado del PRI ‘por vulnerar los estatutos y el código de ética del partido’. El subprocurador de asuntos jurídicos de la PGR, Alberto Elías Beltrán, aseguró ayer que ‘instancias de inteligencia del Estado mexicano bajo la conducción de la Agencia de Investigación Criminal’ proporcionaron a las autoridades italianas ‘información útil’ para la localización de Yarrington. El boletín de prensa de la policía italiana no menciona, sin embargo, a ninguna instancia del gobierno mexicano […]. ¿Qué se desprende de esta historia? Solo malas conclusiones. Conclusiones descorazonadoras”.

Quien también aborda el arresto de Yarrington es el Excélsior, que en su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que el ex funcionario “hizo todo lo humanamente posible para pasar inadvertido en Italia. No lo consiguió. El exgobernador de Tamaulipas pagará sus deudas con la justicia, pero lo interesante ahora es saber quién lo juzgará por extorsión y lavado de dinero. Porque en México enfrentaría una pena de 20 años, mientras que en EU, dos cadenas perpetuas. Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del PRI, aseguró que el tricolor está a favor de que los corruptos terminen en la cárcel y que se recupere el dinero que se llevaron. El 16 de diciembre, el PRI expulsó a Yarrington. La PGR informó que el gobierno de Italia evaluará a qué país será extraditado, pues tanto México como EU cuentan con notificación roja de Interpol. Dice la policía italiana que la captura fue por solicitud de EU. O sea, llevan mano.

También en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “la oposición, principalmente el PAN, buscará, […], que el embajador de México en Italia, Juan José Guerra Abud, venga al país a comparecer ante el Senado para que dé algunas explicaciones sobre la presencia en aquella nación europea del ex Gobernador priísta, Tomás Yarrington, quien era buscado por delitos de narcotráfico y lavado de dinero y finalmente fue detenido en Florencia. Nos dicen que los senadores quieren preguntarle a don Juan José si prestó algún tipo de ayuda al prófugo Yarrington. Argumentan que para ellos la duda es razonable pues Guerra Abud, ex Secretario del Medio Ambiente al inicio del actual sexenio, es un cercano del grupo Atlacomulco. Así que es posible que el embajador Guerra, toluqueño de nacimiento, esté pronto en tierras mexicanas”.

Ahora en Morena
Por otro lado,en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “entre los que se fueron a Morena y los presentó AMLO está uno que busca ganar la delegación Benito Juárez, aunque sea su quinto intento: José Luis Matabuena, ahora ex priista, con cuatro derrotas al hilo. Ahora resulta que se va a Morena”.

Las crisis de México en el espejo venezolano
Recientemente, la canciller de Venezuela ha dicho a México debe tener en cuenta sus propios problemas antes de dar opiniones sobre cómo arreglar los que existen en su país, y en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “tiene razón en esto: México no está en condiciones de enseñarle a nadie cómo arreglar un problema de violencia criminal como la que México padece. Lo último que yo haría como país latinoamericano preocupado por la violencia del narcotráfico sería tomar el camino de México: el camino de la DEA y del Departamento de Justicia de Estados Unidos […]. Esta es la mayor calamidad que puede afrontar un país: una quiebra general del orden político que da paso a caída de gobiernos, golpes de Estado, dictaduras militares y a la forma extrema de discordia que es la guerra civil. Las varias crisis de México no tienen este carácter terminal. La de Venezuela, sí. La violencia criminal de México es enorme, pero no es una crisis de ingobernabilidad que fracture las reglas políticas y pueda devorarlo todo. Para que se dé la discordia terminal hace falta no solo que la situación sea grave desde el punto de vista económico, social, institucional, sino que existan los agentes políticos capaces de derribar y sustituir al viejo régimen […]. La oposición venezolana representa el malestar profundo de su país y tiene en su poder una parte del Estado, el Congreso. Pero su fuerza no es suficiente todavía para lograr el cambio que busca […]. El acento de la crisis venezolana está puesto en la ingobernabilidad que conduce a un fin de régimen. El acento de la crisis mexicana está puesto en la baja gobernabilidad que le impide resolver crisis simultáneas, aunque no convergentes, de seguridad, crecimiento, gobierno, corrupción, ilegalidad”.