El pasado 28 de enero, Gabriela Barrera Vázquez fue asesinada en Temixco, Morelos, donde opera una Alerta de Género por feminicidios desde 2015.

José Antonio “F”, la pareja, es el principal sospechoso del crimen, que en un inicio se trató de ocultar por funcionarios de la Fiscalía del Estado de Morelos. El hombre sigue prófugo y la investigación no avanza, acusa la familia.

“Llegó un perito y nos dice que la muerte iba a ser tratada como muerte natural, que porque mi mamá sufría de la diabetes, problemas de corazón y muchas cosas”, denuncia Sandra Samantha Zepeda, quien también revela que tras la necropsia se descubrió que su madre recibió un golpe en la cabeza y murió ahogada por su propia sangre.

Ciudad de México, 11 de julio (SinEmbargo).– Gabriela Barrera Vázquez, de 40 años, fue asesinada dentro de su casa la madrugada del 28 de enero pasado. Su hijos encontraron el cuerpo inerte envuelto con una cobija y llamaron a los paramédicos que confirmaron el asesinato. Sin embargo, las primeras autoridades en atender el caso lo trataron como fallecimiento por enfermedad: un perito le dijo a los hijos de la víctima que el deceso era por “muerte natural”, acusa su hija Sandra Samantha Zepeda.

Gabriela Barrera Vázquez trabajaba como enfermera en una clínica particular en Temixco, Morelos. Tenía dos hijos, una mujer de 20 años y un varón de 14 años de edad y planeaba ingresar a la escuela para estudiar enfermería quirúrgica.

“Era una persona con la que podía contar. La mayoría de los vecinos acudían a ella cuando tenían un problema o un mal, iban para que los inyectara o les hiciera curaciones. Era muy amable”, platica Sandra Samantha.

Gabriela conoció a José Antonio “F” en un restaurante, en enero del año pasado. A los pocos días comenzaron una relación y, cuatro meses después, él se mudó a la casa de la víctima. Ahí vivió hasta septiembre de 2017, cuando comenzó a trabajar en la Ciudad de México y sólo los finales de semana regresaba a la casa.

El 27 de enero de 2018, Gabriela pasó todo el día con su hija Sandra. La joven comenta que ese día Antonio le enviaba mensajes a su madre en donde la insultaba y ella le advertía que quería dar fin a su relación.

Al caso de Gabriela se quiso tratar como una “muerte natural” y no como feminicidio. El crimen fue perpetrado en Temixco, Morelos, donde opera una Alerta por Violencia de Género. Foto: Especial

Gabriela llevó a Samantha a su casa alrededor de las 21:00 horas. Minutos después, el hermano de 14 años le envió un mensaje a Samantha en donde le informaba que su mamá aún no llegaba y que José Antonio, alcoholizado, había arribado a la casa.

Ante ello, Samantha pidió a su hermano que le llamara en cuanto tuviera noticias de su madre. Minutos después, el hermano menor regresó la llamada para decirle que el hombre había regresado, que encontró a su mamá y que en ese momento la agredía verbalmente: “Le decía que era una puta, y muchas cosas más, ofendiéndola”, narra la joven.

Pasaron 10 minutos, Sandra recibió otros mensajes de su hermano, en los que le avisaba que la pareja había salido del domicilio y que no sabía su paradero.

Sandra marcó al celular de su madre, pero la llamada no entró. “Dejé que pasaran 20 minutos, volví a llamar a la casa y le pregunté a mi hermano si ya había llegado mi mamá. Me dijo que sí, pero que venía llorando. Le dije que me la pasara. Le pregunté por qué estaba llorando, me contestó que estaba bien, que no me preocupara, que [José Antonio] fue a la casa y le pidió disculpas”, recuerda la joven.

El hijo de Sandra Samantha se fue a dormir a casa de su abuela esa noche. Al día siguiente, cuando el hijo de Samantha regresó a casa encontró a su madre envuelta en una cobija, sin respiración. Llamó a su hermana.

“Oye mi mamá está toda morada, no respira”, recuerda Sandra que le dijo su hermano. Eran entre las 8 y 9 de la mañana. Sandra se dirigió de inmediato al lugar y encontró a su hermanito desesperado tratando de despertar a Gabriela sin resultados.

“Marqué a la ambulancia. Yo estaba muy alterada. Mi hermano le llamó a mis tíos, estaba llorando, estaba muy mal”, añade la joven.

La ambulancia arribó al inmueble. Los paramédicos revisaron el cuerpo e informaron a los hijos que la mujer tenía entre cuatro o cinco horas de haber fallecido, al parecer por asfixia. Luego dieron parte a las autoridades, municipales y estatales. La zona fue acordonada.

“Llegó un perito y nos dice que la muerte iba a ser tratada como muerte natural, que porque mi mamá sufría de la diabetes, problemas de corazón y muchas cosas y yo les dije: ‘Mi mamá no tenía problemas en el corazón, sí tenía diabetes pero no tenía problemas en el corazón’”, narra la joven.

Sandra afirma que los funcionarios estatales trataron de convencerla de que el caso no fuera reportado como feminicidio: “Nos dijeron que iba a ser un proceso muy complicado porque no había sospechoso y quién sabe qué. El perito decía que mi mamá había fallecido por muerte natural, eso dijo todo el tiempo que estuvo ahí; pero los de la ambulancia nos quisieron dar el lugar a nosotros y dijeron que no, que eso no era muerte natural que tenía rastros de forcejeo y había sangre. Que a ella la mataron. Los mismos de la ambulancia son los que llamaron a la Fiscalía de Feminicidios”, declara.

Los representantes de la fiscalía especializada llegaron alrededor de las 2 y media de la tarde para hacer el levantamiento del cuerpo.

La necropsia de Ley confirmó que a Gabriela la asesinaron con un golpe en la cabeza. Que el golpe lo provocaron con un objeto pesado y metálico. La mujer se asfixió con su propia sangre. La familia cree que la golpeó con una bocina, objeto que la ex pareja de Gabriela se robó al igual que otras pertenencias.

Sandra señala que hay una orden de aprehensión en contra de Antonio por su probable responsabilidad. “Nos dijeron que usaba dos nombres, que tenía una identidad falsa”, agrega.

El sospechoso sigue prófugo, en tanto que las investigaciones continúan estancadas, denuncia Sandra.

“No saben nada de él, y nosotros no sabemos como va la investigación porque desde hace tres meses cambiaron de fiscal, de MP, a policías ministeriales. Todo nos cambiaron que por el proceso electoral y hasta las fecha no me han presentado a los nuevos MPs ni a los policías, no hay avance de nada”, dice.

Además, Sandra denuncia que las autoridades de Morelos tardaron seis meses para liberar la casa de Gabriela, “teníamos que andar de arrimados y es incomodo”, comenta la joven.

Estudiantes de Morelos marchan en contra de los feminicidios en la entidad gobernada por Graco Ramirez. Foto: Margarito Pérez Retana, Cuartoscuro

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) denunció recientemente que a casi tres años de que la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) emitió la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres para el Estado de Morelos, el gobierno estatal aún incumple las recomendaciones fundamentales para garantizar la vida e integridad de las mujeres.

En Morelos se han documentado alrededor de 257 asesinatos de mujeres de 2014 a 2017, de las cuales en 105 se iniciaron investigaciones como feminicidio, es decir en el 41 por ciento, de acuerdo al Informe “Implementación del Tipo Penal del Feminicidio: Desafíos para acreditar las razones de género 2014-2017” de la organización.

“De acuerdo a las Declaratorias de AVG, el OCNF documentó que Morelos se encuentra oficialmente catalogado por la CONAVIM como uno de los ocho estados con alta criminalidad, junto con entidades como: Sinaloa, Michoacán, Guerrero y Veracruz. Sin embargo pese a que se recomendó al estado crear una Unidad de Análisis y contexto para la investigación de feminicidio que permita identificar las dinámicas delictivas que ponen en riesgo la vida y la integridad de las mujeres, esto no ha sido realizado y deriva en que a la fecha el mayor número de feminicidios en Morelos es catalogado como feminicidio íntimo, lo que impide conocer la participación -y por ende sanción- a otros actores”, expresa la organización.

A su vez, detalla que en el caso del Protocolo para la investigación del feminicidio Morelos cuenta desde 2014 con el Protocolo pero a pesar de que explica las razones de género, no específica las diligencias que se requieren para acreditarlas de manera técnica-científica.

“No cumple con los estándares actuales para la correcta investigación del delito como son: diligencias particulares, perspectiva de género y elaboración de un plan de investigación para acreditar de manera adecuada las razones de género”, denuncia la asociación civil.