El padre Alejandro Solalinde Guerra señala en entrevista con SinEmbargo que algunos líderes y asesores del EZLN serían el obstáculo para que el movimiento entable un diálogo con el próximo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aunque hoy anunció que Alfonso Romo está dispuesto y la pelota ahora está en manos de los zapatistas.

“No digo que los manipulen, pero influyen mucho en sus decisiones. Entonces necesitan estos, mestizos todos, dejarlos ser ellos mismos”, señala.

Pese a que reconoce que la desconfianza de los rebeldes hacía el Gobierno tiene un fundamento histórico, el candidato a Nobel de la Paz sostiene que “una cosa es ser antisistémico y otra cosa es ser extremistas al grado de pensar que las cosas se pueden cambiar de la noche a la mañana y tener esta idea, que yo no comparto, del todo o nada”

Ciudad de México, 11 de julio (SinEmbargo).– Las bases zapatistas podrían estar abiertas a un diálogo con el futuro Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero lo impiden problemas personales que algunos líderes y asesores del movimiento mantienen con el político tabasqueño, dijo Alejandro Solalinde Guerra, sacerdote y activista en entrevista con SinEmbargo.

“Andrés Manuel ha insistido una y otra vez, me consta porque yo he sido el conducto, uno de los conductos. Le hicimos la lucha con “Marichuy” [María de Jesús Patricio], me cansé de tratar de hablar con su esposo; busqué a Miguel Álvarez [Gándara], pero no facilitó el acceso a las bases zapatistas. Luego busqué a Gilberto López y Rivas, pero fue peor todavía: no solamente se negó a que hiciera contacto, sino que además mostró muchas cosas personales que trae contra Andrés Manuel. Así no se puede”, afirmó el sacerdote.

Gilberto López y Rivas es un político y destacado catedrático que también se desempeñó como Diputado federal y como asesor del movimiento zapatista. Y Miguel Álvarez Gándara, hoy presidente y fundador de Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), se ha desempeñado como promotor y asesor de movimientos sociales, académicos y religiosos en México y en América Latina, y formó parte también de los diálogos entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

El pasado 4 de julio el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) emitió una convocatoria firmada por los subcomandantes insurgentes Moisés y Galeano (antes Marcos), en el que compara el pasado proceso electoral con un partido de futbol y advierte que no apoyarán al Gobierno del tabasqueño.

Esta semana circuló en redes una foto en la que se ve a Andrés Manuel López Obrador y al entonces Subcomandante Marcos en 1994. Foto: Especial

“No, nosotras, nosotros, zapatistas, no nos sumamos a la campaña ‘por el bien de todos, primero los huesos’. Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo”, dice la convocatoria “Píntale caracolitos a los malos gobiernos pasados, presentes y futuros”, dijo al final de su texto.

El EZLN afirma en el texto que la “gran final tan esperada y temida, concluyó y el equipo vencedor recibe con falsa modestia, los clamores de los espectadores”.

“‘El respetable público’, dicen voceros y cronistas. Sí, así se refieren a quienes han participado activamente con gritos, porras, hurras, insultos y diatribas, desde las gradas, como espectadores a quienes sólo en la gran final se les permite simular que están frente al balón y que su grito es el puntapié que dirige el esférico “al fondo de las redes”. ¿Cuántas veces ha escuchado usted eso? Muchas, ¿vale la pena contarlas? Las derrotas reiteradas, la promesa que a la que sigue sí, que el árbitro, que el campo, que el clima, que la luz, que la alineación, que la estrategia y la táctica, que etcétera. Al menos la ilusión actual alivia esa historia de fracasos… a la que luego se sumará la desilusión prevista”, se lee.

Hoy, el religioso reveló que Alfonso Romo, Jefe de Gabinete de transición de AMLO, ofreció reunirse con los insurgentes: “Los Zapatistas tienen la palabra”, publicó en su cuenta de Twitter.

Solalinde, puente de AMLO con grupos indígenas y grupos civiles. Foto: Especial

Pero Solalinde Guerra ya llegó a la conclusión de que quizás las bases zapatistas sí quieran abrirse al diálogo con el futuro Gobierno de López Obrador y defiende su apoyo.

“Que por más que lo denostan los dirigentes zapatistas, no es cierto que es un mal Gobierno. Es un Gobierno que ya está abriéndose a la coyuntura; no es posible ese todo o nada. México tiene poderes fuertísimos y fácticos, entonces Andrés Manuel es muy inteligente y sabe lo que se puede. ¿Él podría más? Sí, pero a costa de la violencia y no se trata de eso, él es un hombre de paz”, dijo Solalinde.

El sacerdote consideró que algunos asesores del EZLN en lugar de permitir un encuentro con López Obrador, parece que “estuvieran administrando al zapatismo”.

“Gilberto López y Rivas tiene cosas muy personales con Andrés Manuel que ya debería de superar. Yo se lo dije, y dijo: ‘Si él gana, yo seré el primero en estar en contra de él’. Y no se trata de eso. Se trata de ser constructivos, debemos avanzar un poco a nivel coyuntural”, resaltó.

ZAPATISTAS SE AISLARÁN

Antes de la reciente campaña presidencial, el Sucomandante Galeano manifestó su rechazo a la figura del virtual Presidente electo, a quien bautizó como el “Mandón”, en una carta en la que defendía la intención de que su vocera buscara una candidatura independiente.

Desde su campaña de 2012, López Obrador expresó su decisión por retomar los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, para cumplir los compromisos que el Estado mexicano asumió con el EZLN en 1996.

Alejandro Solalinde aseguró que durante la campaña del tabasqueño, él personalmente se encargó de tender puentes con todos los grupos indígenas y pueblos originarios del país, “pero desgraciadamente quienes los asesoran son los que marcan el rumbo. No digo que los manipulen, pero influyen mucho en sus decisiones. Entonces necesitan estos, mestizos todos, dejarlos ser ellos mismos. En este año y medio último pude ver cómo me pude contactar con grupos originarios de todo el país, menos con las bases zapatistas porque no quisieron”.

El texto publicado el fin de semana reiteró su rechazo a la contienda presidencial: “Usted se incomoda con la duda que eso plantea. Y se incomoda más al ver a quienes declaraban que el equipo ahora triunfador traería desgracias, celebrando un triunfo que, apenas unas horas antes, no era suyo.  Porque no se ve que hayan perdido, más bien festejan como si el triunfo fuera suyo, como si dijeran ‘ganamos otra vez’”.

Solalinde Guerra indicó que es imposible saber qué papel jugará el EZNL durante la administración de López Obrador, pero que si continúan “enconchados como si fuera 1994”, así pasarán “no sé cuántos años más, con las ideas fijas, pesando que todo sigue igual”.

“Y es que yo entiendo. Yo mismo me considero antisistémico, pero una cosa es ser antisistémico y otra cosa es ser extremistas al grado de pensar que las cosas se pueden cambiar de la noche a la mañana y tener esta idea, que yo no comparto, del todo o nada”, dijo.

El activista recalcó lo que ya ha dicho en otras ocasiones: que 30 millones de mexicanos que votaron por un cambio, no pueden haberse equivocado y llamó a los dirigentes, asesores y a las bases del EZLN ha participar constructivamente con el Gobierno de AMLO.

“Yo los invito a que cambien de actitud, para que reaccionen y se unan a estos 30 millones de personas que votamos por un cambio”, llamó.

SinEmbargo buscó a María de Jesús Patricio Martínez para una entrevista, pero el encargado de comunicación del Consejo Nacional Indígena (CNI) informó que “Marichuy” continúa en recuperación tras el accidente carretero que sufrió en febrero en Baja California Sur y se encontraba en valoración médica, pues quizás sería operada.