Madrid, 12 jun (EFE).- La acampada de protesta que iniciaron hace un mes varios miles de personas en todo España, “indignadas” con los políticos y ávidas de “democracia real”, acaba hoy con el levantamiento de muchos campamentos pero con la idea de que “no es un fin, sino un cambio estratégico para ser más fuertes”.

Todo empezó el 15 de mayo, una semana antes de las elecciones municipales, cuando miles de personas, convocadas por el movimiento “Democracia real ya”, se concentraron en el centro de Madrid para pedir, en voz alta, un cambio político y social: “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros” o “No los votes”.

Al día siguiente, un nutrido grupo de estos manifestantes decidió acampar en la céntrica Puerta del Sol, el ‘kilómetro cero’ de todas las carreteras de España, y ahí han estado hasta hoy, pernoctando en tiendas acondicionadas con maderas, plásticos y mobiliario usado.

La idea contagió a “indignados” de más de medio centenar de pueblos y ciudades de España donde también ha habido acampadas que no han cesado de amplificar los deseos del llamado ‘Movimiento 15-M’. Algunas de estas también acaban hoy y otras han decidido seguir no se sabe hasta cuándo.

En Madrid, donde en alguna de las jornadas llegaron a concentrarse unas 25.000 personas, hoy hubo labor de levantamiento y limpieza del “campamento”, como quedó acordado en una asamblea general celebrada en la noche del sábado.

“Levantamos porque el campamento no era un fin sino una herramienta que no nos permitía descentralizar y crecer”, dijo a Efe Charlie, uno de los portavoces habituales del 15-M, quien destacó el hecho de que en los últimos tres fines de semana ha habido asambleas vecinales “en unos ochenta barrios y municipios de Madrid”.

“Hemos conseguido visualizar el descontento sobre la política profesional y se ha perdido el miedo a hablar, a hacer cosas. Ha surgido un movimiento que toma la palabra, que plantea iniciativas y que crecerá…”, pues, añadió, “no es el fin del 15-M, es un cambio estratégico para ser mas fuertes”.

La última gran movilización del movimiento fue emprendida la víspera para expresar su desacuerdo con los políticos, en la jornada en que los ayuntamientos de todo España se constituían de acuerdo con la elección que hizo la ciudadanía el 22 de mayo pasado.

Los “indignados”, contenidos por la policía, se acercaron todo lo que pudieron a las sedes de los ayuntamientos para gritarles a los gobernantes locales que a ellos no les representan.

Y hoy, una vez decidida la recogida de las tiendas de campaña improvisadas, los “indignados” de la Puerta del Sol pusieron en marcha la ‘operación Patena” con el propósito de retirar los trastos y dejar en el lugar sólo un “punto de información”.

Este mediodía, los acampados formaron una cadena para transportar enseres hasta los vehículos del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur), organismo del Ayuntamiento de Madrid que colabora con los concentrados.

Durante la tarde dominical ha habido en la Puerta del Sol diversas actividades lúdicas como despedida y para expresar el agradecimiento a la ciudadanía por el respaldo a esta iniciativa.

Una última asamblea general, no participativa, sólo informativa, estaba prevista para anunciar cómo se seguirá desarrollando el Movimiento.

En Barcelona un grupo de personas se resiste a abandonar el campamento, a pesar de que el Movimiento acordó el sábado abandonar la Plaza Catalunya.

Pero en la Plaza Mayor de Soria y en la de la Constitución de Salamanca, los “indignados” también recogieron hoy sus tiendas con “la satisfacción”, dijo a Efe un “acampado” salmantino, de haber visto “recompensados” sus esfuerzos y con la certeza de que el 15-M “seguirá adelante”. EFE