La red de 30 sismógrafos instalados por la UdeG monitorea principalmente la zona de la placa de la Rivera en la que registra un promedio de tres pequeños sismos por día, casi imperceptibles para la población. Una de las zonas en las que aún se espera otro terremoto es la parte de Guerrero, y este sí podría devastar a la Ciudad de México.

Severos daños se registraron en la región del Itsmo de Tehuantepec tras el sismo de 8.2. Foto: Alonso Gallegos, Cuartoscuro

Ciudad de México, 12 de septiembre (Infobae/SinEmbargo).- Desde hace al menos un par de años, científicos han advertido sobre la inminencia de un gran terremoto en México. El jueves pasado, uno de 8.2 grados sacudió al sureste y centro del país, pero este fue sólo formó parte de una serie que puede registrarse en los próximos años.

Aunque los científicos son claros al señalar que aún no es posible predecir un temblor y que no se trata de alarmar a la población, en México se registran grandes sismos de manera cíclica en distintas zonas.

En el país interactúan cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de Rivera y la del Caribe.

De estas, dos tienen actividad importante: la placa de Cocos y la de Rivera. La primera fue la que se activó el jueves en la noche provocando severos daños en Oaxaca y Chiapas.

La Placa de Cocos recorre la zona del sureste hasta Guatemala, por eso las mayores afectaciones se registraron en esa parte, pero también alcanza otras regiones en las que no se ha registrado un terremoto en al menos 100 años, cuando la periodicidad de estos eventos catastróficos es aproximadamente cada siete décadas.

Una de las zonas en las que aún se espera otro terremoto es la parte de Guerrero. “Este [terremoto] es uno de los que se pudieron haber esperado, pero se esperan otros entre Guerrero y Michoacán. Y otro que afecte la Placa de Rivera en la parte de Jalisco, Colima y Nayarit hasta las Islas Marías [en el Océano Pacífico]”, dijo a Infobae Carlos Suárez Plascencia, jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La red de 30 sismógrafos instalados por la UdeG monitorea principalmente la zona de la placa de la Rivera en la que registra un promedio de tres pequeños sismos por día, casi imperceptibles para la población.

“Cada 70 años, hay un gran sismo en las zonas de estas plazas. En el caso de la Rivera el último fue en 1932 y ya se venció el plazo, han pasado más de 15 años y por eso es la preocupación de que se presente un sismo de esta magnitud”, explicó.

“En redes sociales circulan bastantes anuncios que son apócrifos, en los que se mencionan instituciones como el Servicio Geológico de Estados Unidos y el mismo Sismológico Nacional. Nosotros jamás diríamos que se predice un sismo, no se pueden predecir, no podemos saber dónde ni de qué magnitud ni en qué momento van a ocurrir. Es muy importante que la población siempre esté preparada”, destacó Xyoli Pérez, directora del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

El año pasado, el SSN registró 15 mil 400 sismos en todo el país, es decir, un promedio de 42 por día.

“El sismo que se ha mencionado durante varios años corresponde a las costas de Guerrero, a la zona que se conoce como el ‘Gap de Guerrero’, ahí es donde se ha esperado que ocurra ese sismo de magnitud ocho. Este –el del jueves pasado- se presentó en la zona del Istmo de Tehuantepec”, señaló la directora.

“Tenemos evidencia de que ocurrió un sismo en las costas de Guerrero con una magnitud de entre 8.4 y 8.6 en 1787”, expresó.

De registrarse este sismo con epicentro en Guerrero, el movimiento llegaría a la capital del país en 80 segundos. El del jueves no provocó daños mayores en la capital porque su epicentro fue en el estado de Chiapas, a una distancia aproximada de mil kilómetros, por lo que el impactó tardó 135 segundos en sentirse. De haber sido más cerca, el daño hubiera sido mayor.

El terremoto de 1985 tuvo como epicentro Guerrero y dejó en la capital un saldo aproximado de 20 mil muertos y 250 mil personas sin hogar.

Desde que el SSN inició con el registro de los movimientos telúricos se han registrado tres terremotos en el país: el primero en 1932, de una magnitud de 8.2 grados con epicentro entre Jalisco y Colima; el segundo en 1985, de 8.1, que devastó la capital mexicana, y el de el jueves 7 de septiembre, también de 8.2 grados, y que percibieron más de 50 millones de personas.

Pero también preocupa la zona de la placa de la Rivera, principalmente en lo que es el estado de Jalisco. El último sismo fuerte se registró en 2003 en el municipio de Armería, en Colima, con intensidad de 7.6 grados.

En el caso de Jalisco fue en 1995 en su Costa Sur donde se ubica el centro turístico de Puerto Vallarta, “y ésa zona es la que nos importa más porque no ha habido un sismo importante en 85 años”, insistió el investigador de la Universidad de Guadalajara.

“Por eso nos da preocupación que pueda ocasionarse un sismo de arriba de ocho grados”, expresó.

Recordó que apenas en el año 2015 apareció una nueva falla sísmica en Tesistan, un poblado del municipio de Zapopan que forma parte de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

 

 

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