Ciudad de México, 13 de feb (SinEmbargo).- La guerra contra el crimen organizado que libró el Estado mexicano durante el gobierno del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa provocó un ambiente de inestabilidad social que incrementó los homicidios de mujeres en las zonas de conflicto.

Al presentar los Resultados del Estudio Nacional sobre las Fuentes, Orígenes y Factores que Producen y Reproducen la Violencia Contra las Mujeres, en el Senado de la República, la maestra Florinda Riquer Fernández, coordinadora del proyecto, explicó que las mujeres se vuelven más vulnerables dentro del contexto de inseguridad que se vive en los estados azotados por la violencia social.

“En un ambiente de falta de seguridad en general, las más afectadas son las mujeres, y de ellas, las más afectadas son niñas y ancianas. No es tanto que vino el narco y me mató o me enganchó, no necesariamente son muertes directas, lo que parece ocurrir es que en ese contexto donde están quebradas las formas tradicionales de seguridad, hay como una suerte de espacio vacío para hacer de las mujeres lo que quieran. Yo le llamo el síndrome del fuera de lugar”, detalló en entrevista.

Para enfrentar al crimen organizado, el gobierno federal llevó a cabo operativos militares en varias entidades de la zona de estudio durante el sexenio pasado, con el objetivo de mermar el poder de los cárteles de la droga y recuperar el control de plazas y territorios.

Sobre esto, el estudio reporta: “La violencia social en los estados de la zona de estudio tiene mucho que ver con su posición geográfica. Tres entidades forman parte del ‘triángulo dorado’ dedicado a la producción de drogas ilegales y cuatro de ellas son las rutas de acceso al mercado de consumidores de estupefacientes más grandes del mundo”.

Aunque los datos proporcionados por la Secretaría de Salud, que son la base del estudio, no permiten establecer una relación de causa-efecto, sobre el impacto directo del narcotráfico en los homicidios de mujeres, se observa que la impunidad y la ineficiencia de las instancias encargadas de procurar justicia aumentan la violencia de género.

“Al analizar su efecto en el comportamiento de las muertes femeninas, nos percatamos que independiente de si se realizaron o no las acciones militares, las defunciones femeninas con presunción de homicidio aumentaron en la mayoría de los estados”.

Otro punto destacable de los Resultados del Estudio Nacional sobre las Fuentes, Orígenes y Factores que Producen y Reproducen la Violencia Contra las Mujeres es que analiza la forma en que son asesinadas las mujeres, principalmente en el norte del país. “Las están matando con una enorme saña, no sabemos a ciencia cierta cuántos de estos asesinatos están vinculados al crimen organizado, pero sí sabemos que, las mate quien las mate, lo hace con saña”, señaló la maestra Florinda Riquer.

“Es muy impresionante mirar a través del homicidio la situación de violencia contra la mujer, cómo se les mata, desde una perspectiva donde puedes observar la vida desde la muerte, es decir, estos cuerpos lastimados, estos cuerpos vejados, estos cuerpos asesinados están hablando de la condición de subordinación de las mujeres”, agregó.

El estudio nacional de violencia contra mujeres observa que en los últimos cuatro años hubo un repunte en el número de asesinatos femeninos, en el contexto de inseguridad y violencia que asola al país, a pesar de que todavía se coloca muy por debajo de los asesinatos masculinos.

“Las tasas de homicidio han repuntado de manera abrupta. En cuatro años se volvieron a alcanzar los niveles de hace 30 años. El 40% de las muertes por homicidio en mujeres durante la última década se presentó en los últimos tres años. Dicho de otra forma, la tasa estandarizada de homicidios de mujeres en 201 fue más del doble que la registrada en 2007”, dice el informe.

Agrega los estados más afectados. “Este incremento de homicidios de mujeres no ha sido homogéneo en el país, las zonas más afectadas son la Noreste (Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Zacatecas), donde el riesgo de muerte por homicidio en mujeres aumentó más de 400 por ciento en estos años”.

Rafael Estrada Michel, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales, consideró revelador “que la violencia contra las mujeres se haya incrementado sensiblemente, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo, en un entorno socialmente violento como es el causado por las acciones delictivas de los grupos organizados. Formas cada vez más crueles, cada vez más generalizadas de violencia”.

Consideró que los resultados de este estudio nacional sobre violencia de género permitirá a las autoridades, federales y estatales, realizar cambios institucionales para crear líneas de acción que permitan atacar estas conductas.

Un primer paso, dijo, es avanzar en las legislaciones locales para avanzar de la política de respuesta al delito hacia una política de prevención social del delito. “Particularmente en Chiapas, donde es prioritario incorporar la figura del Centro de Justicia para la Mujeres, en Oaxaca, Campeche, Yucatán, donde es necesario tipificar el delito de feminicidio”.

Actualmente, sólo 19 estados de la República han tipificado el delito de feminicidio en sus códigos penales.

Ante esta realidad, Lía Limón, ex panista que hoy es Subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, se comprometió a corregir esta situación. “Faltan varias entidades federativas en las que se requiere que se tipifique el feminicidio, en concreto 13. Habremos, desde la Secretaría de Gobernación, impulsar la tipificación del feminicidio en las entidades faltantes”, expresó.

Agregó que “es deber de todos los legisladores, de todos los servidores públicos y de todos los poderes, evitar y prohibir que cualquiera se atreva de hablar de violaciones a las mujeres como un hecho normal, o como un hecho que suceda cotidianamente”, señaló Lía Limón ante senadoras integrantes de las comisiones de Derechos Humanos y para la Igualdad de Género.