Roma, 13 Jun (Notimex).- La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) llamó hoy a una intensificación sostenible de la producción agrícola, más de medio siglo después de la Revolución Verde de la década de 1960.

Producir más alimentos para una creciente población mundial de forma sostenible para el medio ambiente es el objetivo del libro “Ahorrar para crecer”, publicado por la división de Producción y Protección Vegetal de la FAO.

La nueva iniciativa se dirige principalmente a los pequeños agricultores en los países en desarrollo.

Según la FAO, ayudar a las familias campesinas de bajos en ingresos en el mundo en desarrollo -unos dos mil 500 millones de personas- a ahorrar en los costos de producción y crear sistemas agroecológicos saludables, les permitirá maximizar los rendimientos y dedicar sus ahorros a salud y educación.

Se calcula que la tecnología de la Revolución Verde salvó a mil millones de personas del hambre y produjo alimentos más que suficientes para una población mundial que se duplicó, pasando de tres mil a seis mil millones entre 1960 y 2000.

Sin embargo, según la FAO, el paradigma actual de producción agrícola intensiva es incapaz de responder a los desafíos del nuevo milenio. Para poder crecer, dijo, la agricultura tiene que aprender a ahorrar.

El enfoque de ahorrar para crecer deriva en parte de las técnicas de la agricultura de conservación (AC), que utiliza -o minimizan- el arado y la labranza, preservando de este modo la estructura y buena salud del suelo.

Los residuos de las plantas cubren los campos y se alterna el cultivo de cereales con el de legumbres que permiten enriquecer el suelo.

Otras técnicas desarrolladas por la FAO y sus socios en los últimos años como parte de las herramientas de ahorrar para crecer incluyen el riego de precisión, que permite una mayor producción por cada gota de agua, y la “colocación precisa” de fertilizantes, que puede duplicar la cantidad de nutrientes absorbidos por las plantas.

El manejo integrado de plagas, con técnicas que evitan el desarrollo de plagas y minimizan la necesidad de pesticidas, es ya otro elemento clave de la iniciativa.

“Estos métodos permiten que los cultivos se adapten al cambio climático y puedan no solamente producir más alimentos, sino también reducir la necesidad de agua de los cultivos en un 30 por ciento y los costes de la energía en hasta un 60 por ciento”, indicó el organismo en un comunicado.

Resaltó que en algunos casos es posible incrementar los rendimientos hasta seis veces, según demuestran los ensayos con maíz realizados recientemente en África meridional.

Según un estudio, los rendimientos medios de las explotaciones que aplicaban este tipo de técnicas en 57 países de bajos ingresos aumentaron en casi un 80 por ciento.

El modelo ahorrar para crecer incorpora un enfoque ecosistémico que aprovecha la contribución de la naturaleza para los cultivos: materia orgánica del suelo, regulación del flujo del agua, polinización y depredadores naturales de las plagas.

Se aplican insumos externos en el momento y en la cantidad adecuada, ni más ni menos de los que la planta necesita.