México, 13 jun (EFE).- El Gobierno mexicano rechazó hoy que la presencia de las fuerzas federales “detone sistemáticamente la violencia” en el país, en un mensaje difundido por el secretario técnico del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Alejandro Poiré.

“Las causas de la violencia criminal anteceden” a la Administración del presidente Felipe Calderón y se remontan a “décadas atrás”, esto es, cuando México era gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), afirmó.

Según Poiré, quien no especifica contra la opinión de qué grupos, exactamente, dirige su pronunciamiento, “el análisis comparativo de diez casos de criminales neutralizados de todas las organizaciones delincuenciales refleja que es una hipótesis errónea” que la presencia de las autoridades implique violencia.

El mismo, elaborado con información propia, está referido a diez operaciones en que fueron neutralizados líderes criminales mexicanos entre octubre de 2008 y enero de 2011, y señala que en tres de ellas la violencia en la zona de la operación aumentó, en dos de los casos de manera ligera.

En tres casos más “no hay ningún efecto discernible de las detenciones”, en otros dos se trunca la tendencia creciente y en dos más cae esa “tendencia de homicidios posterior a la inhabilitación” de los líderes criminales.

El funcionario señaló a la vista de los datos del Gobierno que “no hay un patrón claro que establezca la inhabilitación de un líder criminal por la acción de las fuerzas federales como un factor que incremente sistemáticamente los niveles de homicidios o el ritmo a los que estos crecen”.

Agregó que “hay otros factores que no se toman en cuenta que son los auténticos detonantes de la violencia”, como son “el enfrentamiento entre las organizaciones delictivas” en zonas con una aguda debilidad de la autoridad local o donde coinciden atractivos los mercados locales y “rutas de distribución a los Estados Unidos”.

Otro elemento capaz de influir en la violencia es que los lugares donde suceda sean zonas “donde las propias organizaciones tienen crisis de sucesión o de secesión inherentes a su historia y formación”.

En suma, para el Gobierno mexicano “no hay fundamento que permita asegurar de manera sistemática que las detenciones o abatimientos de liderazgos criminales detonen la violencia”.

En la lucha frontal contra el crimen organizado lanzada por el presidente Felipe Calderón en diciembre de 2006 participan unos 50.000 soldados y 20.000 policías federales.

Diversos sectores señalan a esta estrategia como la responsable de la violencia que se ha cobrado 40.000 vidas en lo que va de la administración (2006-2012), además del incremento de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.

Poiré reiteró que “es indiscutible que el paso necesario para disminuir la capacidad criminal de las organizaciones es debilitándolas mejorando las instituciones federales y locales que las combaten, protegiendo a los jóvenes del riesgo de las adicciones y del reclutamiento criminal”, y “abatiendo la impunidad”.

El mensaje publicado por Poiré es el tercero de diez que serán publicados en su blog (bitácora electrónica) y con los que pretende desterrar los supuestos “mitos” que existen sobre la violencia en México.