Foto: Cuartoscuro

La salida del túnel desde donde supuestamente escapó “El Chapo” Guzmán, el sábado por la noche. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 13 de julio (SinEmbargo).- Representantes de think tanks y académicos internacionales coincidieron que la segunda fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, líder del Cátrtel de Sinaloa, es una vergüenza para el país, pero también marca el principio del fin del Gobierno de Enrique Peña Nieto, ya de por sí marcado negativamente por la corrupción y la impunidad política, y dañado por la desconfianza ante su incapacidad para responder a las principales exigencias de la sociedad en el país.

“Esta es la primera estación del Presidente Enrique Peña Nieto como persona non grata, como le pasó al Presidente colombiano Ernesto Samper [acusado de recibir fondos del narcotráfico en su campaña proselitista en 1994], advirtió Edgardo Buscaglia, director del International Law and Economic Development Center e investigador principal en Derecho y Economía en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

Además, expresó, se da en un momento en el que la Presidencia y el Estado mexicano en sí se perciben como débiles, con lo cual coincidió Javier Ciurlizza, director para América Latina y El Caribe de The Crisis Group, quien afirmó, que por un lado Peña no sólo tendrá que reaccionar para fortalecerse al interior del país sino que también deberá explicar a Estados Unidos la fuga y el por qué el poderoso narcotraficante nunca fue extraditado.

El sábado pasado por la noche, Guzmán Loera se fugó del Penal de Alta Seguridad de El Altiplano, en el Estado de México. En 2001 ya lo había hecho pero del complejo de Puente Grande, en Jalisco.

“Es una balde agua helada sobre el mérito del gobierno y lo pone en una situación más difícil”, consideró Ciurlizza, porque hasta ahora la captura de “El Chapo” Guzmán era de los pocos elementos que le daban al Peña Nieto un halo de “legitimidad”.

“En el caso de Peña Nieto hay un problema adicional, que es el tema de legitimidad por casos como el de Ayotzinapa [la desaparición de los 43 normalistas], el resurgimiento de la violencia y de la falta de medidas para enfrentar la impunidad y las desapariciones como en Chilapa [en Guerrero, donde recientemente aparecieron fosas clandestinas con restos humanos]. Le llueve sobre mojado a un Gobierno federal que ya tiene problemas de respaldo social y hasta ahora lo único que pudo haber demostrado es que había detenido a los cabecillas de los cárteles”, dijo en entrevista desde Colombia.

Por otra parte, consideró que al Gobierno de la República se le abre un nuevo frente con el de Estados Unidos, que participó en la captura del líder del cártel de Sinaloa y al que nunca quiso extraditar.

“La percepción ciudadana es que en México no va a haber una cárcel segura y eso va a obligar a México a llevar a muchos líderes de cárteles a Estados Unidos, lo que es un fracaso porque quiere que en tu país no sirve la justicia”, agregó.

Recordó el caso colombiano cuando el país tuvo que pedir ayuda a Estados Unidos, luego de que el líder del poderoso Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria escapó de prisión en 1992.

La diferencia, precisó, es que la prisión en la que estaba recluido el entonces capo más poderosos del mundo era muy precaria, mientras que “El Chapo”, se escapó de un penal de alta seguridad y con sofisticados sistemas de vigilancia.

“Esta fuga sí le pone mucha tensión a un gobierno que ha tratado de decir que no pierde y la pregunta es qué le va a decir al principal interesado en que cayera [Guzmán Loera], que era Estados Unidos. Esto va a minar la confianza y va a obligar a Peña Nieto a dar una explicación al Gobierno de Obama”, destacó.

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EL GOLPE A LA CONFIANZA

El año pasado, en una entrevista con la cadena Univisión, en febrero del año pasado, el Presidente mexicano celebraba con rostro de satisfacción la captura de Guzmán Loera y afirmó tajante que sería “imperdonable” que se fugara nuevamente.

“Es una obligación, sería verdaderamente algo más que lamentable, es imperdonable, que el gobierno y el Estado tomen las debidas providencias para asegurar que lo ocurrido hace algunos años se pudiera repetir”, dijo el mandatario en la entrevista.

“Es una reponsabilidad del gobierno federal que la fuga ocurrida hace algunos años no se vuelva a repetir”, concluyó Peña Nieto.

El representante del The Crisis Group dejó en claro que el golpe más duro es a la confianza ciudadana porque no se trata de realizar acciones sofisticadas como reformar al Poder Judicial, sino una “función básica de que los malos se queden entre cuatro paredes”.

También recordó que en Colombia, cuando se dieron las grandes fugas de los líderes de los carteles, el gobierno respondió de dos maneras: la extradición masiva y una política de seguridad nacional más represiva impuesta por el entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez (de 2002 A 2010) que tuvo muchos “altos costos para la política colombiana”. Pero “México es un país más complejo, donde no es tan fácil establecer un régimen autoritario, lo que veo es un régimen completamente débil que ni siquiera encuentra a los desaparecidos sino que lo hacen los familiares. Tiene un problema de capacidad muy serio, lo que me preocupa es que ante la falta de resultados los mexicanos empiecen a decir es: ‘preferimos un dictador para que nos resuelva los problemas básicos’ y eso es muy peligroso”.

“Obviamente, se generará una narrativa sobre la debilidad del Estado, pero hay que ver también si el Estado es capaz de localizarlo más rápido o aprehenderlo de nuevo. Obviamente muestra que sigue habiendo deficiencias en el sistema carcelario, pero hay que ver si puede mantenerse prófugo”, dijo por su parte desde Washington Andrew Selee, vicepresidente del Instituto México del Woodrow Wilson Center.

Se lee también en que si bien es cierto que Estados Unidos estaría buscando la extradición del narcotraficante, su percepción es que el Gobierno mexicano no la iba a conceder.

TODOS PARA UNO

Foto: SinEmbargo, especial

Edgardo Buscaglia auguró una nueva era en la historia de los cárteles mexicanos. Foto: SinEmbargo, especial

Para Buscaglia, la segunda fuga de “El Chapo” podría representar también una nueva era para los cárteles mexicanos, en la que al verse casi todos debilitados y fragmentados, la figura de “El Chapo” pueda unificarlos y actuar todos como “una gran empresa” en la que ya no se vean las grandes matanzas en las calles sino que además del tráfico de drogas, todos se dividan estratégicamente plazas para explotar más delitos como la trata, el secuestro y la extorsión.

Buscaglia fundamenta su teoría en el hecho de que en el Penal de Alta Seguridad Número 1 del Altiplano, donde estaba recluido, tenía como “compañeros” a otros líderes de cárteles debilitados como José Tiburcio Hernández Fuentes, alias “El Gafe”, líder del Cártel del Golfo, Omar Treviño Morales, alias el “Z-42”, líder del grupo criminal de Los Zetas –los grandes rivales del Cártel de Sinaloa-, Héctor Beltrán Leyva, “El H”; Édgar Valdez Villarreal, alias “La Barbie”; Miguel Ángel Félix Gallardo y Fernando Sánchez Arellano, “El Ingeniero”, del Cártel de Tijuana; así como el secuestrador Daniel Arizmendi, conocido como “El Mochaorejas”.

Una posible unión de estas bandas llevaría a la mafia mexicana hacia una consolidación y hacia una estructura más operativa y empresarial como la que ahora tienen en Rusia o Japón, ya que, a estas alturas, todos los líderes de los distintos cárteles, tanto los presos como los que aún están libres, saben que la estrategia de confrontación con un alto número de muertos, les representa un costo muy alto.

“Guzmán Loera y toda esta fauna saben que sin una consolidación de las redes criminales más importantes de México, todos pierden. Si piensas como un empresario sabes que tienes que considerar una gran alianza con los grupos más importantes de México y veo que esa es la estrategia que Guzmán Loera, [Rafael] Caro Quintero –también libre- y otros tienen en la cabeza”, manifestó.

–¿Esto quiere decir que habrá menos violencia entre cárteles?

–Esto quiere decir que México entrará a lo que yo le llamo la pax mafiosa. Quieren evolucionar hacia redes criminales como las que se ven en Rusia y en Japón, que no están en una relación de conflicto armado que les hace perder dinero, van hacia eso, ante un Estado débil como el mexicano significa que vamos a vivir en la pax mafiosa: van a bajar los homicidios, pero los delitos patrimoniales como el fraude cibernético, la trata de personas el y el tráfico de migrantes van a aumentar de México hacia el mundo y cada vez va a tener más aliados.

Otro síntoma de que los cárteles mexicanos caminarán hacia esta nueva estructura, enumeró, es que después de la detención de “El Chapo”, en febrero del año pasado, no hubo aprehensiones de grandes políticos, ni de grandes empresarios, que generalmente también colaboran en toda una red. “Y aquí nunca cayó un político”.

Advirtió que en esta nueva estructura hacia la que prevé que migren los grupos que controlan el tráfico de drogas “se van a reducir los granadazos porque ya son insostenibles porque disminuyen las ganancias, pero vamos a tener violencia en la medida que te compren y te vendan a tu hija, miles de personas van a ser víctimas de otras personas, cientos de miles de empresas pagando cuotas, como ya sucede hasta en el Distrito Federal”.

Javier Ciurlizza

Javier Ciurlizza del Crisis Group previó diferencias con el gobierno de Estados Unidos a raíz de la segunda fuga de “El Chapo”. Foto: SinEmbargo, especial

Ciurlizza reconoció también la posibilidad de que dentro del penal del Altiplano se hayan fraguado alianzas, principalmente porque al igual que los otros capos presos ahí, “El Chapo” no estaba en un estado de fortaleza sino de debilidad y “probablemente en busca de un pacto”, lo cual deja tres preguntas abiertas:

La primera es si “El Chapo” escapó por iniciativa propia y cuánto le va a durar el dinero, pues en el caso de Pablo Escobar, recordó, se escapatoria fue por iniciativa propia y no a través de una negociación con el gobierno o a algún grupo criminal, lo que lo llevó a la muerte.

La segunda pregunta es cómo van a reaccionar los líderes que ocuparon su puestos durante el tiempo que estuvo tras las rejas.

Y, por último, qué va a pasar con los cárteles, pues desde su captura la geografía cambió y no se ha visto una “jefatura central” del narco. La única respuesta, afirmó, es que en los próximos días habrá una reconstrucción dentro de la mafia mexicana que “va a poner en jaque al Estado” y a otras naciones como Colombia, donde Guzmán Loera tiene una alianza con “Los Urabeños”, un grupo armado que opera en la frontera con Panamá.

-Con información de Sandra Rodríguez Nieto