Gracias, señor Auditor por su labor profesional y comprometida. Gracias por mostrarnos la utilidad de una Auditoría en un país carcomido por la corrupción. Foto: Cuartoscuro

Por Javier Garduño

La semana pasada el Auditor Superior de la Federación, el C.P.C. Juan Manuel Portal, entregó a la Cámara de Diputados la segunda parte de los informes individuales de la fiscalización de la Cuenta Pública 2016. Esta entrega es especial por dos razones. En primer lugar, porque es la primera ocasión que se presenta en octubre una entrega de informes individuales con las observaciones y hallazgos que realiza la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de los recursos ejercidos el año pasado (antes de la reforma a Ley de Fiscalización de la Federación teníamos que esperar hasta febrero de dos años posteriores al cierre del ejercicio para tener los primeros resultados de la fiscalización). En segundo lugar, porque existen muchas posibilidades de que éste sea el último informe que entrega el actual Auditor, pues su segundo periodo como titular de la ASF finaliza el 31 de diciembre de este año y no hay certeza de si la Cámara de Diputados lo elegirá para un nuevo termino o si tendremos una convocatoria abierta elegir a su sustituto. Y sí, hay mucho que agradecer a Portal desde que inició su gestión hace casi 8 años.

Gracias, señor Auditor pues en su periodo nos hemos enterado de las escandalosas irregularidades que dejó el ex Gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Como la misma ASF lo mencionó hace más de un año, irregularidades que se consideran las más grandes en la historia moderna de nuestro país (35 mil millones de pesos que seguimos sin saber a dónde fueron a parar). Estas irregularidades se tradujeron en 54 denuncias penales contra el propio Duarte y una decena de sus colaboradores más cercanos. De no haber sido por los constantes señalamientos de la ASF de mal usos de recursos públicos durante la gestión de Javier Duarte, la PGR difícilmente hubiera solicitado su captura por procesos de delincuencia organizda.

Gracias, señor Auditor puesto que por sus informes de resultados sabemos que existen miles de contribuyentes en este país que de forma intencional establecen estrategias mediante las que, paulatinamente, disminuyen sus operaciones comerciales y las trasladan a otras empresas, de tal forma que, cuando la autoridad fiscal, finalmente puede proceder a cobrar una deuda, no tengan operaciones ni bienes sobre los que se pueda realizar su cobro. Este tipo de prácticas afectaron al Fisco Federal durante 2016 por un monto mayor a los 7 mil 500 millones de pesos sin que el propio SAT pueda hacer algo al respecto.

Gracias, señor Auditor pues ahora sabemos que es una práctica común que el gobierno federal utilice a universidades públicas para otorgar contratos ilegales por casi 8,000 millones de pesos por servicios que nunca se llevaron a cabo. Universidades públicas que desvían recursos a empresas fantasma y todo orquestado desde las altas esferas del poder público en México, lo cual ha sido catalogado como un “fraude” por el propio Auditor.

Gracias, señor Auditor por sus mil 587 recomendaciones, 796 pliegos de observaciones, 798 promociones de responsabilidades administrativas sancionatorias, 238 solicitudes de aclaración y 41 promociones del ejercicio de la facultad de comprobación fiscal por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) resultado de su segunda entrega de resultados de este año. Es una verdadera lástima que todo ese arduo trabajo caiga en manos de una Fiscalía Especializada en materia de Delitos relacionados con Hechos de Corrupción inexistente, en una PGR sin cabeza, en un país sin las instituciones necesarias para sancionar a los funcionarios corruptos que usted ha detectado, sin las condiciones mínimas para la procuración de justicia y todo esto en la antesala de un proceso electoral (sin duda uno de los más críticos del cual tengamos memoria).

Gracias, señor Auditor pues nos recuerda que el país pende de un hilo y que tenemos menos de dos meses para encontrarle un sustituto a una de las pocas instituciones del estado mexicano con autonomía y trabajo serio y responsable, la ASF. Estos dos meses serán fundamentales para no tirar por la borda a uno los pilares sólidos del Sistema Nacional Anticorrupción, a no dejar acéfala a la ASF, a seguir contando con una institución de fiscalización que detone la indignación ciudadana con sus hallazgos, a seguir teniendo una verdadera Auditoría Superior, superior a los escándalos, superior a un país fragmentado, superior a los funcionarios corruptos, superior a los intentos de destruir a nuestras instituciones.

Gracias, señor Auditor por su labor profesional y comprometida. Gracias por mostrarnos la utilidad de una Auditoría en un país carcomido por la corrupción. Gracias por estos casi 8 años, sin duda los que vienen serán críticos para la ASF. Ahora nos toca asegurarnos de que el próximo o la próxima titular de esta institución tenga el perfil adecuado para continuar contando con una ASF autónoma, sólida e independiente. Esto último una labor titánica a pocos meses de la elección federal y con instituciones de procuración de justicia débiles y sin cabezas.