En lo que va de 2017, al menos, se han registrado cinco ataques a centros nocturnos, cuatro en Culiacán y uno en el municipio de Elota y la desaparición de dos mujeres al salir de un bar en Mazatlán.

Pablo es un sobreviviente de uno de esos ataques. Por su seguridad, su nombre ha sido cambiado para conservarlo en el anonimato, así como el lugar donde fue herido.

Sinaloa/Ciudad de México, 13 de noviembre (Noroeste/SinEmbargo).– “Yo veo policías, hay retenes, hay todo ¿por qué sigue pasando? No me explico yo cómo pasa esto todavía”.

Pablo se hace esta pregunta cada vez que pasa por el bar del Desarrollo Urbano Tres Ríos donde resultó con múltiples heridas de bala en un tiroteo, de las cuales ya se recupera.

Las balas han llegado a derramar sangre y lágrimas en donde los sinaloenses acudían a divertirse.

En lo que va de 2017, al menos, se han registrado cinco ataques a centros nocturnos, cuatro en Culiacán y uno en el municipio de Elota y la desaparición de dos mujeres al salir de un bar en Mazatlán.

Pablo es un sobreviviente de uno de esos ataques. Por su seguridad, su nombre ha sido cambiado para conservarlo en el anonimato, así como el lugar donde fue herido.

UNA NOCHE ESPECIAL
Esa noche era especial, habría que hacer una excepción. Él y sus amigos acudieron a un bar a festejar el cumpleaños de su mejor amigo.

“Un año antes, tres días antes de su cumpleaños, mataron a su hermano y este año no quería hacer nada, y nosotros por darle ánimos (lo invitaron a celebrar)”, cuenta.

A las 10 de la noche llegó al bar donde ya se encontraban sus amigos, en una mesa al fondo del establecimiento.

Ya iban a retirarse cuando todo empezó. Dentro del establecimiento comenzaron los disparos. Se refugiaron en el baño de mujeres, junto con otros clientes. Luego vino un silencio.

“Y en eso me dice mi amigo que dos que iban con nosotros se quedaron afuera, y yo dije, ‘bueno, ya no se escucha nada’. Ya se escuchaba silencio totalmente, dije, ‘voy a salir a ver si están bien, si puedo hacer algo por ellos”, narra.

“En cuanto yo salí, abrí la puerta, cuando cerré la puerta, volteé y se escucharon los disparos otra vez, pero esta vez seguidos”, describe el joven.

“Recuerdo que sentí un impacto en el costado, después volteé contra la pared y sentí otro impacto, aquí en el abdomen y me desplomé, pero como siguieron los disparos, me arrastré al baño de los hombres que estaba totalmente solo”.

“Cuando ya no escuché ningún disparo y volteé hacia la puerta, porque la puerta se quedó abierta, yo miré que todos empezaron a correr hacia afuera, yo me arrastré y me quise levantar, pero ya no pude”, relata.

Fue el mismo Pablo quien llamó al 911 para pedir auxilio, y la operadora le respondió que ya iba la ayuda en camino.

Pablo recibió impactos de bala de rifle AK-47 en el hombro derecho, hígado y pulmón. Se le retiraron 40 esquirlas de bala y actualmente cuenta con una cantidad incontable de esquirlas todavía en su cuerpo, que no le provocan problemas de salud, pero podría ser arriesgado médicamente retirarlas, explicó el joven.

“Yo nunca me di cuenta de lo que pasó en realidad, nosotros no nos dimos cuenta hasta que se escucharon los disparos”, dice.

LA DIFERENCIA VITAL DE 10 MINUTOS

Pablo estuvo 23 días en el hospital, de los cuales una semana estuvo en coma inducido para estimular su recuperación.

“Como dice la doctora que me operó, si yo hubiera llegado 10 minutos más tarde yo hubiera llegado muerto al hospital”, comenta.

Después de ser dado de alta, transcurrieron cerca de cuatro meses con terapia de rehabilitación física para que Pablo pudiera respirar con normalidad, por las secuelas que le dejó la herida en el pulmón.

La familia del joven no presentó ninguna denuncia en la Fiscalía General del Estado, por el ataque del que resultara víctima Pablo.

“Si hubo seguimiento en la policía, no sé, y es lo que me preguntan. Y yo de lo que pasó, por qué pasó, no sé. A mí no me interesa porque yo ni siquiera me di cuenta de lo que pasó, yo lo único que quise fue ayudar a mis amigos y que estuvieran bien”, dice.

“A mí no me interesa quién fue, lo que yo quiero es recuperarme, volver a la escuela, y volver a mi vida normal”.

En menos de un mes han sido asesinadas cuatro personas y tres han resultado heridos en ataques ocurridos en el sector de Tres Ríos en Culiacán, sin que haya detenidos.

Pablo recibió impactos de bala de rifle AK-47 en el hombro derecho, hígado y pulmón. Foto: Noroeste

CAMBIO DE HÁBITOS

Después del ataque en el que resultó gravemente herido, el entorno de Pablo cambió. Él y sus amigos se limitan a hacer reuniones en casas, evitando a toda costa acudir a centros nocturnos en Culiacán.

“Si ya pasó una vez y yo veo que sigue pasando obviamente no me quiero seguir exponiendo, ya me pasó una vez no quiero que me vuelva a pasar”, comenta.

“No es que me dé miedo, no me quedé con ningún trauma o algo así, me da como cosa, pues”.

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